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Una obsesión por la razón

The Alienist, un policial psicológico de época que ya está en streaming

The Alienist. Foto: difusión
Carácter. Fanning hace una Sara Howard con gran fortaleza. Foto: difusión

Poner la mente a disposición de un policial, ya sea malo o bueno, predecible o alucinante, es estar propenso a ser atrapado. Poner la mente a disposición de The Alienist es dejarse cautivar, no solo por el misterio que envuelve la trama, sino por la cabeza de su protagonista, Leszlo Kreiszler (Daniel Brühl), el alienista, nombre que se le daba a los psicólogos del siglo XIX por tratar a personas que se las consideraba alienadas de su naturaleza.

Y es que la trama de la serie, basada en la novela homónima que Caleb Carr publicó en 1994 y que llevará a Kreiszler -junto a Sara Howard (Dakota Fanning), John Moore (Luke Evans) y dos jóvenes forenses, Marcus Isaacson (Douglas Smith) y Lucius Isaacson (Matthew Shear)- a seguir la pista de un asesino serial que mata niños de la calle, tiene su punto de partida en la obsesión del alienista por comprender qué pasa por la mente de ese asesino, llegando incluso -y aquí hay un toque que puede recordar a Mindhunter- a visitar a prisioneros homicidas para a partir de ahí formular hipótesis.

The Alienist. Foto: difusión
Daniel Brühl es Kreiszler, el alienista que quiere descifrar la mente del asesino serial. Foto: difusión

Kreiszler puede resultar un personaje tipo: es un hombre estudioso, un genio que se desvive por comprender el comportamiento humano cuando él mismo muestra graves problemas de socialización, y una indiferencia emocional que irá madurando a lo largo de la serie, pero después de todo eso le confiere al alienista cierto misterio que también se volverá un objetivo por develar, y que lleva a querer conocer su propia historia.

Pero Kreiszler no sería nada sin sus mosqueteros: John Moore, el aristócrata que recrea su ruptura amorosa con prostitutas y que además de ser el don Juan de la serie, servirá al psicólogo para ilustrar los cadáveres encontrados; y Sara Howard, un personaje de carácter fuerte que debe sacar fortaleza de las entrañas para sobrevivir en el mundo de hombres y defender su posición como la primera mujer empleada por el Departamento de Policía de Nueva York.

Ella es el puente perfecto entre el comisario, Theodore Roosevelt -que dicho sea de paso es el personaje con menos carácter de toda la serie, aunque tiene algunos destellos que hacen pensar: “bueno, no era tan malo”- y el equipo liderado por el alienista, que con sus métodos modernos no le cae muy en gracia a los policías de la vieja guardia neoyorquina, ni al antiguo comisario que, aunque retirado, estará siempre muy atento a sus pasos, sobre todo por el temor de que quede en evidencia la corrupción que encabeza.

The Alienist. Foto: difusión
Tráiler oficial de The Alienist, en inglés.

La serie de 10 capítulos -que en Estados Unidos se estrenó en enero por TNT y aquí está disponible en Netflix desde el 19 de abril- presenta una recreación vívida y a la vez espeluznante, sucia y decadente de la ciudad de Nueva York y -esto es una advertencia para quien no es de estómago fácil- con bastante sangre y cuerpos descuartizados. Después de todo, el director belga Jakob Verbruggen (que también dirige la popular The Fall) no quiere que su espectador se pierda ni el mínimo detalle, y lo invita a ser testigo tanto de las reuniones del grupo en salones elegantes como de las autopsias.

The Alienist alterna la trama principal de la investigación con momentos que llevan al pasado y a la intimidad de cada uno de sus personajes principales, porque al igual que con Kreiszler y el homicida, querrá que comprendamos el porqué de la frialdad de Howard o el porqué de las debilidades de Moore. Tiene además unos secundarios formidables, como lo es el chofer Cyrus o la ama de llaves Mary, que de haber una segunda temporada vendría muy bien una profundización en ellos, porque con sus pocos diálogos dejan en evidencia que tienen una gran historia para contar.

En definitiva, es una serie cuyo derivado psicológico no deslumbra, pero entretiene, y es además un viaje a Nueva York. Oscura, pero Nueva York al fin.

¿Por qué mirarlo?

Hay varios motivos para ver la serie, sobre todo para aquellos que disfruten de un poco de suspenso y que les guste encontrarse con personajes carismáticos, que aunque a veces resultan un poco típicos de más, son entretenidos. No le falta emoción, menos cuando parece que los del equipo alienista están por encontrarse con el homicida. También se destaca la recreación histórica de la Nueva York del siglo XIX y hay un buen contraste entre las escenas putrefactas de las calles donde ocurren los crímenes y los espacios elegantes donde se mueven los que quieren taparlos.

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