PATRICIA WOLF

"Sufrí el síndrome del nido vacío cuando mi hijo se mudó con el padre"

La morocha más linda de Uruguay fue entrevistada por Martín Charquero en el ciclo By Signature que se emite por Pop TV y se refirió a la depresión que le causó que su hijo Dani decidiera instalarse en la casa de su padre en Punta del Este, cómo es la relación con él hoy, sus constantes cambios de looks y por qué disfruta los castings.

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Patricia Wolf se define como una "eterna insatisfecha" y por esa razón no deja de buscar nuevas actividades que se traducen en metas. No le gusta hacer las cosas a medias. Le fascina coser, ahora también es DJ y se recibió de rematadora, el oficio de su papá.

En diálogo con Martín Charquero para el ciclo By Signature (Pop TV), la modelo contó que si bien le fascina cambiar de look, durante muchos años debió mantener su cabello siempre igual (mismo largo y color) porque se presentaba a castings todas las semanas y debía tener siempre la misma apariencia.

"Las veces que hice cambios drásticos me tuve que asesorar muy bien, calcular. Cuando tenía 22 años, en Buenos Aires, me corté el cerquillo muy casco y me puse el pelo pelirrojo color zanahoria". Asumió el riesgo porque podría haberle significado tener menos trabajo o percibir menos ingresos, sin embargo el resultado de la renovación fue positivo. "Buenos Aires se empapeló con mi cara con el pelo naranja. Y al poco tiempo pegué otra campaña y otra", relató.

Patricia contó que fue rechazada de una cantidad de castings cuando era más chica, pero nunca lo vivió como un trauma. Si bien reconoció que en su profesión lo primero que se tiende a pensar cuando te descartan de una audición es 'soy fea, qué hice mal', recomendó a las más novatas que "lo más importante es entender que no quedás porque no sos lo que estás buscando, no porque seas fea o no sirvas. Buscan a alguien específico"

"La mayoría de las modelos odian los castings o se deprimen. A mí me gustan porque me gustan los desafíos".

La modelo que contó que no suele tener temores, aunque sus miedos empezaron a aparecer con el nacimiento de su hijo Dani, de 18 años.

Reveló que el adolescente casi no tiene tiempo para dedicarle a su madre en su agenda pero eso a ella no le molesta.Siempre le responde, "si estás feliz y contento, ya nos vamos a ver".

Es que Dani hace cuatro años que tomó la decisión de irse a vivir con su padre a Punta del Este. El chico tiene muchos amigos allá, es fanático del surf y apenas su padre lo invitó se lo contó a Patricia. Ella pensó que no iba a suceder, así que le dijo, 'andá tranquilo'.

Unos meses después, Dani le confirmó que se mudaba. "Sufrí el síndrome del nido vacío. Mi vida funcionaba en torno a la de él. Yo era como un satélite, adaptaba todo a él: horarios, comida. Casi me muero. Me vino una depresión". Hoy ya lo superó y cuando se reencuentran"nos re disfrutamos".

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