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Las tragedias y los amores que marcaron la vida de Robert Redford, el último galán

Un repaso a algunos momentos de la vida del actor, desde su infancia a la reciente muerte de unos de sus hijos, James

Robert Redford
Robert Redford

Con sus implacables actuaciones y su poderoso atractivo físico, Robert Redford es sinónimo de leyenda en Hollywood. Sin embargo, detrás de su deslumbrante estrellato, el actor de 84 años esconde dolorosas tragedias que le dejaron profundas cicatrices. Hoy atraviesa en la actualidad el dolor por la reciente pérdida de su hijo James Redford, fallecido a sus 58 años, padre de dos hijos y con quien el actor compartía su pasión por la ecología.

Sin ninguna excusa en particular estos son algunos momentos de la vida de Redford, ese galán eterno.

Poliomielitis en su infancia

El actor tuvo una relación distante con su padre y adoptó como figura paterna a su tío David, un talentoso atleta que murió en la guerra cuando Redford tenía nueve años. A los 11, fue diagnosticado con un caso leve de poliomielitis, lo cual lo obligó a permanecer postrado en cama durante semanas. Esto ocurrió a fines de los años 40 durante el pico de una de las pandemias de polio y, dado que la vacuna aún no existía, el diagnóstico ya de por sí era alarmante, así como traumático para sus familiares.

La muerte de su madre

A los 18 del actor, murió su madre, con 40 años, a causa de una hemorragia mientras daba a luz a gemelos nacidos muertos. Esta profunda pérdida lo empujó hacia el alcohol, lo que resultó en su expulsión de la Universidad de Colorado. Entonces, Redford se anotó en la Academia estadounidense de Arte Dramático, donde se enamoró de la actuación y de una mormona, Lola van Wagenen, con quien se casaría un año más tarde, en 1958, y quien se convertiría en uno de sus grandes amores.

La pérdida de un hijo

Al poco tiempo, nació el primer hijo de la pareja, Scott. Se mudaron a Manhattan, Redford consiguió su primera obra en Broadway y, si bien las cosas parecían ir bien para él, la tragedia volvió a aparecer: su hijo de 10 semanas fue encontrado muerto, víctima de una muerte súbita. Tres años después, Redford y Lola volvieron a ser puestos a prueba cuando su tercer hijo, el recientemente fallecido Jamie, nacía siete semanas antes de tiempo con un problema respiratorio y con pocas probabilidades de vida. Si bien logró estabilizarse, James sufriría toda una vida de problemas de salud. Entre otras intervenciones, requirió de una extirpación de colon y de dos trasplantes de hígado a sus 30 años. El primer trasplante falló y Redford describió la búsqueda desesperada de un órgano compatible como un episodio de profunda angustia para la familia.

Crimen del novio de su hija

Fruto del matrimonio también nacieron Shauna (1960), pintora, y Amy, nacida una década más tarde y quien siguió los pasos de su padre en el mundo de la actuación. Además es directora y productora y tuvo papeles en Sex and the City, Law & Order: Criminal Intent y Los Soprano. A mediados de los 80, tras el asesinato del prometido de Shauna, Sid Wells, quien en 1983 fue encontrado con un disparo en la nuca a unos metros de su vivienda; la joven entró en una profunda depresión que estuvo a punto de costarle la vida a causa de un accidente de tráfico.

La reciente muerte de James

La familia Redford siguió creciendo en los últimos años y el actor se convirtió en abuelo de siete nietos. Sin embargo, el duelo marca sus días en la actualidad tras la muerte de James Redford, a causa de un cáncer. Documentalista de profesión y conocido por su labor activista, en 2005 James fundó junto a su padre The Redford Center, una organización sin fines de lucro que produce documentales para concientizar al público sobre el medio ambiente y otras causas en favor del planeta. La defensa de la naturaleza no fue la única causa que motivó a James para lanzarse a la producción de trabajos audiovisuales, sino también sus problemas de salud. Firmó la película protagonizada por su hijo Dylan, The big picture (2013), que trata sobre la dislexia, y en 1999 produjo The kindness of strangers, sobre el drama de las listas de espera de órganos; algo que él mismo llegó a experimentar cuando le fueron trasplantados hasta dos hígados para sobrevivir a la colangitis esclerosante que le fue diagnosticada a los 25 años.

Del desamor al amor

Redford estuvo casado con Lola van Wagenen, la madre de sus hijos, durante 27 años. La separación, casi tres décadas después, fue de común acuerdo y causó impacto en los medios y en los hijos de la pareja, sobre todo en Amy, quien declaró que el divorcio fue lo peor de su vida. Luego, el actor tuvo algunas relaciones pasajeras. Eran tiempos de fama y del crecimiento del festival Sundance, que ayudó a a fundar. Con la diseñadora de vestuario Kath O´Rear y la top model francesa Nathalie Naud tuvo romances, pero Redford aún no había hecho el duelo por el divorcio. En 1986 y tras algunos breves romances, le tocó rodar Peligrosamente juntos donde quedó impactado con Debra Winger pero el verdadero amor, aquel que, en parte, emularía al que mantuvo con su primera mujer, sería Sonia Braga. Se convirtieron en una de las parejas más fotografiadas del momento y estuvieron juntos siete años. En 1996, Redford conoció en Sundance a la pintora alemana Sibylle Szaggars, quien le devolvió la capacidad de creer en el amor. Al comienzo, solo se trató de una amistad intensa, pero luego llegó el noviazgo y, finalmente, la boda en 2009. No se muestran demasiado en público, pero sus aficiones comunes por el cuidado del medio ambiente y la pasión por la pintura los llevaron a recibir el Príncipe Rainiero de las Artes, una distinción sumamente prestigiosa otorgada a la pareja por su labor conjunta.

El temor a su propia muerte

 “Me gusta el Oeste, las montañas, escalar, caminar, escuchar los ríos o el silencio de los bosques, el cielo abierto, el paisaje extenso, la falta de polución. Paraísos tan remotos que puedo mirar y no ver más que cielo y tierra. Lugares donde me siento feliz”, afirmaba en 2018. “¿Piensa en la muerte?”, quiso saber un periodista. “Probablemente. Es parte de la vida y seguro que en algún lugar de mi mente estoy aterrorizado. Es inevitable, pero puedo elegir entre vivir con miedo o seguir con mi vida y reírme de la muerte”, apuntaba Redford.

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