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Se estrena en YouTube, la serie uruguaya "Encierro de mente" hecha en pandemia

Una charla con Guillermo Trochón, creador y protagonista de esta divertida historia de una cuarentena que se convierte en un caso criminal

Encierro de Mente
Guillermo Trochón por tres en "Encierro de mente"

Es una combinación de Intensa-mente con True Detective, dice Guillermo Trochón sobre Encierro de mente, la serie de siete capítulos que estrena hoy en YouTube. Y ahora que lo dice, la verdad que sí.

Trochón, además de crear la serie, la protagoniza en un tour de force —como dicen los críticos perezosos— que lo obliga a representar ocho papeles. Es, además, un producto típico de la pandemia: un solo actor, un equipo pequeño (tres amigos) y una sola locación. Cine de burbuja.

“Rodar así fue supercircunstancial por la pandemia, pero a la vez no había otra manera de hacerlo”, le dijo Trochón a El País. “No me imagino dirigiendo a un actor para hacer esa locura que a la vez es muy personal. Me gustó hacerlo yo y abrir esta nueva faceta de actuación por una cuestión de confianza: no porque vaya a seguir actuando, sino por saber que puedo interpretar algo que escribí y quedar conforme”.

Quizás porque también la serie tiene algo de autoficción (menciona al dramaturgo Sergio Blanco como una referencia) y, visto lo bien que le salió ahora, parece difícil que el Guillermo y todas sus variaciones no tengan la cara de Trochón.

El proyecto, en definitiva, empezó cuando el joven director estuvo en cuarentena obligatoria tras volver de España. Allí comenzó a sacarse fotos haciendo monerías (se ven en el primer capítulo) y pensó que ahí podía haber algo.

La idea es original. En medio del encierro a Guillermo se le empieza a llenar la casa de varias versiones de sí mismo. Está el soberbio, el angustiado y el hincha de Peñarol, entre otros (ahí está la parte Intensa-mente) La convivencia es difícil y más cuando uno de ellos termina asesinado en el living y, a lo Agatha Christie (en realidad, esa es la parte True Detective), todos son sospechosos. Allí aparecen dos policías (también interpretados por Trochón) que deben resolver el caso.

Cada capítulo está contado desde la perspectiva de los otros yo de Guillermo, lo que incide en el tono y también en la narrativa. Queda abierta, se ha dicho, la posibilidad de una segunda temporada.

En la realización de la serie, que es visualmente muy imaginativa, también participan Gonzalo Trianoni y Rodrigo Arcos, amigos, colegas y compinches. La música es de Papina De Palma y tiene un soberbio trabajo de edición para combinar todos los estados de ánimo del pobre Guillermo sin que se note el artificio.

Hoy, a las 21.00 se lanzan los siete capítulos juntos (en el canal de YouTube Encierro de Mente donde ya se pueden ver backstages y algunas otras cosas), lo que lo convierte en un buena opción para un binge watching de fin de semana. Trochón y los suyos van a estar en vivo desde las 20.30.

—No sos actor, aunque viendo la serie no lo parezca. ¿Cómo fue esa experiencia no solo de actuar sino de hacer ocho personajes?

—Me aferré mucho a los vestuarios de cada personaje para darle una textura física, porque si me miraba al espejo era yo mismo, así que necesitaba agarrarme de algo. Solo el vestuario me definía; me ponía el saco del soberbio y ya me paraba distinto; me ponía la camiseta de Peñarol y una joguineta y venía caminando y me prendía fuego. Era como un juego, como cuando eras chico y te disfrazabas. Hace un par de años hice un curso de dramaturgia con Jimena Márquez y ella hablaba de la textura de los personajes. Y entonces empecé a trabajar con eso de encontrarle a cada uno de los personajes su propia textura.

A pesar de apenas rozar los 30 años, Trochón tiene una carrera llena de proyectos concretados y premios. Vivimos, por ejemplo, ganó el premio DirectTV Cinema+, y Amores sobrios fue financiado por la Junta Nacional de Drogas. Son muy imaginativos y están de llenos de ideas visuales, una característica de su obra.

Todos esos proyectos son realizados a través de Filmcito, un colectivo que lleva adelante con otros egresados de la Escuela de Cine del Uruguay. Allí todos pueden hacer de todo en una manera de trabajar que, dice Trochón, aprendió de su padre, el músico Luis Trochón, y la experiencia de Los Que Iban Cantando. “Mi idea pasa por ese lado, aparecía Lazaroff con una canción y mi padre decía: ‘me parece que por ahí puede funcionar una quena’, cosas así”, cuenta.

—¿Cuál es la etapa de un proyecto que te interesa más?

—A todas las etapas le encuentro lo más lindo de la vida y, al mismo momento, lo más engorroso. Con Encierro de mente, la creación fue muy lúdica y tierna. Estuve en cuarentena obligatoria porque vine de España y me empecé como a sacar fotos jugando y ahí me di cuenta que había como un personaje, y todo ese proceso fue superinteresante. Y el momento de filmar fue superdivertido porque éramos solo tres, pero a la vez fue cansador. Y cuando empezó la edición, disfruté mucho viendo que ahí había algo y ahora estoy deseando presentarla. Pero, si pienso, en Encierro de mente me divertí mucho con el antes del rodaje, porque fue de cero y creció.

Hacer cosas parece ser una de las consignas de Trochón. Eso de no quedarse con las ganas y no dejar que las ideas “se mueran en el bar de esquina”, dice. Y hacer cosas tan logradas como Encierro de mente, por ejemplo, una sorpresa que en realidad es una confirmación.

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