entrevista a Fátima Flórez

“Como actriz recorro muchos mundos”

La artista argentina llega al Teatro Metro a partir del viernes 27 de julio

Fátima Flórez
Fátima Flórez en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour

Es una de las grandes imitadoras de Argentina, y asombra cómo cambia la voz, cómo va incorporando gestualidades, posturas físicas, y en breves trazos dibuja personajes con mucho humor. Una década atrás saltó a la fama a través de Marcelo Tinelli, dando vida a un personaje lleno de elementos para imitar: Nacha Guevara. Su imitación más conocida es Cristina Fernández de Kirchner, aunque su galería de imitaciones supera el centenar de personajes. Fátima Flórez vendrá a Montevideo, al Teatro Metro, del 27 al 29 de julio, con Fátima Flórez Superstar, show en el que despliega a ritmo vertiginoso unos 40 personajes.

“Hago desde Raffaella Carrá hasta Vicky Xipolitakis, Carmen Barbieri, todas, todas. Son personajes muy diferentes entre sí, lo que hace muy rico al show, y a mí me permite poder lucirme como actriz. Y como cantante, porque también hago muchas cantantes, como Valeria Lynch, la Pimpinela, Madonna. Así que también me puedo lucir como bailarina. Y hay un gran despliegue: me acompañan bailarines, acróbatas, músicos en vivo, las pantallas Led que juegan conmigo y hacen toda la escenografía virtual”, explica la carismática artista.

En su carrera, Flórez ha trabajado en los programas de más rating, desde Marcelo Tinelli a Susana Giménez, pero también en sus shows propios, que también son éxito de taquilla. De hecho, con Fátima Flórez Superstar conquistó el Premio Estrella de Mar de Oro, de Mar del Plata, este verano. En el Metro estará el viernes 28 de julio y sábado 29 a las 20:30, y el domingo 29 a las 18:30. Red UTS, desde $ 1975 a $ 1325.

-Es bien distinto lo que tú hacés de lo de Martín Bossi.

-No sé bien qué está haciendo ahora. A Martín lo vi hace unos años, me encanta lo que hace. Yo lo admiro a él y él a mí. No hay una guerra: siempre nos ponen como un River-Boca, o como un Peñarol-Nacional. Y nosotros nos reímos de eso. Cuando nos encontramos en los restoranes, siempre comentamos eso. Pero no nos molesta. Al contrario. Una vez, alguien del público, que estaba pasadito de copas, me dijo: ‘vos sos como Martín con con…”. Se fue al carajo.

-Capaz que lo tuyo es un poco más tierno.

-Sí, son distintos tipos de humor, y mi humor si se quiere es también para chicos, es para toda la familia. Pero no me quiero meter con el trabajo de los otros porque sino después se arma...

-Vos no usás mucho maquillaje en las imitaciones.

-Me gusta mucho más verme a mí haciendo de otro, que ponerme una goma en la cara, o una máscara. Yo no soy muy partidaria de las máscaras. De los 40 personajes, solamente uso máscara en Cristina, porque la gente lo vio así durante tres años en la tele, y quiero que me vean igual a como me vieron. Pero en el resto de los personajes uso mi cara, y voy cambiando maquillajes, y la peluca. Y los gestos de la cara. En la cara tenemos muchos músculos que si los sabemos utilizar llegamos a otras caras. Es más atractivo para el público ver al actor en toda su potencialidad.

-¿Alguna imitación tuya le cayó mal a la persona imitada?

-La única que una vez se enojó un poco fue Paulina Rubio, pero fue hace un montón, en mis comienzos. Pero fue porque yo fui a un programa, y a ella no le avisaron que yo iba. Después pude charlar con ella, y estuvo todo lo más bien.

-Trabajaste con Jorge Lanata en Periodismo para todos. El humor puede ser una herramienta periodística.

-Me fue cayendo la ficha de a poco, de que el humor pudiera ser tan importante en un programa político. Pensé que iba a ocupar un par de minutitos. Pero vos hacés un chiste, y estás diciendo cosas de la realidad. La verdad es que nunca pensé que los políticos a veces se pusieran nerviosos por eso. Que les importara tanto lo que dicen los humoristas. A veces a los políticos les importa más lo que dicen los humoristas que lo que dicen los periodistas. Porque los humoristas llegamos a todos lados, hasta el público infantil. Con el humor llegás a toda la gente, y podemos ser peligrosos o benévolos: aunque eso es lo que ellos sienten. Nosotros simplemente somos artistas.

