COLUMNA

Xipolitakis y Ottavis duraron menos que un suspiro

Llegó el final para una de las parejas del momento.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Simplemente amor", dice Vicky Xipolitakis de su relación con José Ottavis. Foto: @VXipolitakisOK

No es que yo estuviera esperando que la señorita Victoria Xipolitakis y el señor José Ottavis (me siento la locutora de Mirtha Legrand) se casaran y tuvieran muchos bebés, pero tampoco pensé que este romance de televisión fuera a durar menos que un suspiro.

La muchacha lo llevó cual mascota, hay que decirlo así, por todos los programas y alfombras rojas y aviones que encontró, y ahora dice que se terminó porque él le rompió el corazón. A mí me cuesta un poquito creerlo, porque ella es una vedette fortachona y corpulenta que, no será la más linda de cara ni la más inteligente, pero tiene lo suyo. Y Ottavis... No sé, yo en mi juventud no me hubiera fijado en él a menos que fuera de su altura.

Pero bueno, se terminó este noviazgo de caricias en la oreja y quedó toda una cosa fea en el medio. La Xipolitakis lo anunció en Twitter y dijo que tenía “mucho dolor”, y por si no alcanzaba con eso puso caritas tristes y dibujitos de corazones rotos.

Yo no entiendo: si está triste porque su novio con el que quería tener una familia la desilusionó, ¿tiene ganas la mujer esta de publicar en Twitter esas boberías? Es como Bárbara Vélez, que en vez de dejar al novio que le pegaba se sacaba fotos de los machucones, por si en algún momento las llegaba a necesitar.

Hacía mucho tiempo que no iba a terapia y ahora tuve que volver a consultar, porque con mis amigas ya no puedo hablar de estas cosas porque para ellas también son temas fuertes. De hecho, estoy considerando seriamente dejar esto, porque antes la farándula era de divas, de glamour, de romances pícaros, de separaciones importantes. Ahora la farándula es de mujeres grandecitas que se hacen llamar con nombres diminutivos, y que protagonizan escándalos de bajo nivel que si no pasan por las redes sociales parece que no existieran.

La farándula de mi juventud, la de las revistas, eso era otra cosa. Esto sólo me hace sufrir.

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