Entrevista

Alba Flores, la delincuente de sangre real que se volvió un ícono feminista

Charla con la actriz que coprotagoniza La casa de papel, la serie española de la que Netflix estrenó ayer su segunda parte

Alba Flores
Alba Flores como Nairobi en "La casa de papel". Foto: Netflix

Alba Flores es de esas figuras que a los periodistas nos ponen en aprietos. ¿Hay que preguntarle por el legado familiar, porque es parte de una de las grandes familias de la cultura popular española? ¿O hay que valorar que su carrera la hizo a impulso personal? Para que los hijos y nietos de, sigan haciendo camino, ¿no hay que dejar de preguntar por padres y abuelos?

Después de todo, Alba Flores es nieta de Lola Flores, sobrina de Rosario, la hija de Antonio, que le escribió “tan bonita, tan morena, tan gitana como eras”, en la canción “Alba” que sigue cantando Diego Torres. Pero para la mayoría de los que están leyendo esta nota, Alba Flores es Nairobi, uno de los mejores personajes de La casa de papel, la comentada serie española de la que Netflix estrenó ayer su segunda parte. Con Nairobi, la actriz se transformó en un ícono feminista: en las marchas del 8 de marzo, su frase “Empieza el matriarcado” se vio en carteles de todo el mundo.

Algunos la tendrán vista en Vis a Vis, donde tiene un rol protagónico, o en El tiempo entre costuras, en la que hizo algunos capítulos. Porque con 31 años es cada vez más visible en la pantalla, y eso es mérito suyo. Y de eso, conversó con El País.

—¿Qué fue lo mejor de hacer o de ser Nairobi por el tiempo?

—¿Lo mejor? La familia de la banda. Es una maravilla eso. Y la calidad humana que hay en ese equipo de trabajo; poder formar parte de eso es lo mejor que me ha dado la serie, junto con este pedazo de éxito (se ríe).

—Vi algunos videos del final de la grabación, y la mayoría estaba llorando. Supongo que eso no pasa siempre.

—Sí, y eso es porque no tenemos una secuencia de todos en el final, y te aseguro que eso que les pasó en las imágenes a mis compañeros, te aseguro que nos pasó en lo último que filmamos Pedro y yo, Nairobi y Berlín. Pedro no podía parar de llorar, y era muy divertido porque su personaje no tenía que llorar. Teníamos que darle tiempo para que se recuperara.

—¿Qué tan importante te parece que fue Berlín, para que Nairobi se desarrollara como tal?

—Bueno, vital. Creo que Nairobi no habría existido tal cual es sin Berlín.

—El contrapunto entre los personajes fue muy intenso.


—Total. Me viene la pintura a la cabeza, como Pedro (Alonso, el actor que hace de Berlín) es pintor. Es un juego de contrastes constante, como el blanco y el negro que se necesitan, para ser su máxima expresión.

"Nairobi no habría existido tal cual es sin Berlín"

Alba FloresActriz

—Cuando te encontraste con este personaje, la primera vez que leíste el guion, ¿qué te llamó la atención?

—Es que la primera vez que leí el guion no existía Nairobi. Alex Pina, que es el creador, como me conocía de Vis a Vis, me llamó y me dijo que tenía una serie entre manos, que ya había escrito cuatro capítulos y que se había dado cuenta que necesitaba otra mujer en la banda. Y que si quería, me mandaba los capítulos y si me gustaba, escribiría un personaje para mí. Así que leí la versión sin Nairobi.

—O sea que el personaje fue hecho a la medida.

—Sí. Yo creo que fue escrito con mucho cariño, y me dejó sugerirle muchas cosas. Yo le agradecí que estuviesen abiertos a mi creatividad, y que fuese una suma de creatividades.

—¿Eso fue lo que te permitió diferenciarla de tu personaje de Vis a Vis? Porque tuviste que hacer casi en simultáneo, a dos delincuentes con perfiles distintos, todo un desafío.

—Totalmente, tú lo has dicho. Es un desafío. Pero como lo había escrito Alex, los dos teníamos muy claros qué cosas que habían salido con Saray queríamos repetir o mantener, porque venían bien con este personaje que tiene que ver con la extroversión y la energía; y en qué cosas teníamos que diferenciarla. Una diferencia básica tiene que ver con la violencia, Saray es explosiva y Nairobi es más empática.

