Entrevista con Fabián Vena

“El actor puede hacer el mismo día Dios y el diablo”

El reconocido actor argentino se presenta hoy en El Galpón con Conferencia sobre la lluvia, de Juan Villoro

Fabián Vena
Fabián Vena, en registro unipersonal. Foto: Difusión

Por supuesto que no es una conferencia, es lógicamente un espectáculo teatral en el que la conferencia es una excusa. Aunque Juan Villoro, el autor, dice que no hay nada más teatral que una conferencia, porque allí está la esencia de nuestro laburo como actores. Uno que comunica y gente que escucha. Pero más allá de eso, es un texto muy teatral, muy original, que expresa como una síntesis de la palabra en acción. Y a la vez trata del mundo de los libros, de la literatura, y en realidad no hay tantas obras que hablen de los libros, y de los lectores. Creo que Conferencia sobre la lluvia es un homenaje a los lectores, desde el que alguna vez leyó un libro hasta los eruditos y los grandes lectores”, explicó a El País Fabián Vena, reconocido actor argentino que esta noche a las 20.00 subirá al escenario principal de El Galpón, para ofrecer este unipersonal, en el que el notable intérprete se pone en la piel de un bibliotecario. Tickantel, desde $ 650 a $ 950.

“La obra trata temas que están infravalorados, como la sensibilidad, el enamoramiento. Y trabaja mucho con el mundo de la lectura, como la fuente de imaginación más pura. Y también el tránsito que hace una persona que es fanática de algo, y mira todo a través de ese prisma. La obra juega con los poetas de todos los tiempos que hablaron de la lluvia, en una dinámica de identificación con estar enamorado. Uno no elige enamorarse, como no elige tampoco cuándo va a caer la lluvia”, señala Vena, artista con larga carrera en teatro, que sin embargo el público uruguayo reconoce como una de las caras conocidas de la televisión argentina.

-A vos te asignan mucho roles de villano. Eso tiene que ver con tu voz, con tu actitud, con tu mirada.

-No sé. Claramente cargo con el ADN de italianos del sur, a partir de eso quizá se puedan sacar conclusiones. Pero también es cierto que los trabajos exitosos, principalmente en televisión, provocan rápidamente una cristalización de lo que uno hace. Queda mucho en la memoria de la gente una tira de 220 capítulos como Resistiré. O Verdad consecuencia, que estuvo como tres años. Pero también me pasó, haciendo de villano en televisión, terminaba de grabar y me iba a las funciones Las variaciones Goldberg, en la Sala Coronado, para hacer de Jesús, junto a Alfredo Alcón. Creo que ahí hay algo de la magia de nuestro trabajo. El actor puede hacer el mismo día Dios y el diablo.

-Tu personaje aquel de Mauricio Doval, en Resistiré, fue clave en tu carrera.

-Fue un trabajo que la televisión pocas veces te lo permite, porque fue una tira con mucha preparación. Dos meses antes de empezar ya estaba preparando el personaje. Son cosas que no se dan en televisión. Y creo que eso tuvo que ver también en el resultado. Para mí por supuesto que es un personaje muy querido, pero yo pondría de protagonista a la tira en sí, y lo que le sucedía al público con ella. El elenco, el libro, la idea artística, fueron claves en el brillo que tuvo mi personaje.

-Vos hablabas de Verdad Consecuencia. ¿Qué distancia hay desde aquellos primeros pasos de Pol-Ka hasta la televisión de hoy?

-En aquel tiempo había espacios por conquistar, ese era el gran paradigma. Se buscaba ir creciendo en cada trabajo. Y más que salir a buscar un espacio, terminó siendo es que hoy, chicos de 10 años pueden armar su propio canal por YouTube. Se ha ido a un extremo muy grande, en formato, en calidad, en la idea que cómo ve la gente hoy la producción audiovisual. Por eso en televisión abierta no tenés tantos puntos de rating, porque hoy la gente ve las cosas cuando quiere. Y en todo eso, los formatos de ficción también cambiaron. Lo que no cambian son las historias, y los actores transmitiéndolas para que el público se sienta reflejado. Esa es nuestra misión, y eso no va a cambiar nunca.

-¿Te gustaría que el cine argentino te hubiera convocado más?

-Hoy filmar una película es pertenecer prácticamente a un hecho milagroso. Es un milagro filmar cine. Y los tiempos del cine son también muy particulares, y por eso en mi carrera ha tenido más lugar la televisión que el cine. Además, yo durante muchos años le he dado la prioridad al teatro, que para mí significa estar siempre dentro de mi propia casa, de mi propia disciplina. Porque además el teatro me disciplina en la vida. Y me retroalimenta. Me siento frustrado, inquieto, nervioso, si yo no hago una función de teatro.

-Vos en teatro hiciste de todo, desde justamente Las variaciones Goldberg hasta Sinvergüenzas. ¿Cómo empezás a componer un personaje?

-Cierto, el teatro tiene eso, que un actor puede recorrer innumerables géneros. En televisión hay dos géneros, no creo que haya muchos más. En teatro hay miles, y eso te permite, temporada a temporada, ir pasando del drama a la comedia, al musical, a la tragedia, a un clásico. Y en cuanto a lo que tiene que ver con la construcción del personaje, yo el año pasado fundé una escuela, un estudio integral de actuación, donde pongo en funcionamiento mi apasionamiento por la técnica. Y en dos años de trabajo que yo doy de formación, la construcción de un personaje aparece en los últimos meses. Es lo último que un actor tiene que cerrar. El personaje viene al final: antes hay tanto, que va desde la comprensión del texto, hasta la propia verdad, la técnica, la dicción. Cuando se alcanzó eso, el personaje se empieza a construir casi solito.

-A medida que pasan los años vas asumiendo otros papeles.

-Mucha opción no me queda. Ya no puedo volver corriendo por la playa, juvenil, con los pelos largos. De todas maneras, ésta es una profesión que no tiene fecha de jubilación. Al contrario, en la medida que uno va viviendo, y va teniendo más edad, va estando a punto para determinados personajes. El paso de la vida para nosotros es algo extraordinario, porque no solamente podés madurar como actor, sino que a la vez te podés encontrar con personajes cada vez más ricos. No nos pasa como a los futbolistas, que cuando se están jubilando, recién están empezando a salir a la vida, con 30 y pico de años. En el caso del actor, es exactamente todo lo contrario.

Fabián Vena
Fabián Vena en una obra sobre los libros escrita por el mexicano Juan Villoro
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