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La Isabel Allende más íntima: ¿cómo es la serie sobre su vida que estrenó Amazon?

Desde este viernes está disponible en Amazon Prime Video "Isabel", miniserie de tres capítulos sobre la historia de la escritora chilena

Daniela Ramírez como Isabel Allende en "Isabel". Foto: Difusión
Daniela Ramírez como Isabel Allende en "Isabel". Foto: Difusión

Isabel Allende ha dicho que le sorprendió que a alguien se le ocurriera hacer una serie sobre su vida cuando ya ha puesto todo de sí en sus libros, cada detalle, cada dolor y cada anécdota. Sin embargo, la idea la honró y abrió el archivo personal para alimentar de referencias la construcción de los mundos de Isabel, la miniserie que se estrenó este viernes en Amazon Prime Video para América Latina y que, en apenas tres episodios, repasa una vida particular.

Más como un homenaje que como una instancia de revelaciones, el drama biográfico de tres capítulos parece impulsado por una necesidad de hacerle justicia a una escritora tan exitosa como criticada. De alguna manera, aquí se ordenan las piezas de un relato que ya se encontraba disperso tanto en novelas como en entrevistas, para construir de manera sintética el perfil de una mujer rebelde, desafiante y capaz de forjarse su propio destino a pesar de las dualidades, los errores y las contradicciones.

Escrita por Jonathan Cuchacovich y dirigida por Rodrigo Bazaes, el proyecto Isabel se financió con un fondo del Consejo Nacional de Televisión chileno, y se estrenó primero en países angloparlantes, a través de la plataforma HBO Max. Allende no figura ni como productora ejecutiva; accedió a alguna entrevista con el guionista y luego leyó el material, y además facilitó a través de su hijo, Nicolás Frías, el acceso a fotos y videos de la vida privada que permitieron recrear con precisión lugares, estéticas y vestuarios. Parte de esos archivos están incluidos en la serie, sobre todo en el episodio final.

Está protagonizada por la actriz Daniela Ramírez (Los archivos del cardenal, Amanda), que al margen del parecido físico logra una buena composición del personaje y trabaja con delicadeza el aspecto de la oralidad. La miniserie está contada con su voz en off y se logra capturar esa cualidad de narradora que es característica no solo de la escritura de Allende, sino también de su forma de hablar.

“Confieso que en algunos momentos me hizo llorar y en otros me estremecí con los malos recuerdos”, escribió la autora de La casa de los espíritus en su cuenta de Instagram. “La recomiendo de todo corazón”.

los detalles

Todo sobre la serie

Isabel está basada, muy a grandes rasgos, en tres pilares fundamentales: la muerte de Paula, la hija de la protagonista, con la que se abre y se cierra la serie; el pensamiento feminista en tensión constante con la estructura patriarcal de la sociedad; y esa pulsión inevitable, irrefrenable, por escribir.

En ese triángulo se mueve la acción que va de salto en salto temporal para cubrir unos 50 años de anécdotas. La cronología parte de fines de la década de 1940, con Allende como una niña temperamental (bien interpretada por Ema Godoy) muy vinculada a la fuerte figura de su abuelo materno; y se extiende hasta 1992, con la muerte de Paula que se lleva la gran mayoría del tercer episodio.

En el medio, el foco se pasea por momentos claves de su vida. Ahí está su explosión como periodista en la revista feminista Paula, donde comenzó a forjar su nombre y a experimentar en carne propia las bondades de la escritura pública, a fines de los sesenta. Está su exilio a Venezuela por causa de la dictadura militar de Augusto Pinochet, un período de anonimato, de estancamiento, de poca productividad y mucha tarea en casa como madre sola con un marido a distancia.

Está su fuga a Madrid con un músico argentino por el que dejó hijos y todo; la propia Allende confesó a El Comercio de Perú que nunca se perdonó haber tomado esa decisión, y que “verlo en la pantalla me devolvió toda la culpa”. Y luego está el regreso, la reconstrucción de un matrimonio que acabaría desmoronándose, la reconfiguración de su rol maternal y la aparición de La casa de los espíritus como una novela que puso su mundo patas para arriba, para siempre.

Isabel Allende. Foto: Lori Barra
Isabel Allende. Foto: Lori Barra

En todos esos acontecimientos, la tensión está siempre planteada entre el ser y el deber ser. Es así en la niña que no entiende de explicaciones ni de límites y que solo quiere salirse con la suya. En la mujer que ayuda a los perseguidos por la dictadura aún cuando sabe que así se convierte ella, sus niños y su núcleo familiar todo en un blanco fácil. En esa madre que insiste en que la hija se va a recuperar aún cuando los diagnósticos médicos no pueden ser peores. Y sobre todo, en esa escritora partida entre la vida familiar y el éxito profesional.

“Para mí, el viaje de Isabel se jugaba entre estos dos polos que conviven en ella”, dijo el guionista Cuchacovich en charla con El País de Madrid. “El hecho de ser una madre entregada, que da todo por su familia, y por otro lado este fuego interno que tiene, que la lleva a volar, y a buscar su realización, su libertad, que finalmente plasma en la literatura”.

Presentada como “la historia íntima” de la autora de habla hispana más leída en la actualidad, la serie no aporta grandes revelaciones pero unifica un relato y permite abordarlo desde una nueva perspectiva. Acá se materializan todos esos espíritus que el lector de la chilena ya conocerá bien (el tío Ramón, Panchita, el Tata), en unas tres horas que bien podrían haber sido lanzadas como película.

Detrás de las pasiones y momentos de mayor drama, lo que logra Isabel —que, como la escritura de Allende, es directa, sencilla y con facilidad para la emoción— es desnudar a la best seller menospreciada por parte de la crítica y por sus colegas hombres, y poner en primer plano a una mujer con matices y un tesón importante para ganar las batallas y conquistar los espacios. Todo, eso sí, con la escritura como único camino posible.

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