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La violenta rebelión de las máquinas que se hizo esperar

El domingo se estrena la segunda temporada de Westworld en HBO

Westworld. Foto: difusión
Westworld. Foto: difusión

HBO necesitaba algo especial. El año era 2016 y la sexta temporada de Game of Thrones, la más popular de la serie en ese entonces, se había terminado de emitir en junio. La señal no podía desperdiciar la atención de los fanáticos en busca de una nueva serie con la que obsesionarse. Hete allí Westworld.

El drama de ciencia ficción, creado por el matrimonio de guionistas Jonathan Nolan y Lisa Joy, se basó en una película escrita y dirigida por el novelista Michael Crichton, que en Uruguay se estrenó en 1975 bajo el título Vacaciones mortales. Trata sobre un parque futurista habitado por androides en los que los invitados humanos pueden pretender ser pistoleros en el Salvaje Oeste.

Westworld, segunda temporada
Tráiler de la segunda temporada de Westworld

En la serie de Nolan y Joy, que el domingo regresará con su segunda temporada en HBO, la premisa se mantiene, aunque con un tono más oscuro. En el Westworld moderno, los asistentes del parque no solo disfrutan de jugar a ser vaqueros, sino que también dan rienda suelta a sus peores instintos. Tienen la libertad de hacer lo que quieran con los androides, quienes se encuentran atrapados en un ciclo invariable de actos violentos. Hasta que no. De aquí en más, la nota está llena de datos de la primera temporada.

La primera temporada de Westworld no solo introdujo la idea de que detrás de las condenadas máquinas existía la posibilidad de una conciencia capaz de rebelarse, sino que lo hizo de una forma completamente desafiante para el espectador. No fue hasta el episodio final de Westworld que se explicó que los espectadores no estaban viendo una serie de hechos trágicos dentro del parque, sino que la historia ocurría en dos tiempos completamente diferentes uno del otro.

El quiebre temporal —un recurso narrativo común en la familia de Jonathan Nolan, hermano de, Christopher, el director de Memento, recuerdos de un crimen; Interestelar y El origen— fue tan solo uno de los rasgos cautivantes de la ficción. También se le sumó un elenco diverso repleto de actuaciones estelares por parte de Evan Rachel Wood, Thandie Newton, Jeffrey Wright, Ed Harris y, especialmente, Anthony Hopkins.

Wood, quien interpreta a Dolores, la sumisa androide convertida en pistolera, dijo recientemente que la primera temporada funcionó como una “excelente precuela” de la serie. Puede que tenga razón. Con sus múltiples huecos narrativos que el espectador debía llenar entre episodio y episodio, ver Westworld era como presenciar el armado lento de un puzzle complejo repleto de misterios en el que había que prestar mucha, mucha atención.

No fue hasta el desenlace, en el que el dueño del parque interpretado por Hopkins orquestó una espeluznante revolución por parte de los artificiales anfitriones, que Westworld empezó a mostrar su verdadero rostro. Los humanos no son los protagonistas. Siempre fueron los androides.

En base a los primeros adelantos de la segunda entrega, que tendrá 10 capítulos, ese será solo una de las tramas centrales de la serie. También se verá cómo Bernard (Jefrrey Wright) descubre más detalles sobre su trágico origen, a la vez que la compañía Delos (propietaria del parque) empieza a perfilarse como una de las mayores amenazas para los personajes principales.

Además, y como se adelantó en la primera temporada, la segunda entrega tendrá en su quinto episodio una visita a Shogun World, otro de los parques de Delos. Mientras algunos disfrutan del Viejo Oeste, otros prefieren hacer de las suyas en un mundo ambientado en el Japón feudal y repleto de samuráis.

Al saber que Game of Thrones no volverá hasta 2019, HBO tomó la decisión de volver al parque. El recorrido comienza el domingo a las 22.00.

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