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Los chicos (y los monstruos) crecen: volvió "Stranger Things" y es mejor que nunca

La popular serie de Netflix estrenó el jueves su tercera temporada, y es mejor que nunca

Stranger Things 3. Foto: Netflix
Stranger Things 3. Foto: Netflix

La espera valió la pena, y eso es, nobleza obliga, lo primero que hay que decir de la flamante tercera temporada de Stranger Things. Fue largo el camino y en el medio hubo una minuciosa campaña de expectativa hecha por Netflix a través de sus distintas herramientas —que pósteres, que teasers, que tráileres—, pero llegó a destino este jueves, cuando una tanda de ocho capítulos quedó a disposición de los espectadores en el servicio de streaming. Si usted es de los que siguió la serie que desde octubre de 2017 no ofrecía nuevos episodios, y tiene planeado darse una panzada este fin de semana, sepa que no hay —opinión personal— mejor plan.

Más grande, más dramática y mejor: así volvió la aventura comandada por Eleven (Millie Bobby Brown), la chica superpoderosa y en pleno proceso de adaptación social, que está a la cabeza de una pandilla medio disfuncional. Sus compañeros, aunque ahora forman distintos comandos, son su novio y los amigos, todos entrando a la adolescencia; unos adolescentes ya acercándose a la adultez; y unos adultos a los que no les cuesta nada perder el control. Es el grupo humano que pretende retomar una vida normal en el pueblo de Hawkins, tras unas temporadas ajetreadas por un asunto sobrenatural que involucra a un monstruo gigante, varios monstruitos y un portal a otra dimensión, el Otro Lado, que se creía cerrado.

Sin embargo, la normalidad no es tan fácil de conseguir. En la tercera temporada de Stranger Things, lo que conspirará contra ese objetivo será que el monstruo en realidad no se fue (no es un spoiler, en los avances ya nos habían dejado avisados), y que crecer es algo traumático.

Sobre esos dos ejes dramáticos, los hermanos Matt y Ross Duffer desarrollaron la mejor temporada de Stranger Things hasta ahora. En lo visual, es más impactante que nunca: hay más presupuesto, y entonces hay una evolución transversal que va desde los efectos especiales hasta el fabuloso vestuario. Las escenas en las que Eleven intenta localizar a ciertas personas, por ejemplo, o algunas secuencias de acción en una base secreta de los rusos (no hay historia retro estadounidense sin rusos en el medio, y acá faltaban), son muy disfrutables. Y otra vez hay un notable manejo de la música, tanto con las canciones ochenteras como con la música incidental, obra de Michael Stein y Kyle Dixon.

En lo narrativo, logra una solidez que deja en claro que su gran mérito no es sólo ser un precioso y entretenido tributo ochentoso (al margen de que las referencias abundan una vez más, y resalta Volver al futuro), Si en la segunda temporada hubo personajes que no aportaron nada, y al menos un episodio completamente prescindible, acá se logra profundizar en mayor o menor medida, en los dramas de casi todos.

"Stranger Things 3". Foto: Netflix
"Stranger Things 3". Foto: Netflix

El enamoramiento de Eleven y Mike (Finn Wolfhard) sacude la estructura de un grupo de amigos que empieza a darse cuenta que la vida ya no va a ser estar siempre juntos, jugando Dungeons & Dragons. También sacude al padre adoptivo de El, el jefe de Policía David Harbour (Jim Hooper), que apenas está acostumbrándose a estar a cargo de una adolescente rebelde, cuando ya tiene que hacerle frente a su eventual despertar sexual, con todo lo que implica. El asunto lo hará mirar con otros ojos a Joyce (Winona Ryder), que una vez más se convertirá en su compañera de aventuras. Juntos potencian su locura, y sobre todo Hopper, aplica métodos poco ortodoxos en lo educativo y lo laboral, que aunque cuestionables, aseguran algunos de los momentos más graciosos.

Mientras pasan esos dramas más humanos, el Desuellamentes, que es esta “sombra” que habitó en Will (Noah Schnapp), encuentra a un nuevo huésped y a partir de ahí, va armando un ejército bastante siniestro y letal, que deja en claro que el mal está entre nosotros, aunque no siempre podamos verlo. La investigación que dará paso a la batalla final se dará en bloques, lo que le aporta dinámica al desarrollo de la temporada.

Con todo esto en juego y una evolución que, en los más jóvenes del elenco, tiene que ver con el oficio, Stranger Things mejora en todos sus frentes. Se enriquece la trama, se pule la estética, y aumentan las dosis de acción y suspenso, muy bien hechas. Los pasos de comedia descomprimen la tensión, y los golpes bajos quedan reservados para momentos puntuales.

Entonces quedamos acongojados, satisfechos y, gracias a la escena poscréditos, esperando lo que vendrá, que seguramente será más crisis, más caos, más vida.

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