HISTORIA DE UN ÉXITO

"Grey's Anatomy", el drama que revolucionó la televisión y conquista fans 16 años después

La serie médica creada por Shonda Rhimes y protagonizada por Ellen Pompeo estrena hoy su 17° temporada

Temporada 16 de "Grey's Anatomy". Foto: Difusión
Temporada 16 de "Grey's Anatomy". Foto: Difusión

Adictiva. Da igual si se la sigue desde su estreno en 2005 o si se la empezó a ver 10 años después, ya en épocas de fenómenos extremadamente masivos y beneficiados por la inmediatez de las redes sociales. Cualquiera que haya caído en los encantos de Grey’s Anatomy dirá lo mismo: que genera adicción, fanatismo, que no se la puede soltar.

La obra maestra de Shonda Rhimes (que ahora tiene millonario contrato con Netflix; es la productora de Bridgerton) es uno de los grandes hitos de la televisión moderna. Es el drama médico de mayor duración en el prime time estadounidense, una plataforma para talentos varios —Sandra Oh, Katherine Heigl, Patrick Dempsey— y ha sabido ser éxito económico, de rating, de críticas y premios. No hay tantas ficciones que puedan reunir estas características y encima resistan la agenda de derechos.

Grey’s Anatomy estrena hoy su temporada número 17, a las 22.00 en el canal Sony (en el básico de los servicios de cable), y el primer episodio ya se puede ver en exclusiva en la plataforma de streaming DirectvGo. Este ciclo estará atravesado por la pandemia del coronavirus, que afectará de manera directa a la figura central, Meredith Grey, interpretada por Ellen Pompeo.

"Un mes después de declarada la pandemia, todo es manos a la obra en el Gray Sloan, ya que Meredith, Bailey y el resto de los médicos se encuentran en la primera línea de una nueva era”, reza la sinopsis del episodio, que será un crossover con el spin-off Station 19 (hay otra serie derivada, Private Practice). Por lo que se sabe —en Estados Unidos se estrenó en 2020—, los que vendrán serán capítulos sensibles y marcarán la vuelta de algunos personajes que ya nadie esperaba ver de regreso.

Las 16 temporadas anteriores están en Netflix y en Amazon Prime.

Grey’s Anatomy decidió abordar la pandemia casi que por obligación moral. Sin embargo, no fue una resolución obvia sino una pensada y discutida.

La showrunner de este drama, Krista Vernoff, estaba ligeramente inclinada a no abordar este virus, contó para una reciente nota del New York Times. “Estamos todos tan cansados de eso. Todos tan asustados, tan deprimidos. Y venimos a Grey’s Anatomy por alivio, ¿no?”, argumentó en una reunión de producción. Pero el principal asesor quirúrgico de la serie, Naser Alazari, hablando desde la clínica en la que le tocaba tratar a pacientes de COVID-19, le dijo que esta pandemia era la historia de su vida, y que había que contarla. Y para hacerlo, había que hacerlo bien o eso entendió Vernoff, que resolvió enfermar de coronavirus a algunos personajes, en ocasiones con una gravedad importante.

Para los golpes bajos, Grey’s Anatomy no se anda con rodeos.

La serie debía abordar este acontecimiento mundial e histórico porque es lo que ha hecho desde hace 16 años: utilizar la medicina, un asunto universal y capaz de captar a un público amplio, como excusa para tratar diferentes problemáticas sociales. Sí, las relaciones amorosas y los encuentros carnales han tenido un espacio destacado sobre todo en las primeras temporadas, pero la serie no se ha limitado a la esencia del drama romántico sino que ha explorado asuntos más sensibles y arraigados a la sociedad estadounidense.

El racismo, el clasismo, la diversidad sexual, la salud mental, los tiroteos masivos y hasta los eventos terroristas han permeado en las andanzas de este grupo de cirujanos y, claro, el feminismo. Porque por ahí pasaron las motivaciones centrales de Rhimes cuando hace 17 años se sentó a escribir el piloto que la cadena ABC le había pedido.

“Escribo de lo que me interesa. Mis series muestran el mundo que me rodea”, le dijo tiempo atrás a El País de Madrid. Y eso hizo en Grey’s Anatomy. Escribió sobre mujeres fuertes, en posiciones de poder, sexualmente activas y deseantes más que meros objetos de deseo; imaginó un plantel médico en el que la diversidad racial era algo completamente normal y no excepcional, un equipo con cirujanos negros y asiáticos como una reivindicación y casi que como una proclama. Y cambió el juego.

"Es un refrescante oasis de personajes intrigantes y matizados. En particular, ofrece un rango convincente de personajes femeninos en una temporada televisiva en la que la mayoría de las mujeres en los dramas son abogadas, luchadoras contra el crimen o algún tipo de víctima. Es una de las pocas series creadas y escritas por una mujer”, señalaba en 2005 una reseña del Chicago Tribune.

Quince años después, la revista Variety le daba su portada a parte del staff bajo un título elocuente: “Poder de mujeres. Cómo Grey’s Anatomy revolucionó la cultura pop (¡en serio!)”.

Dramas médicos hubo siempre y hasta Friends incluyó uno dentro de su propia trama. Pero nunca ninguno tuvo el atractivo suficiente como para poder conseguir, año a año, nuevos fanáticos. Sin dragones ni mafias ni ciencia ficción, este drama puso el foco en el factor humano y construyó una trama que en un punto u otro refleja al que la está mirando. Con eso, Grey’s Anatomy sentó su base e hizo historia. La sigue haciendo.

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