agustín ferrando trenchi

“Tiranos Temblad siempre vivirá”

Una charla sobre el regreso del programa de Youtube y cómo estar en Cartoon Network

Agustín Ferrando Trenchi. Foto: cortesía
Agustín Ferrando Trenchi. Foto: cortesía

Si a un niño de la década de 1990 le preguntaban cuál sería su trabajo o universo de ensueño, probablemente, si veía Cartoon Network, ese ideal estaría relacionado con vivir en el mundo donde manejar el troncomovil de los Picapiedras, salvar el mundo con las Chicas Superopoderosas o trabajar con Dexter en su laboratorio fuera posible. Son fantasías que para un uruguayo se hicieron, un poco, realidad. Agustín Ferrando Trenchi, que ya pasa los 30 años, pero tiene intacto el niño interior, dedica por lo menos unos días al año no solo a mirar dibujos animados, sino a intervenirlos, creando un resumen semanal de la programación de Cartoon Network, que se volvió popular y está por estrenar su cuarta temporada.

Pero a ese universo no llegó por arte de magia. Su arribo se lo debe a Tiranos Temblad, su “resumen semanal de acontecimientos uruguayos” creado a partir de videos que la gente subía a Youtube, y se perdían en lo profundo de la web. Ahí, Ferrando descubrió un material infinito para contar el Uruguay actual desde un punto de vista distinto. Empezó con ese relato en 2012, y se popularizó de tal manera que cerca de 100 mil personas miraban cada video y esperaban los segmentos del crack de la semana, el momento incómodo o a los extranjeros que hablaban de Uruguay, a veces sin conocerlo. Y si le suena eso de “Uruguay es el mejor país, mejor que Francia y mejor que París”, sepa que antes de que los humoristas clásicos Aleksey Igudesman y Hyung-ki Joo la tocaran en el Teatro Solís , los versos se popularizaron con Tiranos Temblad. Otros proyectos y el ritmo que necesitaba para la producción de videos, hicieron que Ferrando decidiera bajar la frecuencia de capítulos y que luego dejaran de salir. Pero abril de 2018 empezó con una sorpresa: un especial de Tiranos Temblad recopilando todo lo que pasó en 2017. Por eso es esta charla.

—¿Imaginabas que fuera tan esperado el regreso de Tiranos Temblad?

—En parte me sorprendió muchísimo la recepción que tuvo. Me había olvidado también cómo esas cosas me llenan de energía y de ganas para hacer más. Este episodio fue hecho en base a mis ganas y las de Fernanda Montoro, mi novia, que es la que me ayuda, mi cómplice en todo esto, pero ahora eso se vio inyectado de energía de otros. Yo en verdad no me dejo influenciar mucho por esas cosas, pero no pude escaparle.

—Con todo esto, ¿no te dan ganas de volver a algo asiduo?

—Sí, me re dan ganas. Por eso y por miles de otras cosas. No te imaginás todo lo que aprendemos solo con ese buceo que hacemos buscando videos de Uruguay. Es una de las cosas que nos dimos cuenta ahora con Fer; decimos, “¡Pah! cómo aprendíamos de la humanidad y también de lo que pasa en Uruguay”.

—Antes dedicaban una hora por día a buscar videos, ¿cómo funciona ahora?

—En esta etapa, si tengo el cumpleaños de alguien voy. Antes, pasara lo que pasara, buscábamos videos. Algo que tengo grabado es que después de entregar los episodios los domingos de noche, después de haber estado dos días sentado frente a la computadora sin parar tratando de mantenerme despierto lo más posible, en vez de irme a descansar, me ponía a buscar los videos de ese día. Así de estrictos éramos con la búsqueda. Es medio como pescar: te estás por ir, pero te quedás un poquito más porque capaz que pica.

Tiranos temblad
Vea el especial de Tiranos Temblad con los videos de 2017

—Y si bien la gente te manda videos, has preferido mantener lo de la pesca

—Sí. Yo intento no analizar mucho el fenómeno Tiranos Temblad, de por qué le gusta a la gente, pero me doy cuenta de algunas cosas, y una de esas es que hoy en día es muy gratificante ver la espontaneidad de la gente siendo filmada. Estamos superacostumbrados a ver actores, presentadores, que no están hablando desde lo que ellos quisieran decir, sino siguiendo una línea que alguien les dijo, y en internet entró a aparecer todo este material de gente viviendo, hablando porque era lo que se le cantaba decir. Haciendo documental, te das cuenta de que cuando te metés en una situación con la cámara, la contaminás. Pero ahora son los primos, los amigos, los que están filmando con un aparato con el que están totalmente familiarizados como el celular, y estamos logrando acceder a esas situaciones humanas. Lo que está pensado, me atrae menos, y eso me pasa con lo que me mandan. Tampoco lo descartamos, bajamos todo a una misma carpeta, entonces cuando voy a elegir, no sé si lo que está me lo mandaron, lo dejó Fer o lo bajé yo y no me acuerdo. Todo se mezcla y no me condiciona tanto.