-¿Alguna vez no hiciste alguna imitación por algún asunto ético?

-Me pasó, por ejemplo, levantar algunos personajes. Cuando a Cristina la operaron, que había sido un momento que no se sabía bien sobre su problema de salud, yo ahí levanté el personaje. Y eso que, para muchos, era mi caballito de batalla. Y lo levanté durante casi un año, y seguí trabajando igual. Y me sentí muy bien como persona. Si le pasa algo a alguno de mis personajes, del más chiquito hasta el más grande: con la salud no se jode. Tengo respeto, ahí no se puede hacer humor. Hay códigos, temas de educación y de respeto.

Fátima Flórez
Fátima Flórez y su galería de personajes desopilantes que le hicieron famosa

-¿No te gusta imitar varones?

-Me gusta mucho el mundo de la mujer. Me parece muy divertido, me siento muy cómoda. Como mujer, me divierte hacer todo tipo de mujeres, con personalidades muy distintas. Y como actriz recorro muchos mundos. Hasta ahora, Michael Jackson y Justin Bieber son los únicos que hago. Sobre todo Michael, que junto a Madonna son mis ídolos. Pero ahora estoy mirando otros hombres. Pero yo resisto archivos, porque nunca dije que no iba a imitar hombres. Lo que pasa es que hay muchos hombres que lo hacen muy bien. Pero en la vida hay que ir evolucionando, y dándole cosas nuevas al público: posiblemente este verano estrene el personaje de Luis Miguel, aprovechando que ahora está con todo por Netflix.

-También imitaste a China.

-Sí, porque la admiro. Fue uno de mis primeros personajes. Imaginate: Esperando la carroza lo vio todo el mundo. Y todo lo que hizo ella. Una grande, intocable, allá arriba. Y cuando se nos fue, dejó un vacío muy grande. Y ahí ya lo hice como un homenaje. Fue un personaje hermoso: su forma de hablar era muy particular, era como cantar. Una melodía en la voz súper imitable. Súper sello. Después de ella vendrán actrices tipo China Zorrilla. Son las que marcan un antes y un después. Y más allá de lo artístico, lo desprendida que era. Ayudaba a todo el mundo. Eso no todo el mundo lo hace. Los artistas a veces son medio codito.

-¿Siempre fuiste desinhibida?

-No, yo no soy desinhibida, soy tímida. Aunque nadie me lo cree, sobre todo los que me conocen de mi trabajo. Pero los que me conocen de la vida, saben que soy bastante tímida. Sobre todo de chica, en la adolescencia, era muy tímida. Me sentaba en los primeros bancos, no hablaba con nadie. Usaba lentes, aparatos. Por eso mis compañeros de la Secundaria no lo pueden creer, y me dicen ‘¿a vos qué te pasó, te diste un golpe en la cabeza?’ Creo que los artistas tenemos ese desdoblamiento, que en la vida somos tímidos, y cuando se prenden las luces, sacamos lo que realmente nos gusta. Y vuelan las plumas.

Fátima Flórez
Fátima Flórez en el personaje de Susana. Foto: Juan Verdes
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Buscar el alma del personaje

“Mirá, no hay una técnica para lograr un personaje. Mi forma de llevarlo a cabo es investigar mucho sobre cada personaje que voy a hacer. Cuando quise a imitar a Mirtha Legrand, que era la única diva que me faltaba, y que lo estrené este verano (y lo van a ver en el Metro), miré muchos videos, tratando de captarle el alma, su esencia, y el color de la voz, que es algo muy importante para mí. Y también como tengo la suerte de ir seguido a almorzar a su programa, y encontrármela en eventos, el hecho de estar en contacto directo me ayuda mucho. Me sirve mucho ese contacto directo, más que los videos. Ese contacto directo te permite darle el brochecito”, comenta la artista sobre los pasos para armar una imitación.

Pero luego de armarla, otro desafío es sumar un personaje tras otro, y mantener a todos en la memoria, hasta superar el centenar. “Como hace muchos años que me dedico a esto, tengo cada vez más personajes. Los clásicos, y los nuevos mediáticos que van surgiendo en la tele. Y fui teniendo una galería importante, más los internacionales, que suman y mucho. Pero a los personajes no puedo dejar de estudiarlos, porque te podés ir olvidando. Tengo que estar constantemente en contacto con mis personajes. Trabajo todos los días con ellos: en el teatro, en ensayos, estando de gira, o preparando cosas nuevas”.

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