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"Ginny & Georgia": así es la serie tendencia de Netflix que hizo enojar a Taylor Swift

La historia sobre una adolescente y su joven madre está en el Top 10 de lo más visto en Uruguay en la plataforma

Imagen de la serie "Ginny & Georgia" de Netflix. Foto: Netflix
Austin, Georgia y Ginny en la serie "Ginny & Georgia". Foto: Netflix

La similitud con la premisa de Gilmore Girls es tan evidente que la propia serie recoge el guante y tira un chiste en los primeros 10 minutos del piloto. “¿Eso es lo que haces ahora? ¿Odiar a mamá? Vamos, no somos así, somos las Gilmore Girls con los pechos más grandes”, se dice al pasar en Ginny & Georgia, la nueva tira de Netflix que se posicionó rápido entre lo más visto y que ya causó polémicas.

La similitud, claro, viene a cuento de una trama que, como en aquella comedia estrenada en el año 2000, gira en torno a las vidas de una adolescente y la madre que la tuvo de muy joven. Son, en ese mismo orden, las Ginny y Georgia del título.

Pero el parecido queda por ahí y luego, a medida que avanzan los capítulos, aparecen un montón de espejos más en los que esta historia se refleja. Al final, es mucho más una versión ligera de Little Fires Everywhere que cualquier otra cosa.

Ginny & Georgia es de esas series inclasificables en tanto pretende ser una comedia dramática que adentro tiene historia criminal, thriller, crítica y que abarca trastornos alimenticios, problemas de salud mental, diversidad sexual, abusos, consumo de sustancias, bullying y hasta la discusión sobre la tenencia de armas. Ahí están sus encantos, pero también una serie de falencias que no han hecho mella en el interés del público. Al cierre de esta nota, la serie estaba segunda en la lista de lo más visto en la plataforma por los uruguayos, y en el Top 10 de varios países, Estados Unidos incluido.

Estrenada el 24 de febrero, en los últimos días estuvo en el centro de un conflicto digital cuando la cantante estadounidense Taylor Swift criticó que el guion bromeara sobre la cantidad de parejas sentimentales que ha tenido. “¿Qué te importa? Pasas por los hombres más rápido que Taylor Swift”, es la línea que volvió a referir a un señalamiento contra el que Swift ha luchado por años.

“Hola, Ginny & Georgia, 2010 llamó y quiere que le devuelvan su broma perezosa y profundamente sexista. ¿Qué tal si dejamos de degradar a las mujeres trabajadoras definiendo esta mierda de caballo como divertida?”, tuiteó la popstar y siguió: “Además, Netflix, después de (el documental sobre la vida de Swift) Miss Americana, este atuendo no se ve lindo en ti. Feliz Mes de la Historia de la Mujer Feliz, supongo”.

Polémicas aparte, ¿qué hay detrás de una de las series populares de turno?

historia

¿De qué va "Ginny & Georgia"?

Georgia (Antonia Gentry), su hija Ginny (Brianne Howey) y su hijo Austin (Diesel La Torraca), acaban de llegar a Massachusetts para empezar de nuevo. Es uno de tantos reinicios en un historial de mudanzas, escuelas y diferentes hombres integrándose más o menos al círculo familiar; Ginny está cansada de esta dinámica y preocupada por cómo tal inestabilidad afectará a Austin, y Georgia promete que esta vez todo será diferente.

En la utopía progresista en la que se instalan, los Miller iniciarán una aventura que rápidamente dejará en evidencia que no todo es tan lineal como parece. Los saltos temporales profundizarán en la historia de Georgia y le revelarán a los espectadores una vida cruda que su hija, en plena rebeldía, ignora por completo. Al final, al público le quedará discernir si esta mujer es una criminal peligrosa o una madre dispuesta a lo que sea con tal de darle a sus hijos la vida que no tuvo.

Todo —las permanentes mudanzas por motivos a descubrir, la esperanza de un presente estable, los flashbacks, las falsas apariencias e identidades y hasta el concepto de utopía progresista— está en Little Fires Everywhere (en Amazon Prime Video), con una profundidad y peso dramático diferente.

Imagen de la serie "Ginny & Georgia" de Netflix. Foto: Netflix
Imagen de la serie "Ginny & Georgia" de Netflix. Foto: Netflix

En medio de esa globalidad, Ginny tendrá por primera vez un grupo de pertenencia, un novio, se iniciará sexualmente, experimentará el racismo en primera persona y se involucrará con el chico equivocado: Marcus, el vecino de enfrente que justo es el mellizo de su nueva mejor amiga. Y Georgia conquistará al alcalde del pueblo mientras intenta hacerse con el testamento de su último marido, que murió de un infarto que despierta sospechas en una anterior esposa.

Ginny & Georgia desborda de buenas intenciones pero el que mucho abarca poco aprieta y eso, acá, se cumple al pie de la letra. Hay varias subtramas que quedan apenas esbozadas, posiblemente a la espera de una segunda temporada, como los problemas de alimentación de una de las amigas de Ginny, la latente agresividad en Austin o la vulnerabilidad de Marcus.

Hay, a la vez, personajes mínimamente desarrollados como el propio Marcus; Bracia, una afroamericana que aparece casi que para facilitar el abordaje de la cuestión racial; o Joe, el responsable del restaurant del pueblo que tiene una vieja historia con una de las protagonistas. Y hay al menos un giro que roza lo absurdo.

La solidez de Ginny & Georgia está en sus dos personajes centrales, encarnados de maneras muy diferentes por Antonia Gentry y Brianne Howey y perfectamente complementarios. Llenas de matices y contradicciones, no solucionan los problemas de identidad de la serie, pero le dan una verdad suficiente como para convertirla en entretenimiento de consumo rápido que, cada tanto, mueve alguna fibra íntima.

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