Paola Venditto tiene cuatro obras en cartel; aquí cuenta cómo se las arregla

Una actriz ocupadísima de sonrisa eterna y contagiosa

Paola Venditto es una mujer ocupada: está en cuatro espectáculos en simultáneo; con algunos recorre los barrios de Montevideo, y otros están en salas: Hay barullo en el resorte, Love, love, love, Historias de locura común y Del amor, que estrenó el sábado 19.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Venditto ganó tres premios Florencio como actriz. Foto: Marcelo Bonjour.

El apartamento en el que vive con su esposo, Jorge Bolani, es especial: tiene arte en sus paredes y en sus ventanas. En un mueble grande del comedor hay muchísimos libros y discos. Allíestán sus dos Florencio (uno de 2001 y otro de 2013), colocados simétricamente como si fuesen un adorno más. Y tiene otro: en 1999 recibió uno por una obra para niños.

Quizás el único rastro que le queda de su personaje en Del amor, sea el pelo corto y los ojos grandes, vidriosos, profundos y con notorias ojeras. Paola, a diferencia de ese personaje sin nombre, sonríe con cada palabra, con cada pregunta y con cada respuesta.

Sin los rulos que la caracterizaban y fuera del escenario, parece otra persona. "El cambio de look fue de casualidad", cuenta Venditto. "Hace poco hice una pequeña participación en una película, Migas de pan, en la que hago de presa, así que me pidieron que me cortara el pelo. Justo en ese momento estábamos con los ensayos de Del amor y cuando la directora empezó a trabajar la idea de que los personajes fueran paralelos, con Laura (de los Santos, coprotagonista de la obra) nos pareció que podía estar bueno vernos lo más iguales posibles por lo que es la trama de la obra, así que ella también se lo cortó".

Del amor, de Lars Norén y dirigida por María Varela, es la turbulencia de dos parejas que atraviesan un momento complicado.

Poco lineal y sumamente corta, tiene como centro los avatares propios por los que pueden pasar las parejas por el desgaste del tiempo: desencuentros, incomunicación, búsqueda de un nuevo amor, intentos por revivir la pasión. Las escenas son cortas con parlamentos concretos, por lo que "la construcción de los personajes —hablo en plural porque a los cuatro nos pasó lo mismo— fue bastante difícil, porque con muy poco texto se dice mucho", dice Venditto. "Una vez que empezamos a trabajar el texto y a descubrir los problemas de cada personaje, fue fácil. Además corporalmente la obra no es exigente, fue una búsqueda más bien interior para lograr construirlo", asegura Venditto.

Actriz del Teatro Circular desde 1994, cuenta que en sus primeras obras "sufría, especialmente antes de salir al escenario. Me gustaba, pero soy muy tímida y los nervios eran muchos. Siempre me preguntaba ¿qué estás haciendo acá?, andá a hacer otra cosa, en donde no esté toda esta gente mirándote".

Entró a la escuela del Teatro Circular con 19 años, en 1990. Cuatro años después era dirigida por Antonio Larreta con Ángeles en América, lo que significó "un muy buen comienzo para mi generación porque en ese momento hacía mucho que Taco no dirigía en el Circular, entonces él quiso conocer a la gente de la escuela ya que con las obras que había en cartelera no podía vernos, e hizo una audición. Yo no me quería presentar porque era obvio que iba a elegir a los del elenco estable y no a nosotros, sin embargo resultó todo lo contario: además de Walter Reyno y Bolani, todos los otros personajes importantes éramos de la escuela", cuenta Venditto sentada al lado de los Florencio que parecieran vigilarla desde las alturas.

"Cuando empecé a trabajar, el teatro independiente era el teatro de las instituciones, el Circular, El Galpón, El Tinglado, de la Candela, La Gaviota", dice. "Ahora el término independiente es mucho más amplio, incluye a grupos de actores que se juntan para hacer un espectáculo y alquilan una sala, incluye a los artistas por sí mismos. Por eso el espectro es muy amplio: seguimos estando las instituciones, que no dependemos de nadie más que de nosotros mismos, y están todos estos grupos. Hay mucha variedad hoy en día, hay mucho teatro, y a veces hay demasiado teatro".

Sin embargo, es curioso que el público del teatro sea relativamente reducido siendo que "la mayoría de los actores dan talleres de teatro, hay mucha gente que estudia o que quiere estudiar teatro, por más que sea por hobby. Si toda esa gente fuera a ver teatro, todas las salas estarían llenas siempre", cuenta y es interrumpida por Bolani, que llega a casa.

"Me encanta trabajar con Jorge, es muy meticuloso y yo soy igual", dice y lo agarra del brazo. "Como actores antes trabajábamos mucho más juntos hasta que entró a la Comedia. Me dirigió y es bárbaro: todo lo exigente que es con él, lo es como director. Cuando llegamos de los ensayos seguimos enganchados con el tema, o por más que estemos trabajando en obras distintas, siempre es nuestro tema. A veces tenemos que decir basta, entonces yo me voy para la cocina, que me encanta, y él mira deportes".

"Cuando cocino pienso esto es solo mío", dice Venditto con la sonrisa intacta, los mismos ojos grandes, vidriosos, profundos y con ojeras notorias.

La crisis de las parejas.

Del amor, de Lars Norén y dirigida por María Varela, cuenta la historia de dos parejas en un momento complicado: Venditto y Gustavo Bianchi vienen de 17 años de una relación que se ha desgastado con el tiempo, que ha estado colmada de desencuentros y hundida en la incomunicación. Laura de los Santos y Moré, juntos por ocho o 10 años (ni ellos lo saben) no tienen hijos y eso desgasta la relación. Así, la obra —poco lineal y cortísima con escenas cortas y parlamentos concretos— se centra en los avatares de las parejas por el desgaste del tiempo: desencuentros, incomunicación, búsqueda de un nuevo amor, intentos por revivir la pasión.

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