Entrevista

Alejandro Bazzano: "'La casa de papel' le ha venido bien al resto de las series"

El director uruguayo de La casa de papel habla de su presente y de la serie del momento

Alejandro Bazzano
Alejandro Bazzano en el set de "La casa de papel". Foto: Gentileza Alejandro Bazzano

Alejandro Bazzano no puede decir cuáles son sus características como director —aunque reconoce que cada uno tiene las suyas—, porque le resulta muy difícil. Puede, sí, decir que es exigente y cordial: a la hora del rodaje le gusta que todo esté en su lugar, que todo funcione, que todo sea perfecto, pero en un ambiente bueno que permita que se disfrute. Y para eso, necesita que el resto de los directores se comprometan con la causa.

Porque él, eso de buen ambiente se lo toma en serio: tanto que para una escena de La casa de papel —la serie española que desde que llegó a Netflix se convirtió en un fenómeno internacional— en la que los personajes de Tokio (Úrsula Corberó) y Nairobi (Alba Flores) montan una pequeña fiesta, les llevó un ron cubano para contribuir al clima de la situación.

Desde Madrid, donde se instaló en 2002 cuando se fue de Uruguay, impulsado por la crisis económica y por sus sueños de cineasta, habla por teléfono con El País con un acento uruguayo al que 15 años de vida española no le han hecho tanta mella. Dice que cuando está rodeado de españoles, o sea buena parte del día, cambia el vos por el tú, el ustedes por el vosotros y la fuerza con la que pronuncia la “y”; pero cuando habla con sus compatriotas, como al momento de esta llamada, viaja en el tiempo.

Bazzano, que llegó a España con la premiada película de televisión Subterráneos (1996) como carta de presentación, ha hecho carrera como director de televisión, y dirigió capítulos de series como Física o química, Los misterios de Laura, Ciega a citas o Mar de plástico. La casa de papel fue su último trabajo hecho, y el que mayor éxito ha tenido hasta ahora.

De eso habla en esta entrevista el fanático de Atlético de Madrid que, asegura, desconoce cualquier vínculo entre el robo del siglo de Luis Mario Vitette y esta serie.

—¿En qué estás trabajando ahora?

—En una serie que se llama Presunto culpable, que se está grabando, superamos ya la mitad del rodaje. Es un thriller psicológico que sucede en el País Vasco; un científico está trabajando en París, se vuelve a su pueblo natal porque recibe la noticia de que ha muerto su padre, y nos enteramos que se tuvo que ir porque lo culpaban de la desaparición de una chica, que era su novia. Entonces se encuentra con el rechazo del pueblo, y toma la decisión de limpiar su imagen, su nombre, y demostrar que es inocente.

Alejandro Bazzano
Alejandro Bazzano trabajando en "Presunto culpable". Foto: Gentileza Alejandro Bazzano

—¿Te tocó empezar dirigiendo esta serie?

—Sí, la arranqué yo. Me ofrecieron hacer el capítulo uno y dos, después hago tres más. Pero siempre el director que arranca la serie marca el destino, las líneas generales en las que debe ir la serie. Y es una de las cosas más interesantes.

—Cuando te toca dirigir un capítulo de la serie ya avanzada, ¿cuál es el mayor desafío?

—Efectivamente es un desafío. Bueno, siempre es un desafío, pero cuando tu formas parte de un equipo, por lo general siempre se marcan unas líneas estéticas y narrativas, y los directores apuntamos en esa dirección. Y cuando te toca ser el segundo o el tercer director, depende de cuántos sean en la serie, vos dentro de tu propio estilo o características como director, tratás de acercarte o adaptarte a la estética de la serie.

—Salvo excepciones, desde tu película para televisión Subterráneos hasta ahora, has trabajado mucho sobre el thriller y la intriga. ¿Qué encontrás en ese género?

—Es un género que me atrae muchísimo, desde siempre, y siempre que puedo trato de trabajar en esa línea. Me gusta mucho el lenguaje, poder contar historias utilizando las posibilidades del lenguaje audiovisual, y que no sea solamente una cuestión narrativa, sino que se puedan utilizar cosas propias de la imagen, del sonido.

—En La casa de papel, por ejemplo, hay mínimas locaciones, un vestuario concreto y una paleta de colores bien definida. Toda la apuesta está en la trama y en el lenguaje audiovisual.

—Sí. Hay una historia potente; es verdad que no hay una variedad de localizaciones, es un equipo bastante cerrado de personajes, pero es una situación muy extrema, y eso hace que todo se viva con mucha intensidad, y te permite jugar tanto con los personajes como con el lenguaje, de una forma más efusiva porque la propia historia te lo pide.

—¿Qué te gustó de La casa de papel cuando te ofrecieron el trabajo?

—De entrada, la historia me pareció espectacular, muy original, audaz; me pareció muy atractiva. Después, cuando estuvo casi cerrado el casting, conocí a varios actores de los que estaban y eso también me atrajo, la calidad de actores y actrices. Y además, la posibilidad de volver a un tema que me apasiona, el thriller mezclado con acción, que a mí me encanta.

—Y dirigiste cuatro capítulos que tal vez son los que tienen más acción, incluyendo la salida de Tokio del atraco. En ese episodio trabajaste mucho con Úrsula Corberó, con quien ya habías coincidido en Física o química. ¿Sirvió conocerla de antemano para hacer esas secuencias de tanta tensión?