—Hay un toque más melancólico en el último video, ¿tiene que ver con que pasaste mucho sin volver, o me lo imagino?

—Es muy probable que sí. Para mí fue muy nostálgico todo, para la gente de repente le da nostalgia ver el programa, y a mí lo que me dio más nostalgia es todo el proceso. Cada etapa me dio nostalgia, cositas que hago para que el programa salga, que no repetía hacía pila. También quería explicarle a la gente que Tiranos siempre vivirá, a veces saliendo más, a veces menos. Y creo que haciendo un especial del año y con esta carga que al final refuerza el amor por Uruguay, traté eso: Tiranos is alive.

—Rechazaste propuestas comerciales, pero apareció Cartoon Network y fue diferente. ¿Qué te conquistó?

—El mundo comercial habla un idioma que no es el mio y es por eso que he rechazado, no porque tenga un problema contra el mercado. Cartoon vino hablando en mi idioma y me planteó algo que era para mí, así nomás, y eso es algo que lo sentí como un regalo. En Cartoon trabajo como siempre quise, y que en Uruguay me costó mucho, haciendo lo que se me canta. Además, fui público de Cartoon, de los dibujitos, y muy fanático de la televisión. Sé lo importante y lo influyente que puede llegar a ser un producto audiovisual para un niño; entiendo esa responsabilidad y la disfruto de verdad.

Otra semana en Cartoon
Vea uno de los capítulos de la tercera temporada de "Otra semana en Cartoon"

—Y tenés que ver muchos dibujitos al día.

—Lamentablemente (se ríe) tengo ese problema horrible de tener que encerrarme a mirar dibujitos. Ponele que los días que miro, porque después cuando escribo o edito ya no miro, son unas seis o siete horas.

—¿Placer u obligación?

—Un placer. Igual, obviamente, los propios procesos de costumbre de repetir una tarea, hacen que cualquier cosa se transforme en tediosa. Entonces siempre tenés que tratar de recordar que eso que estás haciendo está increíble.

—La década de 1990 fue una época de oro para los dibujitos, ¿hay alguno que te gustaría incorporar a tu maratón?

—Todos. Capaz podamos hacer eso, porque cumple 25 años Cartoon y están con esa cuestión medio nostálgica, hablando de la posibilidad de armar un especial que sea solo en base a dibujitos viejos, lo cual me dio una emoción terrible. Porque más allá de que tengo mis favoritos -La vaca y el pollito, Johnny Bravo-, cualquiera de esa época, por los códigos que usa, me encanta.

El desafío de contar lo que ya se vio

Así es el proceso de trabajo para la edición de Otra semana en Cartoon

Agustín Ferrando Trenchi es el autor de Otra semana en Cartoon, una propuesta que se transformó en su trabajo ideal. Todos los años, desde 2015, le envían los brutos de los dibujos animados que se emitirán en la semana que sale su resumen y el los edita, manteniendo su voz neutra característica, humor y un ojo biónico que le permite captar detalles que ante cualquiera pasarían desapercibidos. Si quiere, puede mezclar dibujos que sean parte de su palacio mental.

Aunque el programa mantiene una lógica parecida a Tiranos Temblad, hay puntos básicos en los que se diferencia. Lo primero, explica Ferrando Trenchi, “los niños ya vieron el material que estoy mostrando o lo van a ver; en Tiranos muestro cosas que de lo contrario quedarían en el fondo de Youtube”. En ese sentido, añade, lo que muestra en Cartoon no tiene tanto valor, por lo que su desafío mayor es encontrar un punto de vista distinto o ver algo que los niños no. La otra diferencia es que al ser dibujos animados el nivel de fantasía es mayor, “no tengo límite de verdad, puedo pensar en cualquier cosa. Además, en Tiranos trato de que el protagonista sea el material. En Cartoon no puedo dejar que pase, porque para eso que vean el dibujito. Tengo que llevar más la batuta”, cuenta.

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