LA MUJER ROJA

El regreso de Juego de Tronos

Empezó la temporada número seis de la saga que conquistó a la TV.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Game of Thrones comenzó su sexta temporada. Foto: Difusión

FABIÁN MURO

Se hace en muchas partes del mundo: el primer capítulo de una de las series más convocantes de la televisión actual se exhibe en un cine, ante una multitud que comparte la pasión por las historias y los personajes.

En el Teatro Movie de Montevideo Shopping pasó lo mismo: centenares de personas hicieron cola durante un buen rato antes de la función y, una vez abierta las puertas, ocuparon todas las localidades de la sala preparada especialmente para los seguidores de Juego de Tronos. Había stickers pegados a algunas butacas que se podían canjear por camisetas de la serie, un póster oficial de regalo, más palomitas de maíz y refresco para acompañar el capítulo.

Organizada por la empresa de televisión para abonados TCC, la previa del capítulo también tuvo sorteos. El máximo premio, una suscripción anual a las señales de la empresa, y una Smart TV, se lo llevó el único asistente que fue ataviado como un personaje de la serie. Fue como El Perro, aunque el conductor del sorteo creyera que se trataba de La Montaña. La confusión es comprensible para cualquiera que merodee en la periferia de Juego de Tronos. Los dos personajes son grandotes y violentos. Y son hermanos. Pero para los entendidos, el error fue una pequeña transgresión que generó burlas y críticas.

Como era de esperar, se trató de un acontecimiento ruidoso, lleno de júbilo. Los gritos y risas, los comentarios en voz alta, y los aplausos si aparecía algún personaje especialmente querido son parte integral de este tipo de reuniones. En ellas, expresar la lealtad a la serie vale tanto (a veces más) como el acto mismo de verla.

Con todo, llama un poco la atención que el encuentro convocara a públicos de varias edades y no solo a los más jóvenes, que muy a menudo son el núcleo más entusiasta de una serie como esta, donde hay dragones, magia y otros condimentos fantásticos.

Juego de Tronos le habla a varios segmentos de la audiencia, que admite la convivencia en el relato de un tono realista a veces, y otro en el cual gélidos zombies, criaturas fantásticas y resurrectos caminan entre nosotros.

El primer capítulo, titulado "La mujer roja", daba a entender en lo previo que estaría centrado en el personaje intepretado por la holandesa Carice van Houten, Melisandre.

No fue tan así. Como ha sucedido en temporadas anteriores, el arranque sirve a menudo para ponerse al día y ubicar al espectador una vez más en ese mundo fantástico. No todos tenemos tiempo (o capacidad) de memorizar las minucias de cada uno de los personajes o tramas como los más fanáticos, y los responsables de la serie nos tienen en mente cuando repasan algunas cosas que los más expertos saben de sobra.

Para no arruinarle a nadie las mayores sorpresas del primer episodio, alcanza con decir que Melisandre tiene una presencia importante y hay un momento en el cual su aparición impacta, por lo que revela del personaje pero también por las implicancias que esa revelación puede tener para el futuro.

Sin embargo, lo que todos querían saber era si Jon Snow, el Comandante de la Guardia Nocturna asesinado a cuchillazos hacia el final de la temporada pasada, volvería de alguna forma. Esa interrogante no fue respondida en este episodio, que se desvió de esa línea argumental hacia múltiples direcciones, en el intento de abarcar lo máximo posible.

En esa intención de mostrar la mayor parte del mosaico narrativo está una de las debilidades de Juego de Tronos luego de cinco temporadas. Por más que los guionistas hayan matado a una importante cantidad de personajes en el transcurso de la serie, hay tantas Casas luchando por el Trono de Hierro (o por defenderse. O vengarse), que hay, tal vez, demasiado para contar. Ahora se entienden mucho mejor las dificultades de George R.R. Martin para terminar ese gigantesco relato que empezó en 1996 y al cual le faltan —según él mismo ha dicho— dos novelas. Si llegar hasta aquí insumió tanto y abrió tantas posibilidades, recorrer lo que queda y cerrar los cabos sueltos con respuestas que tengan sentido narrativo, es un desafío mayúsculo que tanto la serie como el escritor tienen por delante. ¿Lo lograrán? Ojalá.

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