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"31 minutos", el imperdible noticiero hecho por títeres que ahora llegó a Netflix

La serie chilena volvió con nuevos episodios a la plataforma después de un silencio de varios años pero no perdió su encanto

31 minutos
"31 minutos", de lo mejor que ha salido de la televisión chilena

Un movilero que hace encuestas en la calle, una sección de deportes con presentadores ancianos, un informe ecológico, un productor estresado y un top tres con las canciones más exitosas del momento. Esta podría ser la descripción de cualquier informativo que se encuentre en horario central televisivo. Sin embargo, la diferencia está en que los protagonistas de este noticiero son títeres. La cuarta temporada del programa chileno 31 minutos llegó a Netflix, y esta es una buena oportunidad para repasar el fenómeno de un formato que fue pensado para niños, pero que también se ganó el interés de adolescentes y adultos.

Creado en 2003 por la productora Aplaplac, el noticiero conisguió un público que se fue adueñando de personajes como Tulio Triviño, Juan Carlos Bodoque, Policarpo Avendaño y Mico el Micófono, que mezclan humor y parodia con información sobre temas sociales y de medioambiente.

Ese fue uno de los secretos para la permanencia de 31 minutos en el inconsciente colectivo de niños que crecieron durante la primera década del 2000. Tras la insistencia del público, en 2014 el programa volvió para una cuarta temporada (la primera en nueve años), que está disponible en Netflix.

Durante cada episodio, los personajes presentan breves informes donde, detrás de todo el humor y títeres muy queribles, se esconde una herramienta de fácil acceso para la concientización. Por ejemplo, ¿cómo explicarle a los niños el proceso de polinización y el enorme riesgo de que las abejas se extingan? De esto se encarga Juan Carlos Bodoque, un conejo rojo que ayuda a que una abeja perdida encuentre su colmena. Mientras Bodoque camina por una de autopista con su nueva amiga, se van intercalando entrevistas a títeres expertos que explican el fenómeno con un lenguaje bien accesible, pero que no deja de informar.

Lo mismo sucede con Calcetín con rombos man, un superhéroe que ayuda a una manguera (“El aguafiestas”) reemplace su odio a la felicidad ajena (causado por el rechazo de una familia que lo cambió por un regador) por una nueva oportunidad. Antes de eso, el héroe se toma unos segundos para citar un artículo de los derechos humanos.

El otro secreto para el éxito de 31 minutos está en las canciones. Gracias al ranking del periodista de espectáculos Policarpo Avendaño, toda una generación se aprendió canciones infantiles que funcionan muy bien por fuera del formato: “Me cortaron mal el pelo”, “Bailan sin césar”, “Mi equilibrio espritual” y “El dinosaurio Anacleto” (todas de la primera temporada) están disponibles en Spotify y acumluan más de tres millones y medio de reproducciones cada una. Es más, la música del programa fue adaptada a un espectáculo que en 2018 llegó a Lollapalooza Chile.

La inclusión de 31 minutos al repertorio de Netflix es una gran excusa para reencontrarse con ese programa que quedó en memoria de los niños del 2000.

Dato

Un formato que logró expandirse en nickelodeon

Creada en 2003 con fondos del Consejo Nacional de Televisión de Chile (CNTV), 31 minutos se estrenó en la Televisión Nacional de Chile. Con el enorme éxito que generó el estreno, en la segunda mitad de 2004, la cadena internacional Nickelodeon compró los derechos y comenzó a transmitir la serie, que ya sumaba dos temporadas. La relación con el canal infantil no duró mucho -allá no se transmitió la tercera temporada-, pero fue determinante en la expansión del programa en toda Latinoamérica. También hay una película, estrenada en 2008. Las primeras temporadas de la serie están disponibles en YouTube, y la llegada de la cuarta temporada a Netflix permite reencontrarse con un fenómeno chileno que se ganó el interés de niños, adolescentes y adultos por igual.

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