Diversidad

La razones por las que el buzo con arcoiris de Natalia Oreiro causó tanto revuelo

En Rusia existe una ley que prohíbe la "propaganda homosexual"

Natalia Oreiro en una radio rusa, luciendo una bandera del orgullo gay. Foto: @JuntosxNatalia
Natalia Oreiro en una radio rusa, luciendo una bandera del orgullo gay. Foto: @JuntosxNatalia

Al hombre lo tomaron entre varios policías y entre gritos y amenazas lo encerraron en una camioneta. De allí fue a parar directo a una celda oscura y fría. Durante 30 días durmió en el piso de concreto. Cada tanto entraban algunos y le pegaban hasta dejarlo inconsciente. Le decían que no se resistiera, que iba a morir ahí. “Animal”, lo llamaban los oficiales.

Esta escena no pertenece a un campo de concentración nazi, ni al terrorismo en Medio Oriente. Sucedió el año pasado en Chechenia, una república rusa a 4.300 kilómetros de Moscú.

Los violentos no son otros que las fuerzas policiales de Rusia y el prisionero un ruso inocente cuyo único “delito” es pertenecer a la comunidad LGTBI.

La noticia se dio a conocer el año pasado en un reportaje de la BBC que divulgó la existencia de “campos de concentración” en esa región de Rusia, liderada por una ideología muy conservadora y homofóbica. Allí, los ciudadanos comenzaron a gestar lo que llamaron una “purga” y unas “matanzas de honor”.

En el medio de esta situación llegó Natalia Oreiro. La estrella uruguaya con un alto perfil mediático, y una fuerte aprobación en Rusia, dio ayer una entrevista en una radio pública vistiendo un buzo blanco con un arcoíris brillante estampado. El arcoíris es el símbolo de la comunidad LGTBI.

La jugada causó una revolución silenciosa. Sin necesidad de mencionar nada al respecto –porque sería ilegal y Oreiro podría enfrentar una multa económica- las redes sociales se llenaron de fotos de la cantante y los internautas aclamaron el gesto.

En el país sede del mundial el ambiente está caldeado. Desde hace años se persigue a los homosexuales, bisexuales y transexuales. Y no se trata solo de una iniciativa de un grupo de radicales, si no que es una medida oficial porque en 2013 el actual presidente Vladimir Putin aprobó, con el apoyo de la cámara alta de la Asamblea Federal, una ley que prohíbe todo tipo de manifestación pública o propaganda que incluya símbolos o referencias a esa comunidad.

La aprobación del gobierno al repudio LGTB generó una ola homofóbica que obligó a varias personas a abandonar su país tras ser perseguidos por grupos y asociaciones ciudadanas que se formaron con ese fin.

Alcanza con entrar a YouTube y hacer una búsqueda breve para encontrar videos de personas insultando y atacando parejas homosexuales caminando por la calle.

Oreiro no habló del tema explícitamente. Nunca lo haría. Pero sí se reconoce como un “ícono gay”, según declaró a una radio argentina en 2016.

Tampoco es la primera vez que desafía al gobierno ruso. Hace algunos años se paseó sobre el escenario con una bandera del orgullo gay en uno de sus conciertos masivos. “Nunca tuve problemas por hacer eso”, dijo en su momento a la prensa. También lo hizo en Uruguay durante su último concierto en el Teatro de Verano en diciembre de 2016.

De hecho, algunos consideran que la canción que compuso para la Copa del Mundo -titulada "Unidos por el amor"- también forma parte de su revolución silenciosa. 

Oreiro aprovecha que los ojos de todo el mundo están posados sobre Rusia para manifestarse, sin exactamente hacerlo.

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