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"Esta mierda me supera", la serie de Netflix hermana de "The End of the F***ing World"

Se estrenó una serie adolescente basada en una novela gráfica de Charles Forsman, y con puntos en contacto con "Stranger Things" y Eleven

La serie "Esta mierda me supera". Foto: Netflix
La serie "Esta mierda me supera". Foto: Netflix

El mensaje quedó claro: el mundo del streaming encontró un nicho de mercado y no parará hasta explotarlo. Las series sobre adolescentes que están lidiando con sus rarezas, emociones a flor de piel y el despertar sexual, y que son sazonadas con factores random como para aportar algo fresco o inesperado, funcionan. Funcionan acá, en España, en Estados Unidos; funcionan entre un público joven o no tanto, como pasa con las películas de superhéroes, algunas franquicias de ciencia ficción, romances en serie y así.

La clave está, entonces, en encontrar la vuelta de tuerca necesaria para que cada estreno no sea más-de-lo-mismo. O la clave estaría, más bien. Porque la aparición de series y series ha devenido en un hiperconsumismo que nos llena de un entretenimiento del que después no nos queda nada. Y entonces hay creadores que se esfuerzan en hacer la diferencia, y otros que ni tanto.

Toda esta introducción es para llegar a I Am Not Okay With This o Esta mierda me supera, que Netflix estrenó el 26 de febrero y que figuró en el ranking de tendencias en Uruguay durante estas semanas (no estaba al cierre de esta nota).

Con una temporada de siete episodios de 20 minutos cada uno, que perfectamente podría haber sido una película, Esta mierda me supera es hermana de The End Of The F***ing World y no es necesario ver la partida de nacimiento para saberlo. Es cierto que comparten padres -las dos se basan en novelas gráficas de Charles Forsman y a las dos las dirige Jonathan Entwistle-, pero además comparten una línea estética, una banda sonora rockera muy protagonista y muy buena, y cuestiones como familias conflictivas y ausentes, iniciaciones sexuales incómodas y algunos temas de bullying y violencia.

Pero sobre todo, coinciden en un personaje central tirando a sociópata y con problemas serios para manejar emociones.

Sin embargo, mientras que el James de The End... era incapaz de sentir (a nivel físico y emocional; no experimenta ni dolor ni tristeza ni felicidad), la Sydney de esta nueva serie es completamente inútil a la hora de controlar una cólera que, encima, le causa bastantes dramas. Y acá entra el otro parentesco seriéfilo que es esta suerte de prima, Stranger Things.

Porque lo que aqueja a Sydney -además de unos granos en las piernas y de que se reconoció enamorada de su mejor amiga, Dina- es que tiene “poderes”. Como la Eleven de los hermanos Duffer, aunque sin la manipulación química de por medio, Sydney tiene habilidades telequinéticas que se vuelven incontrolables cuando está enojada, y que deberá aprender a manejar, para que su secreto no salga a la luz y para que las cosas no se desmadren.

Pero la primera imagen de la serie, de la protagonista bañada en sangre, caminando por una calle a oscuras y completamente traumatizada, avisan que el desmadre está asegurado.

Sydney (Sophia Lillis, de It) se presenta como una chica blanca y aburrida de 17 años; normal, nada especial. Vive con su hermano menor, una madre que nunca superó el suicidio de su esposo, y la ausencia de un padre que decidió matarse en el sótano sin dejar ni una nota explicativa. Su única amiga es Dina, aunque el espectador “se entera” antes que el personaje, de que ahí hay más que una simple amistad. Y después está Stanley (Wyatt Oleff), vecino y confidente de su secreto, y Brad, el bully novio de Dina.

No se precisaron más piezas, a excepción de una enigmática sombra que a veces tiene forma humanoide, para armar esta aventura irreverente sobre el sentirse diferente y lo que implica la presión social por encajar en la “normalidad”. Con eso y con una buena actuación de Lillis en el rol central, y saltos temporales como para ir completando la identidad de Sydney, se armó esta nueva serie sobre el coming-of-age, con un inesperadísimo (y bizarro) giro gore al final y un desenlace abierto, diferente al de la novela original, como para que venga más.

Se disfruta si se la consume como una película, y si no se pierden de vista esas conexiones con The End of the F***ing World y Stranger Things, con la que además comparte productores. Quizás es la más oscura e incómoda de las tres, pero hasta ahora el foco estuvo en la rareza, y con el asunto de los superpoderes (y de que, evidentemente, tiene que haber más como ella) puede haber mucho para desarrollar. El hiperconsumismo ya nos dio un montón de vengadores, de mutantes y, todo indica, nos seguirá aportando desde el formato televisión.

Dos series familiares y su futuro en Netflix

¿Qué pasa con estas series “familiares” de Esta mierda me supera, como son Stranger Things y The End of the F***ing World?

Bueno, Stranger Things estrenará este año su cuarta temporada. Tras una elogiada tercera entrega de capítulos que llegaron a la plataforma en julio, lo próximo que vendrá cambiará de locación, o al menos parcialmente, ya que parte de la acción se dará en Rusia. Regresaría en octubre.

En cuanto a The End..., cuya segunda temporada llegó en noviembre a Netflix, todavía no está confirmado si habrá más episodios o no. La serie perfectamente podría darse por terminada (incluso podría haberse cerrado en la 1).

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