Liguilla

Concurso: Otro rotundo aplauso para la parodia Omar Gutiérrez, de Nazarenos

La Clave y La Consecuente también hicieron una buena liguilla; La Compañía no desentonó

La actuación de Nazarenos en la liguilla fue uno de los puntos altos de la noche. Foto: Twitter @teatrodeverano.
La actuación de Nazarenos en la liguilla. Foto: Twitter @teatrodeverano.

La murga La Consecuente abrió la tercera etapa de la liguilla, con el mejor de sus tres pasajes por el Teatro de Verano. El punto más fuerte de la actuación es su coro potente, casi sin dudas, el mejor de los 10 finalistas.

Este punto le puede significar escalar varias posiciones en el marcador final, si se tiene en cuenta que, conjuntamente con los textos, es el rubro que tiene mayor incidencia en el puntaje.

A nivel de textos, la murga presenta altibajos, pero tiene una interpretación contundente, de modo que aquellos puntos de nivel medio, se solucionan con una amplia gama de recursos.

La propuesta avanza con dinamismo, hay buena puesta y vestuario, al tiempo que se logran destacados momentos individuales y colectivos, tanto en sus cuplés como en presentación y despedida.

No es una murga humorística —y eso puede jugarle un poco en contra—
aunque es de las murgas que critican con mayor profundidad, rascando la cáscara a fondo. El punto fuerte del espectáculo es el cuplé de la Justicia, interpretado magistralmente por Albino Almirón.

En síntesis, se trata de una murga de alto nivel, que aspira a meterse en el grupo de las cinco principales, aunque no la veo en la definición por el primer premio.

REVISTA

La Compañía

La revista de Gustavo Pérez hizo una buena liguilla, alternando momentos satisfactorios con otros que no tuvieron la misma efectividad, sobre todo a causa de la tibia respuesta en materia de humor. Hay una buena idea del espectáculo, basada en una pareja que adopta el camino de las apariencias un día antes del fin del mundo.

Los textos están bien defendidos por los actores Nicolás Fernández y Cristina Cabrera, aunque la mencionada intermitencia en el humor pudo bajar un punto la valoración de ese rubro.

En cambio, hay una adecuada puesta en escena, una excelente orquesta y un nivel de voces que fue mejorando con el paso de las ruedas, hasta lograr su mejor ejecución, ayer.

A nivel de cuerpo de baile hay una interesante apuesta, con un trabajo coreográfico que estuvo a tono, con figuras que poseen buena destreza y expresividad.

Como espectáculo global, La Compañía fue la que tuvo mayor rebote de la platea en la primera rueda, aunque su segunda función estuvo un poco por debajo. Con lo presentado ayer, la revista queda expectante, en una categoría cuya resolución dependerá de las diferencias que se marquen en el rubro de coreografías. En esa área, tienen un punto destacado.

Murga

La Clave

La murga de San Carlos arrancó el concurso de muy buen modo, aunque su segunda rueda no tuvo el mismo efecto, como consecuencia de una interpretación y un tiempo de escena que fue demasiado apurado. En esta tercera rueda el ritmo fue mucho más adecuado, hubo una realización más pausada y una mejor comunicación global, de modo que el trabajo tuvo un saldo altamente positivo.

Tiene a su favor un muy buen texto, parejo, pensado y con ideas bien desarrolladas. Inversamente, la dinámica de interpretación —como fue señalado— le quita el lucimiento a algunas partes del repertorio. A nivel coral, hay un balance de voces demasiado jugado hacia los agudos, aunque de todos modos se trata de un trabajo potente, con buenos solistas y claro en su transmisión.

De sus medios se destacan el pasaje de las fiestas populares en el interior y el cuplé sobre la inmigración. A pesar de que es un muy buen trabajo —con aristas sobresalientes a nivel técnico, como la puesta en escena, iluminación y maquillaje más los ya señalados méritos del libreto— entiendo que La Clave tiene algunos espectáculos con mejor perspectiva en la definición, de la que podría estar a un escalón de distancia.

parodistas

Nazarenos

Los parodistas de la familia Villalba cerraron su participación en el concurso con un muy buen espectáculo.

Su punto altísimo es la parodia sobre la vida de Omar Gutiérrez, que una vez más fue aplaudida de pie por los espectadores del Teatro de Verano, con lo que conlleva dicha acción a la hora de medir la aprobación del momento y el posible efecto a la hora del concurso.

El actor Aldo Martínez volvió a descollar en el papel protagónico, secundado por los golpes humorísticos de Tato García, quien otra vez fue fundamental en la actuación.

La vida de Omar Gutiérrez se desarrolla a través de la selección de distintos momentos de su vida mediática, donde el personaje va interactuando con figuras del carnaval, la cultura, el ambiente artístico y la política, entre otras. A nivel global, dicha representación maneja un tono sumamente equilibrado entre el humor y la emoción.

La primera parodia, Coco, es de buen nivel. Había presentado un menor rebote de comunicación en la rueda pasada, pero el grupo se las ingenió para mejorar su efectividad humorística, sobre todo en los primeros minutos.

Es cierto que no todos los momentos son contundentes, aunque también vale destacar que el relato dispone de varios recursos escénicos y actorales para salir adelante, sobre todo, aquellos orientados a la recreación de mundos imaginarios, con personajes de la ficción y fantasía, como lo son el vestuario, la música y la escenografía.

Una tercera rueda al alza, un elenco que pisa firme, la actuación de Aldo Martínez y el efecto de su segunda parodia habilitan al grupo a tener expectativas para la definición, aunque la tercera rueda recién arrancó para los parodistas.

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