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"¿Quién mató a Sara?": las claves del éxito de la serie de Netflix, que estrena temporada 2

Este 19 de mayo llega a la plataforma de streaming la segunda temporada de la serie mexicana que protagoniza Manolo Cardona

Ximena Lamadrid es Sara en "¿Quién mató a Sara?". Foto: Netflix
Ximena Lamadrid es Sara en "¿Quién mató a Sara?". Foto: Netflix

El conflicto queda planteado en menos de 10 minutos. En 2001, la adolescente Sara Guzmán murió tras caer de un paracaídas durante una tarde de fiesta a ritmo de “Livin’ la vida loca” de Ricky Martin en la que estaban, entre otros, su hermano Alex y su noviecito Rodolfo Lezcano. Fue un accidente o fue negligencia; las correas se rompieron y su cuerpo cayó al agua desde varios metros de altura. ¿O fue un asesinato?

Los Lezcano, ricos y poderosos, convencieron a Alex de que se entregara a la policía para, en señal de lealtad por tantos años de amistad, salvarle el pellejo a su amigo Rodolfo, casi como su hermano. Más que convencerlo, lo manipularon: el muchacho pasó 18 años en la cárcel, sufrió encerrado la muerte de su madre, y acaba de salir de prisión con sed de venganza.

¿Quién mató a Sara? es así de directa en su planteo y esa es una de las claves de su éxito. Ficción mexicana creada por José Ignacio Valenzuela, se estrenó en Netflix el 24 de marzo y se mantuvo entre lo más visto por los uruguayos y buena parte del mercado latino durante semanas y semanas.

El fenómeno trascendió a su público objetivo: ¿Quién mató a Sara? es el mayor éxito no anglosajón en la historia de la plataforma de streaming en Estados Unidos, donde solo en sus primeros 28 días, unas 55 millones de cuentas la empezaron a ver según datos del servicio.

Ahora que ya salió del Top 10 de tendencias, el furor por esta historia se reavivará ya que este miércoles se estrenó la segunda temporada, que tiene todavía muchas interrogantes por resolver. La primera y principal, claro, es la pregunta del título, después de un desenlace lo suficientemente abierto como para no saber, aún, a quién le cabe la verdadera responsabilidad sobre la muerte de Sara (Ximena Lamadrid).

Porque así como presentó su embrollo con rapidez en el piloto titulado “No fue un error”, la serie marcó el tono con una cita de Agatha Christie bastante clara. “Pocos de nosotros somos lo que parecemos”, es lo primero que se ve en pantalla antes de que la acción comience.

Esa, la lógica del juego de espejos donde nada es en verdad lo que vemos, la de la historia dentro de la historia como si de muñecas rusas se tratara, es otra pata sobre la que se para este hito latino de Netflix.

Aunque a priori se trata de otra trama de justicia por mano propia entre dos familias que representan dos estratos sociales, dos formas de ser, dos estereotipos, detrás de esa primera capa hay algunas otras cuestiones a desentrañar. La homofobia, la cultura de la infidelidad, el patriarcado y la diferencia de clase son temas de fuerte raigambre en la sociedad mexicana y se les da protagonismo.

Manolo Cardona en la serie "¿Quién mató a Sara?". Foto: Netflix
Manolo Cardona en la serie "¿Quién mató a Sara?". Foto: Netflix

Y parte del éxito radica, también, en la impronta telenovelesca del relato, que impregna los diálogos de una sobreactuación que de a ratos va en detrimento de la verosimilitud. Porque el público habrá cambiado sus maneras de consumir contenidos y las producciones en tandas cortas le habrán ganado a los culebrones de cientos de episodios que superpoblaban la vieja televisión, pero el tono melodramático aún conquista corazones.

Eso está en Luis Miguel. La serie para exprimirle todo el jugo posible y más a una historia real rica en claroscuros, pero también está en La casa de papel y en toda la marca de su creador Alex Pina. Es fácil, de hecho, encontrarle puntos de contacto a ¿Quién mató a Sara? con White Lines del propio Pina, también en Netflix. Hay una muerte adolescente sin resolver que dejó huella en varios adultos con conflictos barridos abajo de la alfombra; está la sombra de una familia poderosa que sobrevuela, un reclamo de justicia y algunas relaciones sexuales o amorosas que complejizan el desarrollo de los hechos, incluyendo alguna entre los “buenos” y los “malos”.

A eso se le suman decisiones estéticas, como una música estridente y omnipresente (sea incidental o de soundtrack), o una edición dinámica que, combinada con lo anterior, contribuye a esa cuestión adictiva que es requisito de este tipo de fenómenos: hay acción, hay misterio y casi que hay necesidad de saber qué es lo que viene a continuación.

Es directa en sus objetivos, engañosa en la información que devela y clásica en sus fórmulas más allá de que adopte modos propios de las series de moda. Con eso, ¿Quién mató a Sara? se afirmó como una de las ficciones latinas del año y va por más en la nueva tanda de capítulos que lanzó hoy.

Ginés García Millán en "¿Quién mató a Sara?". Foto: Netflix
Ginés García Millán en "¿Quién mató a Sara?". Foto: Netflix

Acá están de vuelta Manolo Cardona como Alex y Ginés García Millán como el malvado César Lazcano; Alejandro Nones, Eugenio Siller y Carolina Miranda como sus hijos Rodolfo, José María/Chema y Elisa, y Claudia Ramírez como la matriarca del clan, Mariana. A ellos se sumarán, como caras nuevas, Daniel Giménez, Antonio de la Vega y Matías Novoa.

La nueva temporada se anuncia como más oscura y con el pasado dispuesto a develarse y causar daños. El foco estará puesto en tratar de entender quién era en verdad Sara, el gran misterio que subyace de fondo y que afecta a todas las partes de este éxito. Un éxito que sorprendió a sus propios protagonistas y que vuelve para reafirmar lo conseguido.

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