TELEVISIÓN

El pulso político argentino pasa por una pista de baile

Desde “Showmatch”, Marcelo Tinelli vuelve a ser protagonista de la política.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Gran Cuñado" le permite a Tinelli canalizar la actualidad de la política. Foto: Ideas del Sur

El gobierno de Mauricio Macri ya tenía bastantes adversarios antes del discurso que dio el lunes, cuando en Parque Patricios dijo, luego de varios ajustes al precio del gas, en algunos casos con aumentos de hasta 400%: "Cuando usted se encuentre en su casa en invierno y vea que está en remera o en patas, es que está consumiendo energía de más. En invierno tenés que estar abrigado".

Al otro día del discurso macrista, ya había videomontajes donde la mitad de la pantalla la ocupaba Macri con esa parte del discurso. En la otra mitad, él y su esposa viendo la final de la Copa América (el domingo 26 de junio) en su casa: Juliana Awada, la primera dama, justamente en "remera y patas".

Un día antes, el mandatario también había sido víctima de burlas por anunciar en Twitter que no iría a Palermo a los festejos por el Bicentenario argentino, porque estaba "cansado". Los memes acapararon tanto las redes sociales como los medios de prensa de la región.

Pero cuando todo llega al show de Marcelo Tinelli, quien tiene un enorme poder mediático y puede ser un formidable aliado o un temible adversario, según dónde elija pararse en el espectro político argentino, cobra otra magnitud.

Después de los comentarios del mandatario y de su repercusión pública, Tinelli salió a la res publica —o sea, ShowMatch— con su mejor arma: el humor canchero y algo sobrador que tan bien maneja. "Hoy no tengo frío, estoy perfecto"..., "estoy cansado, iba a avisar que no venía"... Así estuvo, duro y parejo con el tema.

La reacción vino enseguida. Le llovieron críticas e insultos por todos lados, y la estrella televisiva respondió a través de su cuenta personal de Twitter, que tiene más de ocho millones de seguidores: "Se ponen nerviosos. Insultan. Hacen campañas desde cuentas truchas. Amenazan. Pensé que eran diferentes", escribió en alusión al eslogan de campaña electoral de Macri, que fue "Cambiemos".

Pero el protagonismo político de Tinelli no pasó solo por esta situación puntual. Para 2016 decidió finalmente darle otra chance al humor con Gran Cuñado, y metió a una cantidad de figuras en una "casa" para tener un espectáculo aparte. Allí conviven Cristina Fernández de Kirchner, su hijo Máximo y su cuñada Alicia, José Ottavis, el propio Macri y varios más.

Hasta los polémicos José López y Lázaro Báez, los dos a cargo del uruguayo Sebastián Almada, irrumpieron en pista.

Con las imitaciones Tinelli ahonda más en la burla, que más allá de entretener tiene un propósito claro: quejarse desde su lugar (también lo ha hecho Susana Giménez en sus sketchs) sin casarse con nadie.

Tv y show.

Cuando Tinelli despegó como un misil intercontinental en rating y aceptación durante la década de 1990, el gobierno de Carlos Menem descubrió que la vidriera de El show de Videomatch podía ser una excelente plataforma comunicacional. La farandulización de la política en Argentina ya tiene unos cuantos años.

Exponerse en ese contexto puede ser tan beneficioso como perjudicial, en parte porque no todos los políticos manejan con igual soltura y espontaneidad las reglas tácitas de la televisión. A Menem pudo haberle rendido aparecer ahí, pero no le pasó a Fernando De La Rúa.

Cuando este, en diciembre de 2000, fue al programa, tuvo que enfrentar la irrupción de un manifestante que se le metió enfrente y le hizo un reclamo por varias personas presas en la cárcel de La Tablada. Pero el infortunio para De La Rúa no se detuvo ahí. Hacia el final del programa, se confundió de puerta de salida y agarró para cualquier lado, un "gaffe" que dio pie para innumerables burlas que ya son inmortales.

Dos años después de su ignominiosa salida de la Casa Rosada en helicóptero, con decenas de manifestantes muertos en la Plaza de Mayo como una macabra ilustración del descalabro de su gobierno, De La Rúa responsabilizó al programa de Tinelli como "decisivo en la desestabilización de mi gobierno, pero no exclusivo".

Ahora se empieza a atisbar que eso le puede pasar a Macri, quien durante la campaña también aprovechó a ShowMatch como una vidriera.

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