FINAL DE TEMPORADA

"Euphoria", o lo bravo de ser adolescente

La serie Euphoria finaliza mañana y los anteriores episodios se encuentran disponibles en HBOGo

Euphoria
Zendaya protagoniza la serie "Euphoria", que mañana emite su final de temporada. Foto: Difusión

Cuando se estrenó la serie de Netflix, 13 Reasons Why (ya va el aviso que el 23 de agosto estrena su tercera temporada), más allá del revuelo que se generó por el suicidio de la protagonista, parecía querer reflejar los problemas que atraviesan los jóvenes de hoy. Así el mundo fue consumiendo esa serie pese a saber de antemano que la resolución no le iba a gustar a nadie. Luego, otra producción de Netflix, Elite, también intentaba contar el acontecer de los adolescentes aunque rápidamente se fue convirtiendo más en un culebrón que en una intención por explorar, o por lo menos presentar, los peligros que enfrentan esos chicos a diario.

Si bien Euphoria, que mañana a las 23.00 estrena su último episodio y los anteriores capítulos se pueden ver en HBOGo, también habla sobre estos temas (y le agrega muchos más), sí logra captar, con alguna exageración ese universo que tiene diálogos e imágenes explícitas. Eso que no cuentan las producciones antes mencionadas. Si bien el gigante de streaming intentó hablar del mundo adolescente, en su historia HBO ha sabido contar sin tapujos o inhibiciones los temas sociales como nadie más. Y para su primera serie sobre adolescentes, HBO mantiene esa tendencia de mostrar con belleza, todo ese mundo crudo y agresivo.

Euphoria
Jacob Elordi, es Nate, un gran villano para esta cruda serie juvenil de HBO. Foto: Difusión

Creada por Sam Levinson (guionista de El mago de las mentiras, película de HBO donde Robert de Niro hacía del timador Bernard Madoff), a partir de una serie israelí del mismo nombre, Euphoria se centra en el universo de una secundaria que si bien es uno de los temas más comunes, lo hace crudo. Porque no es Gossip Girl y el ciberbullying, Euphoria se ocupa de hablar sobre adicciones, la sexualidad, pornografía, vergüenza corporal, drogas, agresión y abuso sexual, masculinidad tóxica, lesiones físicas y prácticamente cualquier otro problema con los que conviven los adolescentes.

Pero la serie no se queda con lo fiero de esa etapa de la vida, ya que equilibra cualquier problema con una gran sensibilidad. Allí está la diferencia. Es un balance delicado el que maneja esta serie sobre adolescentes, y la senda queda entre mostrarlo sin filtro y ser cuidadosos al mismo tiempo. Sin dudas Levinson ha creado algo único que ha sido elogiado por público y crítica por igual. Hasta Leonardo Di Caprio en la premiere de Había una vez... en Hollywood, tuvo elogios para esta serie que cuenta con la producción ejecutiva, entre otros, del rapero Drake.

Euphoria
La modelo y activista trans Hunter Schafer es Jules en la serie "Euphoria". Foto: Difusión

Si bien Euphoria es una serie coral donde se va contando (como en Rashomon) las distintas vidas de los personajes de esa secundaria desde su punto de vista, el punto focal es Rue (Zendaya) y su vida después de la rehabilitación. Rue es una joven de 17 años que entre drogas y alcohol intenta acallar sus ansiedades en un mundo donde no hay intimidad gracias a las redes sociales; y el regreso a la secundaria no es la mejor ayuda ya que la nube negra que la señala como adicta la sigue a todas partes.

Así, su historia se va cruzando con la de sus compañeros de clase donde se van mostrando una variedad de estereotipos. Entre ellos aparece el capitán del equipo de fútbol, Nate (Jacob Elordi) que intenta ocultar con violencia su represión sexual, Mckay (Algee Smith) el estudiante sexualmente inseguro que asiste a la Universidad o las amigas de Rue, Kat (Barbie Ferreira) quien abraza la seguridad sobre su cuerpo, y la nueva estudiante, Jules (interpretada por la activista trans Hunter Schafer), con quien Rue comenzará una intensa amistad que se irá convirtiendo en una complicada historia de amor.

Euphoria
Euphoria, una de las series del año, mañana finaliza su primera temporada. Foto: Difusión

Gracias a una muy buena dirección, con planos secuencia que parecen imposibles, movimientos impetuosos de cámara y una trama con la cual nadie se siente orgulloso.

Porque Euphoria no tiene anestesia, va directo al hueso y muestra que pese a sentirnos conectados, hay chicos (y no tanto) más desconectados de lo que se piensa, y que no hay noción, ni control, sobre lo que sucede en el colegio.

Con una segunda temporada ya confirmada por HBO, mañana termina una de las series del año.

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