BENJAMÍN ROJAS

"Soy un actor al que le gusta hacer música"

El conocido intérprete llega con “El otro lado de la cama” al Teatro Metro.

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Benjamín Rojas. Foto: Darwin Borrelli

Mañana El otro lado de la cama regresa al Teatro Metro, donde el año pasado convocó a 6.000 espectadores. La comedia con canciones de rock argentino reúne un guión eficaz, mucha música, y cuatro caras conocidas: Benjamín Rojas, Nicolás Vázquez, Gimena Accardi y Sofía Pachano. Va mañana y el sábado a las 20:30 y el domingo a las 19.30. Entradas en Abitab, desde $ 990 a $ 1590. También dará una función en Mercedes, el martes, y otra en Salto, el miércoles.

Benjamín Rojas, actor y músico, tocará además mañana hacia medianoche en Lotus. Antes de esta nueva presentación en Montevideo, habló con El País sobre las distintas caras de su carrera.

Contame de Pedro, tu personaje en El otro lado de la cama, ¿tiene que ver contigo?

—No, no tiene mucho que ver conmigo, y eso es lo lindo de hacer. Él es el que dispara el problema sobre el cual se genera toda esta comedia, a partir que lo deja su mujer. La obra, además de ser una comedia, tiene seis intervenciones musicales de rock argentino muy reconocible, Fito, Charly, Spinetta. Yo canto una canción de Fabiana Cantilo, una de Los Abuelos de la Nada y una de Soda.

A Uruguay viniste varias veces…

—Sí, con "Erreway", que era una banda salida del programa Rebelde Way, vinimos al Palacio Peñarol y al Velódromo. Con Floricienta vinimos al Cilindro, y luego vine con El otro lado de la cama. Al principio, cuando venía, tenía 17, 18 años, y ahora tengo 32. Estoy un poco más grande, con la seguridad que te da haber recorrido una carrera. Disfruto mucho más lo que hago.

—El premio Estrella de Mar, por El otro lado de la cama, tuvo que ver con eso.

—Sí, fue un lindo premio, pero a veces me olvido que lo gané. No es algo que tenga tan presente, pero en ese momento fue como una confirmación del camino que elegí. Ahora, no ganar un premio no significa que estés en el camino equivocado.

—¿Cómo recordás hoy tu fama con Chiquititas?

—Como la casa en que crecí profesionalmente. En su momento me costó. Yo tenía 12, 13 años, y cuando me paraban por la calle y me preguntaban si era el de la tele, yo decía que no. Me daba vergüenza. Ahora ya no dudan más, ya me conocen demasiado. Aunque todavía me cuesta acostumbrarme.

—¿Existe un prejuicio hacia el actor de telenovelas en el ámbito del teatro?

—Sí, uno es lo que hace. Yo hice muchos años televisión, y se entendía por eso que yo iba a trabajar siempre en televisión, y que no había demostrado lo que podía hacer en un escenario. Creo que El otro lado de la cama me ayudó a ser reconocido como actor. Yo soy un actor, que en mis tiempos libres me gusta hacer música. Así como hay abogados que tocan la guitarra.

—¿Cuál es el límite, a qué programa de televisión no irías?

—A los realities me parece que no iría. No me interesa estar. Me gusta contar historias, sea la tele, el cine o el teatro.

¿El momento más difícil de tu carrera?

—La espera entre un proyecto y otro, que no sabés cuánto tiempo es. Hasta que no te suena el teléfono, es difícil de sobrellevar. Pero en esos momentos yo me sumerjo en la música. Esta carrera en eso es muy irregular. Tuve la suerte de, en 20 años de carrera, haber trabajado 17 años. Es una bendición, no suele pasar.

Más que tú empezaste muy alto a nivel de popularidad.

—Sí, en un ritmo muy arriba, y después me fui acercando cada vez más a la realidad del actor medio argentino, en donde un año no trabajás, otro sí, aunque a mí no me tocó tan así.

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