—Pero a la vez es un personaje muy border, con la energía siempre muy arriba. ¿Cuál fue el límite?

—Uy, el cielo es el límite. Cuando empiezas a actuar, andas como comedido, porque no quieres perder naturalismo. Y la dirección de los directores siempre era: “¡Más, más, más!”. Y parece que es un personaje que lo aguantaba sin perder veracidad, alguien que estuviese viviéndolo todo a tope, como si fuese una fiesta. Y el subidón que a otra gente le dan las drogas, a ella se lo da el dinero.

Alba Flores
Alba Flores. Foto: Paco Navarro

—Y todo eso estuvo comprimido en un corto tiempo.

—Bueno, no tuvimos mucho tiempo de ensayos, muy poquito tiempo de preparación que era necesario invertirlo en el tema de las armas, porque teníamos que aprender a manejarlas, y casi enseguida empezamos a robar. Fue como cuando juntas a muchos músicos de jazz y los pones a improvisar, esa fue la sensación que tuvimos haciendo esta serie.

—¿Cómo fue la preparación con las armas?

—Nos enseñó la policía, es muy gracioso, porque son los que tienen licencia para poder enseñarte. Nos llevaron a disparar de verdad para que tuviéramos la sensación, porque cuando rodamos eso no dispara nada. Recuerdo que iba con mucha aprehensión, muy sugestionada, como: “Qué mal rollo”, porque personalmente las armas no me gustan un pelo. Y para mi sorpresa, fue muy divertido, y entendí que eso es lo más peligroso de las armas y de la violencia: que en un punto es divertido, y eso es muy peligroso. Es muy fuerte lo que te sucede en el cuerpo.

—Uno de los directores de La casa de papel es uruguayo, Alejandro Bazzano. ¿Cómo fue trabajar con él?

—Una maravilla. Él es el autor de la escena de “Empieza el matriarcado”, fue con él con quien lo rodé y creo que entre todos, hicimos una escena que ahora se ha convertido en un ícono. No sé si es que en Uruguay sois todos así, pero tiene un carácter muy agradable. Y eso que hemos estado bajo muchísimo estrés, y en los peores momentos el tipo tenía una sonrisa. A mí me maravillaba (se ríe).

—En las marchas del 8 de marzo, “Empieza el matriarcado” o “Soy la puta ama” fueron frases recurrentes en los carteles. ¿Te lo imaginaste alguna vez?

—Ostras, ni en mis mejores sueños (se ríe). No me atrevía ni a soñar con eso. Yo quería hacer lo mío, y ojalá alguien lo entendiera. Y no sólo se ha entendido, sino que se ha tomado como imagen de la lucha feminista, y estoy orgullosísima de eso, y muy emocionada.

—Venís de una familia con figuras femeninas muy fuertes. ¿Cuánto te ayudó eso para componer a Nairobi o a Saray en Vis a Vis?

—Muchísimo. Está en mi educación, esta cosa de las mujeres fuertes. Es que yo me he dado cuenta ahora de que siempre he sido feminista, porque ahora está la pregunta en el aire, de si eres feminista o no, pero yo no lo sabía y lo he sido toda la vida, porque vengo de una familia muy matriarcal. Esto del matriarcado es real, mi familia es una alianza de mujeres muy fuertes. Y luego me he ido encontrando en que el mundo no funciona así, que hay muchas mujeres que no tienen derecho a opinar, y yo todo lo contrario. Siempre me ha gustado mucho hablar y opinar.

"Me he dado cuenta ahora de que siempre he sido feminista"

Alba FloresActriz

—¿Te gustaría volver a Nairobi, ves alguna posibilidad de retomar el personaje?

—A mí me encantaría. Desde mi punto de vista, Nairobi tiene mucho material para hacer ficción con ese personaje; en realidad con todos, porque todos tienen mucho mundo detrás. Si los que mandan quisieran, ahí tienen material para rato.

—Pasando a Vis a Vis, después de un parón, se está por estrenar la tercera temporada y habrá una cuarta.