—Sí, claro. El conocerla fue un punto a favor, primero porque sabía que era una buena actriz, y eso al director le da confianza y es un estímulo más. Además, es una actriz muy dúctil, se adapta a cualquier situación, te propone constantemente, y es muy interesante trabajar con ella. Cuando empezamos en Física o química fue a fines de 2007, ella tenía 17 años e hicimos muchos capítulos. Fue muy bonito volver a encontrarla 10 años después, con un papel tan diferente. Yo creo que todos los personajes, al ser tan extremos y tener una historia atrás tan fuerte, son muy atractivos para cualquier actor.

Úrsula Corberó "es una actriz muy dúctil, se adapta a cualquier situación, te propone constantemente, y es muy interesante trabajar con ella"

Alejandro BazzanoDirector

—Pero por ser tan extremos, también pueden caer fácilmente en el estereotipo, y en esa construcción debe ser clave el mano a mano entre actor y director.

—Sí, ahí es fundamental el papel del director, porque tenés la posibilidad de verlo desde afuera, para poder establecer un diálogo con el actor y encontrar la medida justa en cada una de las situaciones. Como director, es una responsabilidad nuestra conseguir que los actores estén en su justa medida en cada momento. Porque además no rodamos de forma cronológica, entonces de repente arrancás un capítulo, y te tocan secuencias que son casi del final; o estás grabando el final, y tenés que imaginarte en qué estado anímico llegaron a ese momento, sin haberlo vivido. Rodar cronológicamente es un lujo que muy poca gente se puede dar. Dicen que Woody Allen rueda cronológicamente sus películas (se ríe), pero económicamente eso es carísimo.

—Te toca reencontrarte con La casa de papel a meses de haber terminado el trabajo, por la trascendencia está teniendo. ¿Cómo es eso?

—Fue una grata sorpresa, porque aquí se emitió muy cerquita de los tiempos de grabación; de hecho, se estaba emitiendo y nosotros seguíamos grabando. Eso está muy bueno porque tienes un feedback muy directo, que te da mucha fuerza para el rodaje. Pero aquí en España había tenido una repercusión bastante positiva, pero no había adquirido la dimensión que adquirió fuera. Y creo que tuvo mucho que ver la plataforma por la cual se exhibió, porque aquí se pasó por Antena 3, un canal abierto, y no es lo mismo; y además, en general el público que ve en streaming, es un poco más joven que el que ve televisión abierta.

—El streaming en general le ha dado un gran impulso a las ficciones españolas. En Uruguay, por ejemplo, TNU ha emitido series españolas, que no han tenido la atención que se les da a las que llegan a Netflix.

—Si, la plataforma indudablemente ha abierto las puertas a un mercado enorme. La producción televisiva en España es importante, es de calidad, de muy buen nivel, y con las posibilidades de abrirse al mundo entero, si el producto es bueno, la gente lo va a consumir. Estas series generan efecto de contagio, y creo que La casa de papel le ha venido bien al resto de las series.

—¿Desde que llegaste a España ha crecido mucho la calidad de la producción televisiva?

—Yo creo que sí. Sí había un nivel, y si hay una industria, te permite una constancia de trabajo que indudablemente genera una competencia, y una lucha por un mercado que exige ir avanzando y mejorando. Pero en estos últimos años, el mismo efecto que está produciendo ahora Netflix para las series españolas, en el sentido de exhibición, aquí en España ha permitido acceder a lo que se produce en el mundo entero, y eso también ha ayudado. También ha habido un acercamiento, desde el punto de vista técnico y del manejo del lenguaje, entre el cine y las series de televisión. Antes se grababan las series con tres cámaras, y hoy se trabaja con ópticas fijas como en el cine; se han inventado roles que no existían en el mundo de la televisión, como el foquista. Y está el cambio de tecnología, se trabaja cada vez más en locaciones naturales, y ha ido aumentando en España.

"Si el producto es bueno, la gente lo va a consumir. Estas series generan efecto de contagio"

Alejandro BazzanoDirector

—Pero de la mano, aumentan los costos. Eso en tiempos de crisis en España, ¿cómo se ve afectado?

—A la televisión tardó en llegar la crisis, porque no todas las áreas se vieron afectadas de la misma manera, y en 2012 o 2013 fue el momento más grave en lo que tiene que ver con la producción. Se bajó bastante la cantidad de producción, y en cuanto al cine ni te cuento; fue más duro todavía. Eso hizo que se bajaran los presupuestos, los sueldos; creo que ahora hay un poco más de recuperación, la producción ha vuelto a crecer y los presupuestos se están acercando al nivel que había antes. Pero es increíble porque estamos manejando presupuestos que a veces son menores que los de la crisis, y el resultado es mejor.

—Tu película sobre Alfredo Evangelista, ¿va avanzando como te gustaría, está demorada por problemas de agenda, o tiene que ver con ese golpe a la industria del cine?

—La verdad es que no va avanzando exactamente como yo quisiera. Estoy intentando buscar financiación para la peli y no me está siendo fácil. Es difícil encontrar inversores, ha cambiado bastante la forma de producir aquí, y a eso se le puede sumar que últimamente estoy trabajando mucho, y quizás no estoy dedicándole todo el tiempo que debería. Pero seguimos en carrera, y creo que en cualquier momento encontraremos la vía de sacar adelante el proyecto.

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