Especial, teatro 2015: un posible balance

Actuar bien sigue siendo la clave

Tres puestas de Denevi en un 2015 bueno y variado.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La actriz Natalia Chiarelli halló en "La gata sobre el tejado caliente" un papel ideal.

Con el paso de los años el espectador que va al teatro se va dando cuenta que las temporadas se parecen unas a otras, pese a estar integradas por títulos distintos. Luego de años, se va notando que hay como un esquema que se repite, no solamente porque siempre hay cosas buenas, otras que sin ser buenas, entretienen por alguna razón, y otras que no dejan muy buen recuerdo.

También los géneros se van de algún modo repitiendo: en general destaca algún gran texto norteamericano del realismo psicológico, algún clásico escrito en tiempos del Renacimiento, algún clásico rioplatense del Novecientos, algún autor ruso, y demás. Este año no fue la excepción. Sin duda que La gata sobre el tejado caliente, que a partir del texto de Tennessee Williams dirigió David Hammond en Sala Verdi, será recordado por los amantes de ese tipo de teatro. El elenco de la Comedia Nacional, con Natalia Chiarelli al frente, animó con brío ese gran texto norteamericano.

De la mano de Jorge Denevi este año se vio buen teatro, tres títulos que conviene no perder de vista. Miedos privados en espacios públicos, una hermosa comedia sobre la soledad y la incomunicación, permitió a un buen elenco (Pepe Vázquez, Julio Calcagno y Ileana López, entre otros), actuar en equipo, a partir del texto de Alan Ayckbourn.

En otro registro, Denevi supo hacer lucir también a los actores de la Comedia Nacional, en una pieza inteligente como es Arcadia, de Tom Stoppard. Desde el pequeño escenario de la Sala Verdi, la compañía oficial ofreció un trabajo estimulante para los sentidos y para el intelecto, con un juego en dos tiempos históricos que también arrancó varios momentos de buen humor.

La terna de espectáculos que presentó Denevi se cerró con otro trabajo magnífico, en un registro bien diferente. En la pequeña salita de Telón Rojo, Álvaro Armand Ugón y Leticia Scottini protagonizaron una dura historia de amor, cuyos saltos en el tiempo resultaron altamente emocionantes. La historia, sobre texto de Nick Payne, mezcló con habilidad asuntos del corazón con otros de la física cuántica, en un trabajo escénico de mucha creatividad formal.

Otro veterano de la escena local, Jorge Curi, presentó desde el escenario del Teatro Victoria una serie de relatos de Chejov, a los que extrajo buena dosis de comicidad. Locura de verano permitió al espectador reencontrarse con el estilo del histórico teatro independiente, con un elenco eficaz, que incluyó a figuras de larga trayectoria, como Carlos Frasca, siempre divertido de ver.

Dentro de lo variado y abundante que hubo en este 2015, otro título que sobresalió fue Liberaij, apartamento 9, que desde el escenario de El Tinglado supo entretener al público, por medio de una visita a la crónica roja uruguaya, en la que no faltó mucha acción, disparos y sangre, pero también buenas actuaciones, y muchos efectos de sonido e iluminación, muy bien administrados.

Hablando de efectos lumínicos, Cocinando con Elisa también supo seducir, mezclando una historia sangrienta, con efectos escénicos. También las actuaciones de Myriam Gleijer y Elizabeth Vignoli sacaron buen partido de este texto de Lucía Laragione, dirigido por Gerardo Begérez. Y todo eso en la pequeña sala Cero, de El Galpón, asunto que evidencia que para hacer buen teatro puede alcanzar con un lugar chico.

Un buscador de buenos textos.

Más allá de la calidad de los trabajos actorales, y del talento de los directores, sin buenos textos no hay buen teatro, en líneas generales, claro. En ese sentido, Alfredo Goldstein es un artista que siempre se ha ocupado de aportar títulos novedosos, haciendo conocer autores, muchas veces de lejanas latitudes. Este año presentó en el Teatro Circular "Historias de locura común", una estimulante obra de Petr Zelenka que habla sobre la alienación en la vida cotidiana. Moré, Paola Venditto, Juan Graña y Denise Daragnés, entre otros actores, supieron animarlo con agilidad en escena.

TRES MOMENTOS DEL 2015 VISITAS QUE ANIMARON LA ESCENA.

El Auditorio recibió al Globe - Mucho ruido y pocas nueces.

El Globe Theatre volvió este año para dar en octubre pasado Mucho ruido y pocas nueces, comedia en la que el ingenio de Shakespeare dio pie a actuaciones ágiles y fluidas. La compañía, que ya había hecho Hamlet en el Teatro Solís, sorprendió una vez más, con este teatro inglés, que recupera la frescura de un texto de cuatro siglos atrás. La dirección de Max Webster, y el diseño de escenario de James Cotterill, redondearon un trabajo que estuvo entre las mejores visitas de la temporada.

Michal Znaniecki, en el Solís - Kronos, una clama erótica.

Un montaje estimulante, mitad extranjero y mitad uruguayo, que permitió al público acceder al diario íntimo de Witold Gombrowicz, a través de una versión teatral y vocal dirigida por Michal Znaniecki. El gran escritor y ensayista Gombrowicz ha sido muy poco frecuentado por la escena local, y esta versión de la Comedia Nacional habilitó un uso infrecuente de la sala mayor del Teatro Solís, con efectos de gran interés. Fue además el espectáculo de despedida de Elisa Contreras de la Comedia Nacional.

Tolcachir, siempre bienvenido - Emilia.

El teatro del argentino Claudio Tolcachir siempre resulta estimulante. Este año llegó a través de la obra "Emilia", en la que presentó un juego de tensiones familiares que se materializó en interpretaciones intensas, llenas de verdad, de fibra, y de emoción. El reencuentro de la niñera con el protagonista (en realidad en las obras de Tolcachir todos son protagonistas), hizo andar una red de emociones cruzadas y de cuentas pendientes del pasado, que hizo derramar lágrimas a más de un espectador.

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