Black Mirror

Más desventuras de un futuro tecnológico bastante oscuro

La cuarta temporada de la serie creada por Charlie Brooker, está en Netflix

Black Mirror temporada 4
La temporada comienza con un episodio homenaje a "Star Trek". Foto: Difusión

El espejo negro, ese que nos observa todo el tiempo y del que cada vez dependemos más, volvió a abrirse en una cuarta tanda de episodios que ya se encuentran disponibles en Netflix: en síntesis, Black Mirror está de vuelta.

Es que desde que se estrenó la primera temporada, allá por 2011 esta serie, un conjunto de unitarios solo con la tecnología como hilo conductor, creada por Charlie Brooker no ha parado de mostrarnos ese futuro, cada vez más cercano, en el que la dependencia a la tecnología nos hace rehenes, estando siempre a merced de lo que emite la pequeña pantalla del celular, tablet o computadora.

Black Mirror es una serie británica adquirida por Netflix, que produjo los episodios desde la tercera temporada, y muy inteligentemente presenta hipotéticos avances tecnológicos (y algunas predicciones que ya son realidad) y las consecuencias que trae el exceso. Una serie al estilo Twilight Zone o Historias asombrosas, donde cada episodio abre la puerta a una historia distinta, aquí mezclada con las inquietudes que plasmaban Isaac Asimov o Philip K. Dick hace un buen tiempo, con el agregado de presentar una realidad demasiado parecida a la nuestra.

Black Mirror, temporada 4
Trailer del episodio "Arkangel" de la cuarta temporada de Black Mirror

Es que en Black Mirror no hay androides que entran en conflicto con las leyes de la robótica ni máquinas que se intentan apoderar de la humanidad: solo hay hombres y mujeres que persiguen una ambición de poder, conocimiento y control sobre todo a su alrededor, que los termina consumiendo.

Es una serie que, además, no ha parado de crecer en la calidad de sus producciones, guión y el brillante elenco que se suma cada año, tanto delante como detrás de cámaras.

El año pasado el mundo se rindió ante “San Junípero”, el único episodio de la serie que se ambienta en el pasado, y que recibió el Emmy a mejor guión y película para televisión. Allí se contaba la historia de amor entre la tímida Yorkie y la extrovertida Kelly, una historia humana y ochentera que demuestra que el amor puede desafiar las leyes del tiempo, de espacio y hasta la muerte.

Una idea similar parece habérsele ocurrido este año a Brooker, con el episodio “USS Callister”, tal vez el más friki de su historia que le rinde un homenaje paródico a la vieja serie Star Trek; aunque en ese capítulo también hay una mirada crítica a las posibilidades que se darían si se mezcla un poco de ADN con robótica.

Black Mirror
Esta preciosa serie tiene la capacidad de haber anticipado algunos adelantos tecnológicos. Foto: Difusión

Y como sucede en esta serie, las conclusiones que presenta no son las más alentadoras para la humanidad. Es que Black Mirror, con su humor particular (basta mirar “Caída en picada” para entender esto), hace una disección del ser humano, aunque lo que termina reflejando es la inhumanidad que nos rodea.

A esta altura y uno de los mejores logros de Black Mirror es que se puede dar el lujo de conectar con nuevos episodios, ideas de temporadas anteriores. Como sucede en “Arkangel”, el segundo episodio de esta temporada, que comparte el tema con “Toda tu historia” de la primera, aquel donde un implante permitía al usuario grabar y repasar todos sus recuerdos. Ahora, a partir de una tablet, los padres pueden conocer qué dicen, miran y escuchan sus hijos, en un episodio dirigido por Jodie Foster con uno de los finales más perturbadores y emotivos que nos deja este año.

Es una serie antológica que puede ser vista como una sucesión de películas independientes bien hechas, y que demuestra que la televisión actual y el streaming se encuentra en un excelente momento. Y también que si hoy nos sentimos presos de la tecnología, el futuro que plantea la serie no es nada alentador.

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