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Spuntone Mendaro: éxito nacido de las ganas de tocar

Alejandro Spuntone y Guzmán Mendaro empezaron a tocar juntos porque los dos tenían muchas ganas de subirse al escenario. El formato que plantearon fue un dúo, Spuntone se hizo cargo de la voz principal y Mendaro de la guitarra, a veces hacía algún coro.

Bizarro les ofreció grabar un disco, Estado Natural, que reflejaba justamente el espíritu de sus shows: era música en su estado natural, sin efectos, sin intermediarios. Fue un éxito y les valió el Disco de Platino, algo así como 4.000 discos vendidos. Ellos, en tanto, lograron su único cometido: tocar.

Hace una semana que su segundo disco, El Refugio (ver recuadro), está a la venta. Ayer cumplieron cinco años como dúo y este jueves tocan en Bluzz Live. Spuntone y Mendaro, orgullosos de sus frutos, recibieron a El País en el estudio Overhead, donde mezclaron y masterizaron el disco.

—En El Refugio hay temas de bandas como Los Tontos y Días de Blues que tal vez se dejaron de escuchar. ¿Les gusta ese efecto de volver a sacar temas a la luz?

Guzmán Mendaro: Hay una retroalimentación con los autores. Es algo que está bueno para ellos y para los chiquilines, para que escuchen nuestra obra uruguaya, eso reafirma el valor de nuestra música. Nos encanta que haya pasado eso con nuestro material, más allá de que no lo hayamos hecho con esa intención.

Alejandro Spuntone: Nosotros venimos de una generación que no teníamos referencias casi de rock nacional, por el corte de la dictadura, el acceso al material era más difícil. Yo empecé a tener contacto con Dino y eso a través de La Trampa, gracias a Garo y a una canción, que era "Arma de doble filo". Yo no sabía ni quién era Dino, para mí era el "perro" de los Picapiedras hasta que conocí esa canción. Para mí, es una forma de agradecerle a los que hacen las canciones tocar temas y que después los botijas salieran a buscarlos, a ver su historia.

—A veces se mira para atrás pero lo que se hizo en otros países, no en Uruguay.

AS: Yo hablaba con mi hija de 14 años y ella no escucha música en español y me pasó a mí también a esa edad hasta que aparecieron Los Estómagos y empecé a escuchar rock en español, porque es gente igual a vos, que vive en tu mismo lugar y habla de las mismas cosas que podés sentir vos. Yo escuchaba cosas gringas que no entendía lo que me decían. Después si uno crece y logra madurar empieza a escuchar otras cosas, yo conozco amigos que se han quedado ahí. A mí me pasó después como intérprete también de empezar a buscar otros estilos.

—¿Hay alguna canción del disco que los emocione particularmente?

GM: Cada uno eligió canciones para el disco porque lo emocionaban, y nos vamos contagiando de eso. Cuando Ale elige un tema y me cuenta por qué lo eligió yo vivencio indirectamente, a través de él. Cuando hicimos la de Zitarrosa, "Milonga de ojos dorados", el punto de encuentro es que el tipo que me enseñó a tocar tango a mí, Julio Cobelli, tocó la guitarra con Zitarrosa, entonces lo invitamos a tocar.

AS: Me gusta todo el disco. Los dos momentos que me emocionan son "Milonga de ojos dorados" y "Sol", porque está hecho para mi hija. Es un tema inédito de Alejandro Ferradás y fue fruto de la amistad con un tipo que compone y sabe poner en una letra lo que yo le transmití desde un sentimiento. Cada vez que escucho ese tema del disco me erizo.

—El primer disco surgió por las ganas de tocar, ¿necesitan a la música?

GM: Yo la necesito como el aire.

AS: El año que nos juntamos con Guzmán fue en el 2010, ese fue un año en mi vida de pérdidas muy fuertes, La Trampa dejó de tocar, falleció un hijo mío, yo estaba sin trabajo porque mi trabajo era la banda... A mí lo que me rescató en ese momento fue la música. Cuando le propuse a Guzmán hacer un show conmigo, me puse a hacer una lista de canciones y en esa lista hice una especie de catarsis psicológica, hablé de mis sentimientos a través de temas de otros, porque yo no soy compositor, soy intérprete.

—¿Te sentís más intérprete que compositor?

