Élite

Esa nueva obsesión adolescente

Trama adictiva, personajes seductores y redes sociales: así es el nuevo éxito de Netflix

Élite. Foto: Netflix
"Élite", el nuevo fenómeno llegado de España del que habla todo el mundo. Foto: Netflix

La adolescencia es la época de las primeras veces. Cometemos de esos errores que, de tan ignorantes, pasan por inocentes. Hacemos ensayos imprudentes y todo porque nos sentimos inmortales, imparables, irreparables.

En la adolescencia también arrancan las búsquedas y los amores tímidos, experimentales.

La adolescencia son golpes. Son muchos golpes. Contra los que son iguales a nosotros, contra los que creemos no compartimos nada y, sobre todo, contra uno mismo.

En la adolescencia nos obsesionamos. Y Netflix quiere ser una obsesión adolescente. Lo está intentando y lo está logrando.

Su último gran flechazo con la juventud, Élite, es un thriller dramático perfectamente diseñado para el éxito. Se trata de una producción española creada por Darío Madrona y Carlos Montero -dos veteranos del género teen en la televisión- que llegó a la plataforma a principios de octubre. La trama espía la intimidad de un grupo de jóvenes estudiantes en uno de los bachilleratos más prestigiosos de toda Europa. Allí se reúne la sangre azul del mundo posmoderno: hijos de empresarios, duques, diplomáticos, poderosos; es el nido de los líderes del futuro.

Élite. Foto: Netflix
Tráiler de la serie "Élite"

Hasta que llegan ellos, un grupo de tres alumnos de clase media trabajadora que reciben una beca para estudiar en el instituto luego de que su antiguo liceo público -construido por la multimillonaria empresa del padre de uno de los protagonistas- se derrumbara en una catástrofe súbita.

Cuando los ricos chocan con los “pobres” comienza un drama con la misteriosa muerte de Marina (María Pedraza, también conocida como Alison en la viral La casa de papel) como base. El asesino no se revela hasta el último capítulo y todos los personajes son potenciales sospechosos.

La fórmula -flashbacks, interrogatorios y escenas incriminatorias- resulta seductoramente familiar y es porque ya la vimos. Élite toma elementos clichés pero muy efectivos de otras series recientes y de triunfo entre el público joven como Por trece razones, Gossip Girl, Riverdale o How to Get Away With Murder y las combina en un algoritmo infalible. Netflix sabe cómo tiene que dirigirse a los adolescentes.

Formas de adolescencia.

Consumo de drogas, enfermedades venéreas, religión, feminismo, salir del clóset, perder la virginidad, aborto, poliamor, desórdenes alimenticios: en Élite, la agenda está completa. Lo más valioso es que el equipo de guionistas y el elenco no tienen miedo a mostrarlo todo, con el romanticismo (casi siempre) justo y recordando a realizaciones con un tono más auténtico de principios de los 2000, como Skins.

En Élite nada es lo que parece, y tanto la ficción como el aparato publicitario que la envuelve se hacen cargo de esa premisa. En esta oportunidad, Netflix supo generar un producto que sí, tiene un mensaje fundamental para la adolescencia, pero también es pura imagen. Marketing como arte.

Élite creó personajes rebeldes y atractivos que dan ritmo y cargan la trama lo suficiente como deglutir los ocho capítulos en una jornada maratónica. Las diferentes personalidades colocan a los protagonistas en el limbo de los antihéroes, que suele moverse entre la obviedad y la originalidad. Por ejemplo nunca habíamos visto a la musulmana adolescente, pero sí al deportista líder de la manada. En Élite ambos conviven.

Y como el partido de la adolescencia hoy se juega en las redes sociales, la ficción tiene una presencia casi omnipresente en los feed de Instagram de los seguidores de la historia. Netflix busca hoy, como parte de su estrategia, personas que puedan construir en paralelo un relato hechicero en sus redes.

Ejemplos sobran: KJ Apa (Riverdale), Noah Centineo (Sierra Burguess is a loser y A todos los chicos de los que me enamoré), Katherine Langford (Por trece razones) y muchos más. Netflix está llevando a sus personajes más allá de la pantalla y cosechando legiones de seguidores. Quiere que los adolescentes entren en un círculo maniático con figuras virtuales para que luego se obsesionen aún más con sus productos, protagonizados por estas nuevas celebridades.

Juntos, el elenco de Élite (la mayoría desconocidos fuera de España hasta hace dos semanas que se lanzó la ficción) reúne más de 19 millones de seguidores solo en Instagram. Y contando.

La serie ni siquiera cumplió un mes de estreno en Netflix y esta semana anunciaron que se renovó para una segunda temporada.

La obsesión nunca fue tan real.

Los adultos como piezas funcionales a los jóvenes

Con más o menos profundidad, la historia de este grupo de adolescentes va presentando capa por capa la realidad en la que viven. Su mérito está en que no lo hace desde el punto de vista de los adultos, como suele suceder.

“El mayor error cuando escribes una serie de adolescentes es pensar que estás escribiendo una serie para adolescentes”, dijo Carlos Montero, guionista y productor de la serie, a El País de Madrid.

Es así que tanto Montero como el resto de los guionistas y directores desarrollan las problemáticas desde la mirada joven, confiando en sus personajes e imprimiéndoles carácter para no subestimarlos. En Élite se da vuelta el tablero y los personajes adultos pasan a ser piezas funcionales a los dramas de los jóvenes. Montero explicó al diario español que la historia busca llenar “un hueco importante en las series adolescentes”.

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