BERTO FONTANA

El adiós a un viejo maestro

A los 91 años falleció un destacado actor que fue pionero en el teatro uruguayo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Roberto Fontana. Foto: archivo El País

Ayer, en el día en que muchos recordaban a China Zorrilla por el que hubiera sido su cumpleaños 95, falleció Roberto Fontana, que fue Berto para sus amigos, alumnos y compañeros en su larga ruta por el mundo de la actuación uruguaya. Tenía 91 años y fue una figura clave en el desarrollo del teatro nacional. Sus restos son velados hasta el mediodía de hoy en Martinelli, y se sepultarán en el panteón de Agadu en el Cementerio del Norte.

Nacido Pedro Elbio Bertoloni en 1925 (el 25 de mayo cumpliría 92), Fontana ingresó en 1942 en la Escuela Dramática del Sodre y desde entonces empezó a construir una carrera teatral que lo vería destacarse como actor, director y maestro de sus colegas. Fue allí, en esa misma escuela, que adoptó el nombre por el que sería reconocido de ahí en adelante, y donde se gestaron dos movimientos que serían claves en su currículum.

Por un lado, fue parte del grupo de alumnos que con la docente Irma Airbad a la cabeza, pusieron en marcha el Teatro de Títeres Maese Pedro, una compañía que, ante la falta de combustible, recorría los barrios en carros tirados por mulas para acercar su arte a la gente. Y por otro, fue fundador del Teatro Independiente, un movimiento que lo tenía hasta ahora como único creador sobreviviente, y al que le dedicó todos los premios que recibió en su carrera.

Fundador también del Teatro El Galpón, Berto Fontana se destacó como director, una actividad que dejó de ejercer en la década de 1980 para dedicarse de lleno a la docencia, y como actor, faceta en la que dejó recuerdos imborrables.

El más evocado es su trabajo en Galileo Galilei, texto clásico del alemán Bertolt Brecht, que en 1982, con dirección de Héctor Manuel Vidal, le valió el Premio Florencio a Mejor Actor. Se combinaron allí dos factores claves: la calidad actoral de Fontana con el peso de un texto crítico contra la autoridad en tiempos donde la apertura democrática empezaba a hacerse sentir.

Tolstoi, el último viaje de Ricardo Prieto; Sócrates, el hombre más feo de Atenas, de Álvaro Malmierca; y Leonardo y la máquina de volar de Humberto Robles, fueron otros de los títulos en los que supo brillar. Con este último recibió en 2010 un homenaje por parte del Sodre, reconocimiento que llegó cuatro años después del Florencio a la Trayectoria y uno después de que la Intendencia lo declarara Ciudadano Ilustre.

También lo reconoció la Comedia Nacional, compañía que aunque lo convocó, nunca quiso integrar.

Su última actuación fue en 2014 en el Teatro Circular, donde dirigido por Jorge Denevi —quien ha dicho en reiteradas oportunidades que Fontana es su gran maestro— le dio vida al poeta W. H. Auden en El hábito del arte. Dejó más de 70 años de su vida sobre las tablas.

El maestro.

Pero además de ser pionero en el teatro nacional, director y actor de renombre que trabajó en Uruguay y el exterior, Berto Fontana fue docente y referente de varias generaciones gracias a sus clases de fonética práctica, una metodología que desarrolló para utilizar la voz como un instrumento fundamental. Le enseñó a periodistas, locutores y sobre todo a varios de sus colegas cómo manejar la voz dentro y fuera de escena.

Pero no fue esa la única docencia que ejerció. Fontana fue también de esos personajes a los que se los solía hallar en algún boliche (era habitué de Los Girasoles), acompañado a menudo por su amigo Hugo Fontana (*) y el artista plástico Yuyo Goitiño, dispuesto siempre a cruzar experiencias con desconocidos, pronto siempre para ser maestro. "Tener una vocación y jugarse por ella es un privilegio. Mi vida ha sido maravillosa a través del teatro", le dijo Fontana a El País en 2010, "y va a seguir siendo".

UN IMPARABLE

Fontana tuvo tiempo para incursionar en el cine nacional desde su juventud, participar en festivales de teatro internacionales y escribir libros, porque además de publicar su Fonética práctica ,editó en 1988 sus memorias: Memoria en dos actos. En 2015 se embarcó en un nuevo desafío actoral, ponerse en la piel de Sigmund Freud, pero tuvo que bajarse a causa de su edad. También apareció en una reciente publicidad de Médica Uruguaya contra la violencia en el deporte.

Tres voces para recordarlo

Jorge Denevi, director

Para mí fue mi gran maestro. No concibo que pudiera haber hecho las cosas buenas que hice en teatro, si no me hubiera encontrado con él, y si él no me hubiera dado, con una generosidad absoluta, total y desinteresada, todo lo que me dio. Además era severo. El único momento que me ponía nervioso era cuando Berto iba a ver un espectáculo que hacía, porque era severísimo, no me dejaba pasar ningún error. Y esa severidad era parte de su rol de maestro y también del cariño.

Franklin Rodríguez, actor y director teatral

Fue un gran profesional, longevo tanto en experiencia como en edad. Además con una sabiduría de teatro que para muchos fue una bendición. Yo lo tuve como profesor en la Emad y Berto era la demostración que al teatro hay que lucharlo siempre. Yo lo tuve siempre como una referencia. Era un actor con un prodigio de voz, una cosa impresionante. Un caudal de trabajo de respiración único.La misión que tenemos ahora es que nadie se olvide de él, aunque no lo hayan conocido.

Susana Groisman, actriz

Para mí fue un privilegio ser su amiga y poder compartir un montón de cosas. Era una persona de una alegría de vivir, era un gozador Berto. Iba a la playa, disfrutaba del sol, de la playa, ver cine, leer libros y ni que decir del teatro: trabajar y verlo. En las últimas obras que hice el año pasado, Berto fue en silla de ruedas al estreno. En 2012 tuve un accidente que me fracturó varios huesos y Berto no faltó ni un solo día al sanatorio cuando a las cinco de la tarde se permitía que vinieran las visitas.

* Esta nota fue corregida luego de su publicación porque se afirmaba que Hugo Fontana era su hermano y no lo era.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)