TELEVISIÓN

Los protagonistas tecnológicos y su mundillo vuelven a la TV

Este domingo, a las 23.00, regresan los nerds de Silicon Valley por HBO.

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Foto: Difusión

Desde su estreno en 2014, Silicon Valley se ha caracterizado por presentar situaciones inesperadas y algo bizarras en torno a la realidad de las empresas de tecnología que conviven en ese mundo de emprendedores situado en Palo Alto, en California.

La serie de HBO —que este domingo a las 23.00 estrena su cuarta temporada— presenta los contratiempos y logros de los seis jóvenes que crean la aplicación Pied Piper, con ese mundillo de nerds ambiciosos como telón de fondo.

En paralelo a la historia principal se presentan varias tramas que, claro, satirizan al espíritu emprendedor y, de paso, muestran una de las facetas de este nuevo capitalismo "tech": la competencia descarnada, con espionaje industrial y zancadillas en búsqueda de financiación incluidos.

A eso hay que sumarle los egos de los protagonistas, que no siempre son los más funcionales. Mejor dicho: que no son muy funcionales que digamos.

Estos ingredientes hicieron de Silicon Valley una firme candidata al Emmy y los Globo de Oro desde su estreno. Es que se trata de una serie con un plan teo clásico: un grupo de amigos (con algunos estereotipos incluidos) que se meten en problemas porque, en realidad, tienen muy poca idea de cómo funciona el mundo al cual intentan entrar y en el cual ansían trifunar.

Si bien la serie no se refiere directamente a Google o Apple directamente, prácticamente cualueir espectador podrá encontrar similitudes entre la ficción y la realidad.

El humor es permanente en esta breve serie de apenas diez capítulos por temporada, donde se muestra una mirada poco compasiva del mundo de los negocios, con las condiciones y excentricidades propias de las grandes empresas y sus líderes.

La historia de Silicon Valley, desde su primer episodio se basa en la evolución de la aplicación Pied Piper, un revolucionario sistema de compresión de archivos para Internet, que supera las expectativas de sus creadores. El genio detrás de esta tecnológica es Richard Hendricks (Thomas Middleditch) un programador que se maneja en la cornisa entre neurótico, naif e idealista, quien intenta mantener la independencia de su proyecto.

Esto lo hará enfrentarse no solo a sus compañeros, que prefieren el dinero ahora a la expectativa de mayores ingresos. También con los ejecutivos que llegan a su puerta para ofrecer financiamiento, aunque el precio a pagar es lo que termina desencantando a Richard de firmar un acuerdo.

En cada temporada de Silicon Valley se presenta un nuevo problema para la vida de esta aplicación. Así, en la tercera temporada, Richard debe ceder el cargo de presidente de la empresa y pasar a ser jefe de desarrollo tecnológico, lo cual no le cae nada bien. Será neurótico y naif, pero ego no le falta.

En esta nueva temporada, los chicos seguirán tratando de conseguir la financiación para que Pied Piper, ahora centrada en el desarollo del chat de video creador por Dinesh (Kumali Ninjiani), aunque continúan los problemas por los ususarios falsos que compró Richard en la temporada anterior, mientras Big Head (Josh Brener) y Erlich (un genial T.J. Miller) son de hecho los dueños de la aplicación.

Es que Silicon Valley seguirá siendo exitosa y graciosa por la constante caricaturización que hace de Silicon Valley, mostrando que muchos de los altos ejecutivos de esas corporaciones multimillonarias no son ni gurúes ni iluminados, apenas buenos negociantes que tuvieron una buena idea.

Desde su estreno, en 2014, esta serie de comedia sobre el mundo tecnológico se ha posicionado como uno de los mejores programas de la televisión actual, consiguiendo una calificación casi perfecta en el sitio Rotten Tomatoes, que le da 98% de aceptación.

Como toda buena comedia, la propuesta de HBO toma carrera y se hace grande, gracias al desarrollo de esos personajes queribles, con los que cualquiera puede sentirse identificados. Es que como demuestra la serie, para alcanzar el éxito solo hace falta una buena idea, inverores y mucha comedia.

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