ENTREVISTA

La soprano Luz del Alba Rubio dice por qué se siente una exiliada cultural en Uruguay

La soprano Luz del Alba Rubio habló con El País y dijo que se siente una exiliada cultural en Uruguay; además contó que ha aceptado siempre venir por menos del caché que suele cobrar

Luz del Alba Rubio. Foto: Difusión.
Luz del Alba Rubio. Foto: Pascal Milhavert.

La soprano Luz del Alba Rubio es una voz disonante a la ola de artistas que han hablado a favor del gobierno del Frente Amplio. “La división, la falta de excelencia, la falta de compromiso real con el país sin mirar a quien votas o a quién tenés de amigo, hace que se creen divisiones y mediocridad”, dice.

Con una carrera que ha sido premiada y aplaudida en todo el mundo, Luz del Alba Rubio nos confirma que no la han convocado a cantar en las temporadas líricas del Teatro Solis desde 2010 y que el Sodre, desde su apertura en Auditorio, solamente la tuvo participe en 2 conciertos. Luz del Alba piensa que la causa es no haber sido participe del circulo de amistades o entourage cultural que gobierna. Por este motivo se siente una exiliada cultural en nuestro país.

Luz del Alba Rubio nació en Maldonado, y luego de terminar sus estudios allí, se mudó con los sacrificios que vienen aparejados, a estudiar a Montevideo donde cursó en paralelo Ciencias de la Comunicación, la Escuela Universitaria de Música (EUM) y Escuela Nacional de Arte Lírico (ENAL)."Porque mi sueño siempre fue, y era la rara del pueblo, ser cantante de ópera”, dice. En 1992 tuvo la oportunidad de realizar una gira y cantar música barroca en Europa. Y una vez finalizada la gira del ensemble barroco al cual pertenecía, que fue financiada por el gobierno de turno, “me quedé en Europa a seguir mis estudios. Continué mis estudios en el Conservatorio de Ginebra y viví mi historia personal”, cuenta.

En ese entonces tenía 23 años y era una luchadora, porque “nunca esperé nada de nadie”, dice. Terminó sus estudios de música en el Conservatorio de Suiza, y para vivir tenía cinco trabajos, “porque Suiza es uno de los países más caros de Europa”. Su jornada comenzaba a las cinco de la mañana y terminaba a las dos de la madrugada. “Lavaba ollas en el hospital en Ginebra, cuidaba niños, iba al Conservatorio, cantaba en el Coro del Teatro, era mesera, hacía degustaciones de vinos, todo en un día. Y me daba el tiempo perfectamente, porque mi sueño y mi perseverancia era ser una cantante de ópera”.

Después siguió sus estudios en Italia. En 1997 empieza a ganar concursos de canto y comienza su carrera en Italia. Durante cuatro años no tuvo el dinero suficiente para volver a Uruguay. Y cuando empezó a regresar, iba directo a Maldonado, donde está su querencia. “En 1999 empecé mi carrera internacional, tuve contratos en Estados Unidos y empezaron a llegar contratos desde Europa. Canté sin pausa en casi todos los teatros europeos y americanos desde el 2000, pero siempre quise volver a Uruguay a cantar para mi gente”.

Una noche, mientras cantaba en París junto a la orquesta de la ópera de Turin, ante 16.000 personas en el estadio de Bercy en una celebración a Verdi, “me escuchó gente de Uruguay, y regresaron con el cuento que había una uruguaya cantando fantásticamente en París”. Eso llegó a oídos del director del Sodre, que en ese momento era el arquitecto Roberto Falco. “Cuando vengo de visita a Uruguay, me convoca Falco a una audiencia y me dice: es una gran injusticia porque no sabía nada de ti y nunca has cantado en Uruguay. Solo había estado en la Iglesia de Maldonado, pero no había cantado en Montevideo porque solo estudié alli y de ahí me fui a Europa”.

