GAME OF THRONES

"Game of Thrones": así fue la batalla más esperada, oscura y cara de la serie

La serie de HBO se despachó con su mejor capítulo el domingo: los detalles de la batalla

Imágenes del tercer episodio de la octava temporada de Game of Thrones. Foto: Difusión
Jon y Daenerys viendo, desde lejos, el inicio de la Batalla de Winterfell. Foto: Difusión

Lo mejor de toda la secuencia de la Batalla de los Bastardos, que hasta ahora era el más memorable de todos los enfrentamientos registrados en Game of Thrones, fue su realismo. Cuando Jon Snow quedó atrapado entre los cadáveres, el barro y la fuerza de los que todavía seguían en pie y en lucha; cuando su pecho estaba aplastado y su cara cubierta de sangre y de tierra; cuando el combate no era más que una masa de ruido y de gente pasándole por encima y de pedacitos de sol que nosotros, espectadores, veíamos desde su perspectiva, la serie de HBO hizo tal vez uno de los retratos de la guerra más claustrofóbicos y cercanos a la realidad, que alguna vez se haya visto en la pantalla. La guerra es un asunto fácil de romantizar o de exagerar, y el cine y las series lo han probado de todas maneras.

¿Hubiese tenido gracia el episodio del domingo pasado, el de la octava temporada, si hubiese tenido más luz de la que tuvo? ¿Lo hubiésemos vivido de la misma manera trascendental, si la oscuridad no hubiera sido la gran protagonista? Los memes, reclamos y chistes al respecto de lo negro de todo el capítulo, se esparcieron rápido por las redes sociales. Pero ya lo sabíamos, porque Melisandre, o sea la Bruja Roja, nos lo advirtió muchísimas veces: la noche es oscura y llena de terrores. Y el domingo, lo que se vio en televisión fue la representación exacta de eso.

El personaje de Arya Stark tuvo un rol importante en el episodio. Foto: Difusión.
El personaje de Arya Stark tuvo un rol importante en el episodio. Foto: Difusión.

La Batalla de Winterfell fue filmada durante 55 noches en pleno invierno boreal, entre enero y febrero en Irlanda del Norte, en condiciones inhóspitas. Eso se sabía desde abril del año pasado, cuando el ayudante de dirección Jonathan Quinlan, publicó en su cuenta de Instagram una carta de agradecimiento al equipo de trabajo, “por aguantar 55 noches seguidas. Por aguantar el frío, la nieve, la lluvia, el barro, la mierda de oveja de Toome y los vientos de Magheramorne. Cuando decenas de millones de personas en todo el mundo vean este episodio dentro de un año, no sabrán lo duro que trabajaron. Les va a dar igual lo cansados que estaban o lo duro que fue hacer su trabajo en temperaturas por debajo del punto de congelación. Solo entenderán que están viendo algo que no se había hecho antes. Y eso es gracias a ustedes”. Quinlan tenía toda la razón.

Para este capítulo de 82 minutos de duración, trabajaron 4.000 personas y se invirtieron 15 millones de dólares. Y la dirección estuvo a cargo del mismo responsable de “La Batalla de los Bastardos” y de “Hardhome”, otro episodio visualmente deslumbrante, aquel en el que Jon Snow va con Tormund a convencer a los salvajes de que se alíen con ellos en la Gran Guerra, y termina en un enfrentamiento con los White Walkers. Por “La Batalla de los Bastardos”, Miguel Sapochnik ganó el Emmy a mejor director de una serie dramática. No debería sorprender que vuelva a ganar por “La larga noche”, el episodio emitido este domingo.

Vida o muerte

Primero lo primero: de aquí en más, vienen los spoilers. Siga leyendo sabiendo las consecuencias.

En Winterfell, pasó lo que ha pasado siempre en las grandes batallas de Game of Thrones: con todo en contra, los buenos ganaron en la hora y el desenlace fue festejado más o menos como un campeonato. Pero para eso, hubo que pasar por mucha tensión y drama.

Imágenes del tercer episodio de la octava temporada de Game of Thrones. Foto: Difusión
Avance del tercer episodio de la última temporada de "Game of Thrones"

La oscuridad absoluta que envolvió el capítulo en exteriores e interiores -y que dificultó ver cualquier detalle- fue el componente clave para la tensión que se mantuvo durante los 82 minutos. Ver el episodio fue un ejercicio de resistencia no apto para cardíacos.

La estrategia que los vivos desarrollaron para vencer a los muertos fue vulnerada sistemáticamente, aun con la ayuda inesperada (o no) de Melisandre y de un par de dragones que no aportaron tanto a la batalla. Todos lo dejaron todo, sí, pero sus esfuerzos nunca fueron suficientes, porque el ejército de los muertos nunca paró de crecer. En el medio de la masacre, hubo algunas muertes predecibles e importantes (los Dothraki, Lyanna Mormont, Edd el Penas, Beric Dondarrion, Theon Greyjoy, Jorah Mormont, y la propia Melisandre); momentos de mucho drama (la alianza de Sansa Stark y Tyrion Lannister en las criptas; Jon Snow solo contra los zombies) y secuencias majestuosas, como la de los Dothraki avanzando en sus caballos, con sus armas prendidas fuego, hacia la oscuridad.

Y cuando todo estaba perdido, Arya Stark apareció literalmente de la nada, para demostrar que todo lo que aprendió a lo largo de estas siete temporadas y media, fue por algo. Se había lucido en combate en el capítulo, y Melisandre le había vaticinado su misión cuando le dijo que cerraría muchos ojos: “marrones, verdes, y azules”, remarcando este último, el color de los ojos del Rey de la Noche, cuya muerte iba a representar automáticamente la extinción de su gigantesca tropa. Ese diálogo con Melisandre se cerró con uno de tantos paralelismos a viejas situaciones de Game of Thrones: con el mismo diálogo que Arya tuvo con su profesor de esgrima, Syrio Forel, en la primera temporada, antes de que lo mataran y de que ella huyera.

En una jugada majestuosa de la que los fanáticos esperamos, alguna vez, conocer un poco más, Arya apuñaló al Rey de la Noche con la daga de acero valyrio que su hermano Bran, el Cuervo de Tres Ojos y la presa que buscaba el villano, le regaló cuando se reencontraron, en la séptima temporada. Y terminó con la mayor amenaza que los Siete Reinos han tenido.

Imágenes del tercer episodio de la octava temporada de Game of Thrones. Foto: Difusión
Jaime Lannister codo a codo con Brienne of Tarth en la Batalla de Winterfell. Foto: Difusión

Lo que vendrá ahora será el enfrentamiento por el poder, pues Daenerys Targaryen irá a buscar el trono por el que tanto ha peleado, y en el que Cersei Lannister sigue sentada. Qué planea su mente maquiavélica, será el gran enigma de los capítulos por venir.

Por lo pronto, el domingo Game of Thrones demostró por qué es lo que es (no exagero si digo que estuve una hora mirando Twitter sin parar, post capítulo, y sólo veía comentarios alusivos a la serie), y se despachó con su mejor episodio hasta ahora. Tenía razón Quinlan: nunca habíamos visto algo así en televisión, y tal vez nunca más lo haremos.

Lo que se viene en "Game of Thrones"

Quedan tres capítulos para el cierre de la octava temporada, y de toda la serie. Y con los muertos por el camino, lo que se viene será la lucha por el Trono de Hierro. “Ganamos la Gran Guerra. Ahora ganaremos la última guerra”, dice Daenerys Targaryen en el avance del próximo episodio, que deja en evidencia que la lucha contra Cersei Lannister y su escuadrón será el foco.

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