¿Por qué verla?

El optimismo es bienvenido

Está disponible en Netflix la cuarta parte de Unbreakable Kimmy Schmidt

Unbreakable Kimmy Schmidt
Unbreakable Kimmy Schmidt. Foto: difusión

Unbreakable Kimmy Schmidt, la serie de Netflix creada por Tina Fey y Robert Carlock, llegó a su final. El 30 de mayo se estrenó la cuarta y última temporada que mantiene la originalidad y diversión que hubo en las primeras entregas. Supera, eso sí, el nivel de surrealismo y humor ácido, sobre todo hacia el final. Allí aparece un personaje que no veíamos desde el primer capítulo de la primera temporada, cuando Kimmy va a una discoteca (y no vamos a decir más porque es una grata sorpresa).

Si nos ponemos un poco eufóricos (tal cual el tono de la serie), podríamos describir a Kimmy Schimdt como una heroína del mundo de las series cómicas. Su superpoder más importante sería la ingenuidad desmedida que se transforma en un optimismo nada corriente que la hace creer en una realidad mejor y va por ello.

Es que entre disparates, humor y tragedias Unbreakable Kimmy Schimdt es una serie que mantiene su entusiasmo hasta el final. Y el eje de ese entusiasmo, aunque hay mucho para halagar de sus amigos, está en esa protagonista irremediablemente buena, interpretada con frescura por Ellie Kemper.

Unbreakable Kimmy Schmidt
Unbreakable Kimmy Schmid. Foto: difusión

Para la cuarta temporada, Kimmy Schmidt ya entendió que su pasado como una de las chicas que estuvo 15 años encerrada en un búnker es difícil de esconder; logró que Titus Andromedon (Tituss Burgess) luchara por sus sueños y que Jacqueline Voorhees (Jane Krakowski) aprendiera, dentro de lo posible, a valerse por si misma. Y, un detalle muy importante, aunque la chica alegre sigue pensando en el bien de los demás, logró dejar de ser sometida por su expatrona. Queda enfrentar los nuevos desafíos de una vida adulta.

La vida de Kimmy se encamina, y eso traerá alegrías y desventuras. Su nuevo puesto como encargada de Recursos Humanos de la empresa de Zach (Noah Robbins) la llevará a descubrir el ansiado viernes y el tiempo libre de los fines de semana que aprenderá a gastar, como buena parte de la generación del streaming, en una maratón de series, películas y documentales.

Una simple maratón suma mucho a la historia. Primero porque gracias a que Kimmy ve una serie de mujeres que andan por Nueva York, le saca el mayor provecho a la ciudad (es una especie de oda a la Gran Manzana), y llega a uno de sus momentos de superheroína. Es que esa chica que no quiere maldad en el mundo, se da cuenta de que las mujeres que trabajan como manicuristas en un local de la ciudad viven como en el búnker.

Kimmy no lo dejará pasar y en una escena muy parecida pero superior a la de la película Hermanas (2015), hará lo posible por cambiar aunque sea un poco la realidad de esas mujeres.

Pero ni siquiera para Kimmy es todo color rosa, y haciendo caso a los algoritmos descubrirá un documental sobre un DJ que busca a otro DJ para su boda. Ese documental, que resulta en un capítulo entero de la serie, será otro encuentro con Richard Wayne (Jon Hamm), el falso reverendo y ahora también DJ que la tuvo encerrada junto a otras tres mujeres en el búnker.

Una vez más, el reverendo hará de las suyas para manipular y quedar como el bueno de la historia con su discurso de “los hombres son víctimas del poder que van adquiriendo las mujeres”.

Unbreakable Kimmy Schmidt
Unbreakable Kimmy Schmidt. Foto: difusión

Entre las desventuras que enfrenta Kimmy, está uno de los desafíos como voz de Zach en la empresa. La protagonista se verá en aprietos cuando su jefe le dice que hay que despedir a uno de los empleados. Kimmy, en un intento de hacerlo de la forma más amena posible, termina pasando por acosadora. Fácilmente se podría interpretar a esa escena como una referencia a las denuncias de la era Me Too y Time’s Up, más teniendo en cuenta que Tina Fey es una voz feminista en las creaciones de Hollywood y que la serie hace referencia directa a Harvey Weinstein en más de una ocasión.

Esos puntos en el relato son los que hacen ver que el guion no es tan inocente como su protagonista y que detrás de las bromas y el buen humor hay mucho para pensar.

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