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Antonio Banderas tras los pasos y pinceladas de un maestro

El actor interpreta a Pablo Picasso en "Genius", que se estrena hoy en NatGeo

Antonio Banderas como Pablo Picasso
Antonio Banderas como Pablo Picasso

Para cuando Antonio Banderas se había afeitado sus cejas y pelo para interpretar a Pablo Picasso -el héroe de su vida y su representación personal de la grandeza-, ya se le había ofrecido el papel en dos ocasiones anteriores. “Sí”, dice el español. “Dos veces”.

Banderas se sienta en la silla del director, con su rostro consternado y sus mejillas flacas. En su nariz, cachetes y mentón, usa maquillaje prostético para asimilar sus partes a las de Picasso. Lo usa para adelgazar sus labios, hacer su nariz más carnosa y su papada más marcada. Para enmascarar su hermoso rostro. No funcionó. En el momento en que lo mirás, sus globos oculares color chocolate lo delatan.

Era su último día en Málaga ntes de dirigirse a Malta para la etapa final de rodaje de Genius de NatGeo, una serie de antología que se centra en Picasso en su segunda temporada y que se estrena hoy a las 22.00 en Uruguay.

El Picasso que Banderas interpretaba ese día tenía 67 años. Cuando estaba filmando, asumió la postura de un hombre de esa edad, pero cuando no lo era, era Antonio Banderas, un signo de exclamación humano con su cara como una orquesta de expresiones intensas. Su amiga Salma Hayek me dijo que, de todos los personajes que ha interpretado, Banderas al que se parece más en la vida real es al Gato con Botas.

Para cuando se afeitó todos los vestigios de pelo sobre su cuello, el actor ya tenía una carrera larga y completa. Ya era una estrella de renombre en España, donde había trabajado bajo la orden de Pedro Almodóvar en siete películas. Ya había recibido elogios por su labor en Los reyes del mambo de 1992, una actuación tan abierta y apasionada que pocos notaron que su único inglés en ese momento era una imitación fonética. Ya había cortejado al público estadounidense con su interpretación íntima del amante de Tom Hanks en Filadelfia. Había ayudado a Robert Rodríguez, otro director que lo ama, a lograr la aclamación de Estados Unidos a través de La balada del pistolero y las películas de Mini espías. Entró en el corazón de los niños como un gato fornido y galán en la película derivada de Shrek, Gato con Botas. Dirigió dos películas. Hizo una serenata en Evita y simuló besos con Catherine Zeta-Jones a través de dos de las iteraciones más vivas de Zorro que se habían visto. También logró una nominación Tony para un enérgico protagónico en Nine, musical basado en la figura del cineasta Federico Fellini.

Banderas era un presencia querida en el cine de Estados Unidos: un vengador enmascarado, un amante latino, un mariachi, un matador, un asesino que se hacía pasar por un mariachi. Hacía tiempo con máscaras, con pistolas, con espadas y a medida que crecía, se vio recompensado con la oportunidad de interpretar (o casi interpretar, en proyectos que fueron asesinados) a figuras históricas: Dalí, Mussolini, Pancho Villa y Picasso, y Picasso.

Y ahora, finalmente, estaba sucediendo. Iba a interpretar a su héroe de la niñez y enorgullecería a Málaga, España, tanto su ciudad natal como la de Picasso. Cuando Banderas crecía, su madre se detenía frente a la casa donde el artista nació cada vez que la pasaban y decía: “Mira, Antonio”. Ahora, en la casa que posee en Málaga, puede ver esa casa desde su terraza.

Todo esto, y aún así, cuando Banderas se sienta en la silla de un director y se lo felicita por lo que debía ser un logro significativo de toda la vida, él menea la cabeza y dice que estaba equivocado. Claro, es genial, este trabajo es genial. Pero no es lo último. Aún no. “Ah, no”, dice, inclinándose más cerca. “Todavía no creo haber hecho el papel por el que me recordarán”.

Antonio Banderas como "Genius: Picasso"
Vea el tráiler de "Genius: Picasso"

Estaba vestido para las escenas del día en una camiseta sin mangas, debajo de una camisa de seda con botones y pantalones hasta alrededor de su cuarta costilla, un tipo particular de moda europea para viejos. Llevaba sobre la cabeza calva una peluca gris rayada, ya que Picasso tenía calvicie y Banderas aún tiene la cabeza llena de pelo. Podría haber usado una de esas gorras de goma, pero si crees que lo haría, no conoces a Banderas. El nunca haría eso. Nunca desaprovecharía la oportunidad de acercarse aún más al personaje.

Banderas y Picasso comenzaron de manera similar, pero es fácil confundir detalles de nacimiento con la forma en que un hombre resulta. Tome su tratamiento de las mujeres, por ejemplo. Hayek dijo que Banderas es tan buena amiga que cuando leyó su ensayo en The New York Times sobre ser acosado por Harvey Weinstein, fue uno de los primeros en llamarla. Quería saber por qué ella no le dijo lo que Weinstein estaba haciendo cuando Banderas estaba haciendo un cameo en su película Frida. El actor también fue la primera persona en llamar en el minuto en que fue nominada para un Oscar por el papel.

Picasso, por otro lado, dijo que “las mujeres son máquinas para el sufrimiento” y que, para él, eran “diosas o felpudos”. Genius: Picasso aborda la misoginia de Picasso tanto como su arte. En el primer episodio, una mujer está en casa con su hijo mientras él se besa con una amante en la playa, y ambas mujeres luego se pelean frente a él mientras pinta Guernica.

“El problema con Picasso desde mi punto de vista, es que no creo que haya abusado de las mujeres, como lo entendemos ahora”, dijo. “El problema es que él quería todo, todo, todo el tiempo”.

El actor entra en un proyecto con la máxima dedicación, la máxima investigación. Cuanto más sepa sobre un personaje, más podrá llenar los espacios en blanco con algo rico. Si conoces tu tema hasta su alma, entonces el sujeto estará allí cuando lo necesites. “He estado con él ahora durante meses todos los días, y realmente puedo decir, ‘vale, ven aquí.’ El fantasma viene y se mete en tu cuerpo y eres ‘boom’”.

Genius: Picasso tendrá 10 episodios y sucede durante dos eras: la juventud de Picasso y su vejez. En su juventud, es interpretado por Alex Rich, quien hace una impresión de Picasso que en realidad es una impresión de Antonio Banderas. La cámara sigue a Rich para mostrar la juventud frenética del artista. Pero durante las escenas de la vejez, la cámara se queda quieta, como un retrato con Banderas entrando y saliendo de ella. En esas escenas, es Banderas quien aporta la energía.

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