Entrevista con Gustavo Saffores

“¿Se puede no actuar en el teatro?”

El actor vuelve con dos obras valiosas: El bramido de Düsseldorf y Nerium Park

Gustavo Saffores
Gustavo Saffores. Foto: Francisco Flores

Este martes regresa a la Sala Zavala Muniz El bramido de Düsseldorf, luego de su exitosa presentación en el festival chileno Santiago a Mil. La obra teatral, escrita y dirigida por Sergio Blanco, tiene en el elenco al actor Gustavo Saffores, quien ha trabajado en otras obras de Blanco, entre ellas la también exitosa Tebas Land. Saffores estado en varios montajes significativos del ala más renovadora del teatro uruguayo, pero también se lo puede ver en espectáculos de corte más tradicional. Sin ir más lejos, ahora en El Galpón está haciendo Nerium Park, los fines de semana, alternándola con El bramido (entradas en Tickantel), de martes a jueves.

-¿Cómo fue trabajar con Sergio Blanco como director en El bramido de Düsseldorf?

-Antes de leer la obra, Sergio ya me había hablado de qué quería hacer. Y él dice que la obra la elaboramos juntos, aunque yo no lo veo así, porque el texto lo escribió él. Entonces, cuando me llegó el texto, si bien estaba cambiado con respecto a la idea inicial, yo ya tenía una idea. Y además ya tenemos un código de trabajo, también por el antecedente de Tebas Land.

-¿Cómo fueron los ensayos de El Bramido...?

-Sergio cuando se pone a dirigir mata al autor, como él mismo dice. Busca que el texto se reescriba en los ensayos. Y es muy metódico, ordenado, y administra muy bien los tiempos. Le gusta ensayar en poco tiempo -unos 30 ensayos- pero de mucha carga horaria. Pero te deja hacer, y sin darte cuenta estás reescribiendo el texto. Y ese primer texto que él acercó, está transformado por las propuestas de los actores. En El bramido..., en un mes y medio de ensayos, tuvimos cinco versiones del texto.

-Supongo que cuando en la obra un actor dice que determinada escena no le gusta hacerla, eso debe de estar tomado de un ensayo.

-Sí, él agrega mucho, no solo de lo que los actores proponen en los ensayos, sino de lo que decimos. Por ejemplo, Walter Rey empezó en un ensayo a hablar de otra época, cuando él jugaba al básquetbol, y Sergio le decía que íbamos a sumar eso. Y Sergio le preguntaba más, lo escribía, y eso aparecía en la versión siguiente del texto. Incluso ahora Sergio va a editar el libro, y los nombres de los personajes, son los nuestros. Porque hay mucha información personal de cada uno de nosotros, de Walter, de Soledad Frugone y mía.

-¿Y si tenés que comparar el modo de dirigir de Blanco con el de Gabriel Calderón?

-Gabriel no es un obsesivo. No es un director metódico, se presta más al juego. Pero a la vez, como dramaturgo, Gabriel es más cerrado: su texto ya sabemos que es ese cuando está pronto. Tanto con Gabriel como con Sergio, nos estamos cuestionando todo el tiempo la representación. Tebas Land, Algo de Ricardo, El bramido..., me han dado herramientas para profundizar en la actuación no representativa. Es un poco la vieja pregunta: ¿se puede no actuar en el teatro?

-Este año vas a estrenar una obra de Gabriel Calderón.

-Sí, If, que se estrena en setiembre, en Sala Verdi. Creo que va a trabajar sobre sus temas, que son la Iglesia, el Uruguay posdictadura, los conflictos con la familia y el Estado. Pese a que todavía no tenemos el texto, siendo Gabriel, voy con los ojos cerrados.

-¿Qué puntos débiles ves en la producción teatral montevideana?

-Yo creo que si vos no tenés plata para pagarle los ensayos a los actores, entonces no hagas la obra. Hablo desde el actor, no desde el director ni del productor. Yo no me puedo embarcar en un proyecto de tres meses de trabajo para después ver si saco algún peso, en función de las entradas que se vendan. Si el de la pizzería no tiene para comprar harina, no puede hacer pizza.

-¿Y cómo ves la estructura del viejo teatro independiente?

-Creo que tuvieron y tienen una crisis como institución. Es muy difícil mantener hoy instituciones como esas, por los costos. Es un trabajo arduo el que están haciendo. El Galpón, el Circular, La Gaviota, que ahí está luchándola, son estructuras que no se pueden mantener igual ahora que en las décadas de 1960 o 1970. Incluso la Comedia Nacional. Pesa mucho mantener una institución. Y la institución, y los elencos, conllevan a enquistarse un poco. Aunque yo estoy trabajando con El Galpón y veo que es una compañía que se va reciclando.

-¿Incluso la Comedia?

-La Comedia Nacional tiene un sistema que debería cambiar. Tendría que tener un sistema rotativo, tener a sus actores en ciclos más cortos. Creo que le haría muy bien a la Comedia Nacional.

-¿Tenés experiencia en actuar en el interior?

-No mucho. No es una plaza fácil. Se ha hecho más fácil actuar en el exterior que en el interior. También tiene que ver con educar al público eliInterior. A Tacuarembó, a Cerro Largo, ¿qué va de Montevideo? Y de repente, cuando se hace, no está bien trabajado. Yo he llegado a salas en el interior y no hay nadie.

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