—Sí, estoy feliz. Para mí, esa serie no tiene nada que envidiarle a La casa de papel, pero entiendo que es una serie dura, hay mucha violencia y es una violencia más condensada, más mala leche; y es todo muy desgarrador. Y tiene un público que no es tan mainstream, yo creo. Aunque podría serlo; es más, a ver qué ocurre con esta tercera temporada, porque la serie ha madurado mucho y tenemos un producto muy consistente. Yo digo que no es la tercera temporada de Vis a Vis, sino un Vis a Vis 3.0.

Vis a Vis
Alba Flores como Saray en "Vis a Vis". Foto: Difusión

—Esta fue tu primera serie con un protagónico extendido en el tiempo.

—Sí, para mí ha sido mi cuna, donde yo he aprendido a hacer televisión. Y Vis a Vis ha sido una universidad para muchos de cómo hacer cine en la televisión, y creo que La casa de papel es el máster, porque mucha gente de Vis a Vis estuvo en La casa de papel.

—¿Le tomaste cariño a la televisión, tuviste que quitarte prejuicios? Porque venías del mundo del teatro, donde seguís estando.

—Totalmente, tenía muchísimo prejuicio (se ríe), pero también creo que he sido muy afortunada, porque la vida me ha llevado a trabajar en proyectos televisivos que siempre suponen un avance, un reto en lo que se suele hacer en televisión en mi país. Yo pienso que no sé si ahora podría ponerme a trabajar en una serie normal, porque me han acostumbrado a trabajar en proyectos muy cañeros.

—¿Los proyectos teatrales en los que has estado también son así, de primer nivel?

—Hombre, es material pesado, porque he tenido la suerte de estar trabajando con grandes autores. Ahora mismo estoy haciendo una tragedia griega, Troyanas, y es un material muy potente. Y creo que también tiene algo de transgresión, porque habla de lo que padecen las mujeres en la guerra, y hay una visión que no es la habitual.

—De nuevo la perspectiva feminista.

—Sí, a mí no sé qué me pasa, si lo invoco o qué. Pero los proyectos en los que he estado siempre ponen en valor a la mujer.

—Traes una herencia familiar musical, en Vis a Vis has cantado, leí que utilizás la música para ponerte en personaje. ¿Por ahora la música es una herramienta para la actuación?

—De momento sí. Te diría que no sólo lo uso; para mí, dentro de mis herramientas creativas, es una pata importantísima. Incluso en esta temporada de Vis a Vis, la he rodado con una guitarra en el camerino, y dentro de mi preparación para actuar, tenía que tocar un poco, cantar un poco, porque me pone en modo artístico, creativo. Y creo que ese es un valor que yo puedo aportar. Y la sensibilidad musical forma parte de mi manera de trabajar.

—¿Eso viene de tu infancia, de tu padre, de que la apertura creativa es a partir de la música?

—Claro, porque al final tengo una educación musical muy fuerte, que en mi casa siempre está a la orden del día. En seguida todos nos ponemos a cantar, habitualmente. Alguien empieza a tararear en la sobremesa y todos lo seguimos, y después nos tomamos el café.

"La casa de papel"

El final de la serie ya está disponible en streaming, ¿y qué se viene a futuro?

Muchos de los que se engancharon con la ficción cuando llegó a Netflix, habrán intentado calmar su ansiedad para conocer el final de este atraco, hurgando en los rincones de internet. Pero otros habrán esperado hasta ayer, que Netflix habilitó la segunda parte de la ficción española.

Esta mitad retoma la historia con la llegada de la inspectora Raquel Murillo (Itziar Ituño) a la casa donde todo el asalto la Casa de Moneda y Timbre se planeó. Llegada que se da, nada menos, en compañía de Salva, que es El Profesor (Álvaro Morte), la cabeza del robo.

Y con el desenlace cada vez más cerca, lo que sigue son nueve episodios —en la versión editada de Netflix, porque en la original fueron 13 en total— de acción y situaciones límites que ponen los nervios de punta, y un final con altibajos.

Terminada esta historia, no habrá más temporadas de La casa de papel (una cuenta de Twitter a nombre de El Profesor confundió a los seguidores respecto a ese tema), aunque no se descarta que haya un spin off. Alba Flores, de hecho, dijo a El País que “si los que mandan quisieran, hay material para rato”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)