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"Biohackers": ciencia, suspenso y romance definen el último éxito de Netflix 

Esta semana, la primera temporada de la serie alemana "Biohackers" ganó un lugar entre lo más visto por los uruguayos en Netflix.

"Biohackers". Foto: Netflix.
"Biohackers". Foto: Netflix.

"La biología sintética nos permite ser creadores en lugar de criaturas. No solo es el futuro de la medicina, sino de la humanidad. Es nuestra responsabilidad crear el mundo del futuro. Ustedes son los creadores del mañana”, asegura la doctora Tanja Lorenz (Jessica Schwartz) en el primer episodio de Biohackers, la serie alemana que, durante la mayor parte de esta semana supo ganarse un lugar en el top 10 de lo más visto en Netflix por los uruguayos.

Creada por Christian Ditter (director de la divertida How to Be Single), los seis episodios de esta primera temporada —Netflix ya confirmó que habrá una segunda entrega— se centran en las infinitas posibilidades del uso de la ciencia para crear sistemas biológicos con funciones que no están disponibles en la naturaleza. La doctora Lorenz, que es una de las principales defensoras de la disciplina, lucha por demostrar cómo se pueden evitar enfermedades y hasta crear vida a través de la fusión entre biología y tecnología.

Sin embargo, también se puede usar como un arma y los primeros segundos de lo demuestran. Durante un viaje en tren, la protagonista de Biohackers, Mia (Luna Wedler), y su pareja Niklas (Thomas Prenn) escuchan una llamada de auxilio. Una pasajera parece haber sufrido un infarto y se necesita a un médico. Mia, que es estudiante de medicina, busca un desfibrilador para ayudarla. Cuando uno siente que todo estará bajo control, el resto de los pasajeros del tren comienza a desvanecerse. De fondo se ve a unos mosquitos de ojos rojos rondando el vagón.

Tras esa primera escena, el relato se traslada a dos semanas atrás, cuando Mia comienza a estudiar en la Facultad de Medicina de la Universidad de Friburgo y asiste a las clases con la doctora Lorenz. Pero, en vez de centrarse en las posibilidades de la biología sintética, el relato adopta un abordaje similar al de una típica comedia juvenil televisiva. Está el amor a primera vista entre la protagonista y el asistente de Lorenz, Jasper (Adrian Julius Tillmann); hay lugar unas cuantas fiestas y borracheras; y hasta se presenta al clásico grupo de amigos —con personalidades bien variadas y contrarias entre sí— de las exitosas sitcoms estadounidenses.

Ese relato liviano se mantiene hasta el tercer episodio en el que las cosas empiezan a clarificarse y el relato adopta un interesante abordaje de thriller centrado en el robo de unos archivos secretos.

Sumado a varios flashbacks que invitan a que el espectador consturya la historia de Mia, lo que aparentaba ser una simple historia adolescente, se termina transformando en el doloroso retrato de una joven que busca justicia mientras trata de resolver varios problemas, como el misterioso incidente de tren. Al final, Biohackers termina brindando interesantes momentos.

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