Tenía amigos, pero no pertenecía a ningún grupo, “y nunca practiqué política porque mi bandera es la de la cultura. Creo que la cultura no tiene que tener identidades políticas, porque eso delimita, y la cultura sirve para abrir mentes, unir gente, unir países y para sacar lo positivo”.

“El arte es universal, así que no tiene que estar limitado por mentes limitadas o corazones frustrados. Te cuento esto porque en 2002 fue la primera vez que canté en mi país, fue en el Auditorio Nelly Goitiño porque el Adela Reta todavía no estaba abierto. Era la gran crisis y por eso pedí que no se gastase en alquilar escenografía o vestuario de otros teatros. Mi idea coincidía con la de la Sra Mercedes Menafra, quien tuvo la idea de hacerlo con la gente de Hecho Acá. Me encantó, porque mi intención era de una producción uruguaya, defender lo que tenemos y aprovechar los talentos que tenemos en Uruguay. Hay que valorizar lo que tenemos”.

En 2005, cuando estaba cantando en la temporada lírica del Teatro Colón de Buenos Aires “me invitaron a cantar en La Boheme, en el Teatro Solís”. Desde ese año, que fue para la apertura del teatro, volvió en 2010 protagonizando Las Bodas de Fígaro y Lucía di Lammermoor. Fue la ultima vez que canto en una temporada lírica del Teatro Solis. “Y mi presencia es un suceso de taquilla, porque cada vez que canto, vienen buses desde Maldonado y se llena, porque la gente quiere ver gente que nació y salió de ahí. Y para mí es una responsabilidad y una gran alegría ver a mi madre en la platea, a mis compañeros de escuela. Porque aunque tengo tres pasaportes, siempre me sentí muy uruguaya”. Pero desde hace 10 años el teléfono ya no sonó desde el Teatro Solís para convocarla.

“He llevado mi vida viviendo de la música, en 2006 represente a Italia en Pekin, abriendo el mercado italiano en China y fui la cantante con la producción que el teatro La Fenice de Venecia llevó La Traviata". Y eso que los venecianos son muy celosos con La Traviata (Verdi la compuso para esa casa de ópera) y no dejan que cualquiera la cante, porque sienten que solo se la pueden dar a gente que los represente, y para mí era un honor cantar esa ópera en representación de toda Italia en China”.

“Todo esto es para contarte que no necesitaba ir por dinero a cantar a Uruguay, pero sí es importante decir que varias veces manifesté mi desazón o inconformidad y frustración de no ser llamada a estar presente en las temporadas musicales del Teatro Solís y en el Sodre. Hasta me han dicho nos olvidamos de ti”, le llegó a decir una persona que se sinceró con ella. Por eso, Luz del Alba Rubio dice que “lo que duele son los amiguismos”.

La soprano cuenta que ha aceptado siempre venir por menos del caché que suele cobrar. “Si tenés un jugador de fútbol que es de serie A, ¿no querés traer a ese jugador que en otro lado le pagan 100 pero que viene a jugar por 10 porque tiene puesta la camiseta de Uruguay?, ¿no lo convocás? En ese pensamiento ni la parte económica ha servido para poner fin a ese exilio o ignorar artistas uruguayos que no están en el mismo círculo de amistad de gente que ha recibido las carteleras de las temporadas líricas. Da dolor y bronca y ojalá que esto no suceda más”, dice.

Igualmente se ha quedado cerca de Uruguay. Hace 10 años fundó la Fundación PuntaClassic, “es mi primer hijo, el hijo que hice nacer en Uruguay y que ha dado la posibilidad a tantos jóvenes talentos que hoy, 10 años después están siguiendo los estudios en Argentina, Inglaterra, Italia, Estados Unidos”. Es la Embajadora Cultural de Punta del Este y Embajadora en China donde es invitada cada año de ACEF (All China Environmental Federation). Además es productora y gestora de eventos y espectáculos.

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