desde argentina

El actor guiado por lo que siente

El galán argentino llega con su espectáculo El territorio del poder en marzo al Teatro Solís

Leonardo Sbaraglia
Leonardo Sbaraglia. Foto: Ariel Colmegna

A lo largo de marzo, el gran actor y galán argentino estará recorriendo el Interior con su espectáculo El territorio del poder, que comenzará la gira el domingo 4 de marzo en Teatro 28 de Febrero, de Mercedes, para luego ir a Rocha, Colonia, Maldonado, Treinta y Tres y Canelones, para cerrar con una función en la sala principal del Teatro Solís, el jueves 22 de marzo.

El espectáculo, que en temporadas pasadas se presentó en la Sala Zitarrosa y en El Galpón, es inusual en forma y en contenido. En forma, porque no es un tipo de teatro convencional, sino una obra performática, con fuerte apoyo de música en vivo, luces e imágenes digitales. Y en contenido, porque expresa directamente ideas de corte filosófico, basadas en buena medida en la prédica de Michel Foucault y sus conceptos sobre el individuo y el poder.

“Mucha gente no tiene idea de qué va a ver. Y viene a ver a Sbaraglia porque lo vio en Relatos salvajes. Y es una propuesta extraña, porque no es teatro, ni música. Es todo eso junto. Un espectáculo multidisciplinario, que propone un viaje a nosotros mismos. Habla sobre lo que estamos hechos. Y yo fui aprendiendo a comunicarlo cada vez mejor”, comentó el actor el pasado martes en un encuentro con la prensa, que duró una hora y donde creó un clima de taller de teatro. Con un look informal, pelo despeinado, siempre elegante, y con un hablar pausado, calmo, Sbaraglia conversó sobre pasado, presente y futuro de su trayectoria.

El cine viene acaparando su carrera, con varias películas al año, y al teatro le puede dedicar las fechas que los rodajes le dejan libres. “Dedicarme tanto al cine fue algo que yo elegí. Pero también por eso hago El territorio del poder, que es una manera de hacer teatro con mayor libertad de fechas. Para poder hacer teatro necesitás de seis meses de compromiso, como mínimo. Porque son dos meses de ensayo, y tres o seis meses de temporada. Y ese tiempo yo no lo tengo. Y sin embargo, siempre me gustó ser un actor de teatro. Y El territorio… no solo me permite hacer teatro con más libertad, sino que además es una obra con la que crecí mucho. Y me permite explorar con la música, y empezar a cantar, que es algo que siempre me gustó. Igual de alguna manera el año que viene hago teatro a la usanza: estoy buscando. Ahí tengo un par de cositas”, asegura el actor, que además ya tiene pensado otro espectáculo en este formato, mitad teatro, mitad música. Tendrá como eje el concepto “hambre”, aunque no va a ser todo sobre el hambre, aclara con una sonrisa.

“Cuando uno mira la comunicación artística, entre el que está arriba del escenario y los que están abajo, creo que es algo muy sofisticado. Es muy rico eso que ocurre. Y no tiene leyes. Hay como un vínculo casi metafísico entre el espectador y el actor. Es como un animal respirando al lado tuyo, como un león, porque para uno es algo amenazante. Vos le tenés miedo también al público. Y ni hablar si es en el Solís, que es enorme, con esa lámpara preciosa. Si se cae la lámpara nos vamos todos a la mierda”, bromea.

Sbaraglia viene de protagonizar películas notables, como El otro hermano, junto a Daniel Hendler, bajo dirección de Adrián Caetano, basada en el libro de Carlos Busqued, Bajo este sol tremendo. Allí, su personaje de Duarte deja una huella imborrable en la memoria del espectador. “Fue muy obra de Caetano, no hubiese podido hacerlo sin su compañía. Un trabajo de equipo, y él es un gran director, y nunca me dejó soltar la presa. Siempre me tuvo con las riendas cortas. Ese personaje, Duarte, podría tener una serie, un Spin-off. Yo se lo dije a Caetano, pero hay que tener los derechos de Busqued. Estaría lindo, una serie con ese flor de hijo de puta. Un personaje de una maldad sofisticada, una maldad infinita, como dice en un momento”, señala.

Pero el actor se apasiona más al hablar sobre sus planes de futuro. “En setiembre estreno una película que hice, Acusada, que dirige Gonzalo Tobal, con Lali Espósito de protagonista. Es un drama, con Inés Estévez y Daniel Fanego. Y ahora, a principios de abril, voy a España a estrenar Félix, dirigida por Cesc Gay, un gran director. Es una serie de seis capítulos, para Movistar Plus, que se va a ver en Latinoamérica, pero no sé cuando. Creo que para mí va a ser una cosa importante”, adelanta sobre sus planes 2018.

El territorio del poder
El territorio del poder. Foto: Difusión

Pese a ser un artista taquillero, Sbaraglia siempre ha conservado ese perfil de compromiso político, que se remonta a sus primeros pasos en el cine, cuando en 1986 trabajó en La noche de los lápices, dirigido por Héctor Olivera. “Yo no me sitúo desde una posición, sino desde lo que va saliendo. No es que quiera mantener una posición comprometida todo el tiempo, porque eso me dejaría preso. Uno va haciendo lo que siente. De todos modos, siempre fue algo que me interesó, quizá porque me ha marcado La noche de los lápices. Y aunque yo personalmente no tengo una historia extrema, he pasado por la dictadura en Argentina siendo muy chico, y eso ha tenido sus consecuencias. Siempre me pareció importante hablar sobre esos temas, y siempre lo hice de una manera espontánea. Me emociona la gente que lucha, que pone su cuerpo con valentía. Y en la medida de lo posible, uno acompaña, desde el lugar de uno, sin querer erigirse en nada”.

foco en la obra

“Muchas veces la gente se levanta y se va”

“En las funciones de El territorio del poder, muchas veces la gente se levanta y se va. Poca gente: de pronto se van diez personas. Porque a veces son temas difíciles. Hay un relato sobre la inquisición, y de pronto alguna gente se siente tocada. Nunca tuvimos la intención de agredir a la gente. No es hacer la a lo Lars von Trier, hacer algo para que veas que sos un burgués de mierda. No. No es la idea. La idea es que todos tengamos un viaje hacia un lugar mejor. No meterle una patada en el culo a nadie. Pero si estás hablando de temas que relacionan a la Iglesia, y a cierta clase social, hay gente que se puede sentir agredida. O que dice que no lo quiere ver”, cuenta el actor sobre este espectáculo.

Otra pieza clave del show es Fernando Tarrés, a cargo del arte visual y la intervención del sonido en tiempo real. También se suman el violinista Damián Bolotín y el contrabajista Jerónimo Carmona. “Fuimos agregando canciones y remansos dentro del espectáculo, para que la gente no se sienta agredida, que pueda descansar y volver a tomar perspectiva de lo que está viendo. Creo que cuanto más violentada se siente la gente, es porque lo estamos haciendo mal. Tiene que ser liviana la propuesta, pese a que el contenido a veces sea feroz”, señala el intérprete, remarcando que no es su propósito enunciar una verdad tajante desde el escenario, sino abrir un campo de reflexión y de interrogantes.

La obra estará en Mercedes el domingo 4 de marzo y el jueves 8 en Rocha. El viernes 9 en Colonia, y el domingo 11 en la Sala Cantegril, de Punta del Este. El jueves 15 estará en Treinta y Tres, y al día siguiente en el Teatro Politeama, de Canelones. La función del Teatro Solís es el jueves 22 de marzo a las 21.00, y las entradas están en Tickantel, y valen desde $ 250 a $ 500.

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