AHÍ ESTUVE

Una agonía que se comparte

Quizás no sea en los teatros más conocidos ni convencionales, pero si se busca en la cartelera montevideana, se encuentra a un montón de jóvenes actores o escritores que están queriendo decir cosas. Y lo hacen, en muchos casos, en espacios que se alejan del circuito teatral convencional. Ese es el caso de La agonía de Orfeo.

Escrita y dirigida por Vanessa Cánepa, la puesta en escena de esta pieza es llevada a cabo en la cocina de un domicilio particular. Y se transforma en una experiencia, para todos los presentes, por lo menos, distinta. Al llegar a la casa —el domicilio le es comunicado a los espectadores una vez que reserven su lugar— el público ingresa a una especie de hall, en el que se espera para llegar a la cocina. La espectadora mujer que haya llegado primero, dicen, tiene un lugar privilegiado.

Y desde entonces, el misterio o la incertidumbre se apodera de los presentes, que son acompañados por alguien del equipo de la obra desde allí a la cocina, uno por uno y con un paraguas. Para llegar a esa sala, es necesario atravesar el patio. "¿Llueve?", pregunta la gente, porque aunque en el exterior de la casa no llueva, en esa porción de patio llueve y lloverá en cada una de las funciones. Los espectadores, que no son más de 13 por función, son ubicados alrededor de la escena.

La primera mujer, efectivamente tiene un lugar especial y, aunque nadie tiene que interactuar con las actrices, todos son partícipes activos de lo que sucederá. Más allá del argumento, que plantea a tres hermanas ideando un plan basado en la mitología griega para traer de la muerte a un ser querido, el texto plantea ciertos tópicos: la muerte, el extrañar a alguien que ya no está y la angustia que supone la ausencia. Y estos son temas que bien planteados, siempre conmueven.

En este caso, el texto y la intimidad que comparten los actores con el público funcionan generando un clima de alta intensidad. Acompañado de actuaciones hiperrealistas, la obra expone casi como un secreto íntimo que la dramaturga quiso compartir con el público. Se puede ver sábados y domingos a las 20:00. Es necesario reservar con anticipación. Reservas: [email protected]

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