AS: Me siento cien por ciento intérprete. Me parece mágico que yo pueda usar las palabras de otro para decir lo que me pasa a mí. Para mí, es la vida. De ahí en adelante todo lo que pasó fue genial, disco de oro, platino, Trastienda, toques para 5.000 personas, pero en realidad no pierde la esencia, que es pasarla bien. Si no hubiéramos sacado discos capaz tocábamos dos o tres veces por año, pero lo estaríamos haciendo igual.

—En este formato tocan mucho más.

AS: Sí, con el formato banda es complicado, se dificulta más todavía por la estructura que es mover una banda.

—Además la gente los va a ver más de una vez, porque van rotando los temas.

GM: Es muy íntimo, nos sentamos como en un living, armamos una atmósfera muy así y la gente está metida en el recital. Los shows van cambiando por el diálogo con la gente. Nosotros nos sentimos bien y la gente también, la música funciona de amalgama para juntarnos a todos. En mi familia siempre se vivió muy así. En todos los asados tocaban temas y siempre crecí sintiendo que el espíritu de la música era ese. Con Ale nos sucede eso.

—¿Cómo vivieron el cambio de energías de un show de La Trampa o Hereford a un espectáculo más íntimo?

AS: La adrenalina pasa por otro lado. Incluso es más complejo este. En los shows de nuestras bandas la gente que nos iba a ver se transformaba en una masa, perdés mucho el contacto. En estos tenés la mirada ahí adelante, vos ves el disfrute o no inmediatamente. Se palpa mucho más rápido la energía. No tenemos una barrera que nos separe del público. Me encantan las dos cosas, por eso aparte tengo una banda.

—A veces se le saca valor al intérprete por no ser el que compone, ¿han tenido que lidiar con eso?

AS: El prejuicio está en los músicos, no creo que en la gente. A la gente le gusta que cantes bien y que toques bien, no le importa quién hizo la canción. Si lo hizo él, mejor.

GM: Totalmente.

AS: Hoy se ve mucho en las redes sociales gente criticando, ¿y quién te dijo que sos más crá porque componés? Admiro a los compositores porque canto sus canciones, pero muchos compositores necesitan un buen intérprete. Está bueno saber en qué lugar estás. Si un tipo que canta, hizo la canción y te emociona se juntaron las dos cosas, una buena composición con una buena interpretación.

GM: Para que suceda la música tienen que darse esas dos cosas, no importa de quién es. Nosotros venimos de dos bandas que hicimos cosas los dos, pero estamos haciendo esto porque tenemos ganas. No tiene mucha explicación. Está bueno debatirlo.

AS: Los músicos le buscan explicación a todo. A la gente no la obligás a escuchar.

GM: En este momento dedicamos nuestro poder creativo e interpretativo a recrear canciones que nos parecían alucinantes y tocarlas nosotros dos. El futuro nos puede deparar cualquier cosa.

"A la gente le gusta que cantes bien, no importa quien hizo la canción". Foto: D. Borrelli
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Un disco lleno de canciones del río de la Plata

El Refugio es el segundo disco de la dupla conformada por Alejandro Spuntone y Guzmán Mendaro. Fue editado por Bizarro y desde la semana pasada está a la venta en disquerías. Está compuesto por veinte temas grabados en vivo en La Trastienda y en los teatros Politeama y Florencio Sánchez.

La última canción, "Mi pensar", es un tema inédito de Pablo Porciúncula que fue grabado en el estudio Overhead. "Sol" de Alejandro Ferradás también es una canción inédita que el autor les dio para que la interpretaran.

—¿Cómo fue el proceso de creación de El Refugio?

Alejandro Spuntone: Fue un disco que fue creciendo con la salida del anterior, Estado Natural, en el 2013. Nosotros con cada presentación del disco íbamos agregando canciones nuevas y a la vez también nos iban pasando idas y vueltas con otros músicos que también nos generaban canciones para el repertorio.

—¿Cómo eligieron las canciones?

Guzman Mendaro: Nosotros elegimos las canciones porque nos emocionan y estamos vinculados de alguna forma. Cuando se arma el repertorio nos pasa que muchos pibes no conocían Psiglo o la obra de Dino. A través de esa canción o la interpretación de esa canción entran a Youtube, buscan al autor y se cuelgan a escuchar cosas de ellos.

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