TELEVISIÓN

Piratas que navegan entre la precisión histórica y la ficción

El lunes arranca la cuarta y última temporada de la serie “Black sails”.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Luke Arnold: el australiano es Long John Silver. Foto: Difusión

Basarse en el mundo creado Robert Louis Stevenson en la novela La isla del tesoro para hacer una serie de televisión puede ser una espada de doble filo. Por un lado, se cuenta con un material originario que está entre lo más consagrado en materia de literatura de aventuras. Por el otro, son muchas las trampas que acechan cuando se lleva un relato literario a un formato televisivo.

Con todo —y como saben los seguidores de esta serie— no se trata de una adaptación convencional de La isla del tesoro. La serie es más bien una "precuela" de la novela. O sea, los creadores imaginaron aventuras y hechos previos a lo que se narra en el libro, aunque basándose en las historias contadas en las páginas del libro.

En el caso de la serie Black Sails, el veredicto luego de tres temporadas es mayoritariamente positivo. El crítico Neil Genzlinger (The New York Times), por ejemplo, escribió esto de la segunda temporada: "Los productores conocen la fórmula para estos dramas llenos de acción y vestuarios antiguos, como ya demostraron en Spartacus y Camelot. Esa fórmula está ejecutada con particular brillo en Black Sails, gracias a actuaciones sólidas y la exploración de las consecuencias de una codicia que podría haber salido de la Wall Street del presente".

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Una de las "actuaciones sólidas" de la serie es la del australiano Luke Arnold. Éste interpreta a Long John Silver, el villano en el libro. Pero tanto en la serie como en la novela —que fue un folletín entre 1881 y 1882— hay matices que hacen del personaje algo más que un tipo que pueda encasillarse en una única palabra.

Arnold habló para los medios sobre su personaje en la cuarta y última temporada de Black Sails. "Silver atraviesa tres estados o fases en esta temporada. Lo más importante es que lleva sus hombros una responsabilidad y un peso que nunca pidió. Era un personaje que solo se preocupaba por sí mismo. Y ahora resulta que en sus hombros recae el peso de una revolución. Eso necesariamente te cambia, no solo en relación a tus aliados y a tus enemigos, sino también en relación a la gente más cercana".

Aunque se trate de un relato ficticio —inspirado además en una novela—, Black Sails, como Vikings, apunta a ser lo más realista posible. "Siempre hay un elemento fantástico en los cuentos de piratas, sea porque aparecían monstruos o sirenas. Pero esta es la primera serie en la que se investigó cómo era el mundo que retrata, cómo eran esos hombres y mujeres que vivieron en esa época", dijo Arnold, quien se va a despedir de un personaje que lo acompañón durante cuatro temporadas: "Voy a extrañar muchas cosas de la serie, entre otras cosas que los guionistas me plantearan tantos desafíos. Y haber trabajado con un equipo tan bueno. Creo que mi personaje, John, me enseñó a ser una mejor versión de mí mismo, y eso tiene que ver con que pierde una pierna, se la tienen que amputar. Él cambia para bien luego de eso".

A partir del lunes, entonces, las carabelas y los barcos de guerra volverán a surcar las aguas de las Indias Occidentales en busca de poder y riquezas, por última vez, aunque Black Sails mantendrá cierta autonomía respecto al libro de Stevenson hasta el final: "La serie no termina justo antes de las primeras páginas de la novela. Más bien, hay un período entre el fin de la serie y el principio del libro en el cual el público puede imaginar esos años que llevaron hacia al comienzo del libro".

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