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La "queja" de Luciano Castro: "Siempre me convocan para hacer de bonito"

El actor expresó que le gustaría que lo convoquen para hacer unitarios o cine. Reveló que le ha pedido a Sebastián Ortega que lo incluya en El Marginal, pero no ha tenido suerte.

Luciano Castro durante la ceremonia de los Premios Martín Fierro. Foto: Telefe.
Luciano Castro durante la ceremonia de los Premios Martín Fierro. Foto: Telefe.

Sin dudas, Luciano Castro no para de cosechar éxitos. Por eso, este mediodía, tras el prometedor estreno de la nueva ficción de Telefe, Pequeña Victoria, el actor hizo un alto en las grabaciones para hablar con Intrusos sobre su gran presente laboral, cómo afecta la crisis a su profesión, su relación con Sabrina Rojas y la paternidad. 

Con un gran sentido del humor, el galán contestó todas las preguntas y aseguró estar sorprendido por la repercusión que está teniendo la nueva tira que lo tiene como protagonista. "Después de hacer un programa como 100 días para enamorarse, la vara había quedado un poco alta. Hasta que no vi un compilado final, no me di cuenta que era un gran producto. Igual todos sabemos que esto es un día a día, para arrancar no está nada mal", comenzó el actor, haciendo referencia a los picos de rating que marcó la tira desde su estreno, el pasado lunes.

A una semana de terminar con las grabaciones, el galán confesó que hay actores de la novela con los que aún no se ha cruzado en ninguna escena. "Es tan grande el elenco y hay tantas historias en paralelo que a muchos no los conozco personalmente. Por ejemplo, a Facundo Arana todavía no lo crucé, de hecho sólo lo conozco del agua, surfea muy bien. Pero jamás trabajé con él. Imagino que en los últimos capítulos se dará el encuentro, le voy a pedir una foto cuando lo vea", bromeó, sin imaginar que, minutos después, Arana se acercaría al móvil para sellar el gran encuentro en vivo. 

Si bien se mostró muy agradecido por tener trabajo, Castro se metió de lleno en la situación actual del país y señaló que la crisis también afecta al ámbito de la actuación. "Que haya dos ficciones para elegir está bueno. Hay un montón de colegas sin trabajo. No hay laburo porque no hay producción. De 5.000 actores trabajan sólo 300. La crisis nos afecta en todos los ámbitos", reflexionó. Y con cierto enojo, agregó: "No quiero que mi familia tenga que hacer un análisis de 6 meses para llenar la heladera. Mi madre es docente, mi hermana da clases de inglés y mi hermano está sin laburo, ellos también lo padecen. Mi vida no es esto. Disfruto mucho de mi trabajo pero después está la realidad, cuando llego a casa y veo lo que pasa. No vivo en un hongo", confesó con cierto pesar. 

Luego, Castro habló del amor e hizo referencia a su breve separación con Sabrina Rojas en el verano: "Siempre nos hacen bien las crisis. Ahora estamos bárbaro por suerte. Hicimos mucho para estar como estamos, así que estoy muy contento. Hay que hacer más que decir", disparó haciendo una especie de mea culpa. Y sin querer ahondar mucho más en el tema, reflexionó: "Cuando se acabe el amor, se acaba todo lo demás. Estamos aprendiendo día a día. Mientras el uno se elija con el otro, estás dispuesto a seguir adelante. Las crisis se superan de a dos". 

Con el proyecto teatral de Desnudos en marcha [hará temporada en Mar del Plata junto a Rojas y sus amigos Gonzalo Heredia, Brenda Gandini y Mey Scapola], el actor confirmó que le gustaría dejar descansar al galán por un tiempo y hacer otras cosas. "Siempre soy convocado para hacer de 'bonito' pero me gustaría hacer algún unitario, alguna miniserie o cine en algún momento (...). Ya con 45 años, quisiera hacer algo distinto y expandirme un poco hacia afuera también", reconoció, aunque enseguida aseguró que trabajar en el exterior se le complicaría por la familia. 

Antes de finalizar la entrevista, el marido de Sabrina Rojas habló de su paternidad y de la culpa que siente, al no haber podido criar a su hijo mayor de la misma forma que lo hizo con sus más pequeños. "Estoy más grande. Me emociona mi familia, estar en casa y ver jugar a mis hijos. Me hubiese gustado darle a Mateo lo mismo que a Fausto y Esperanza, pasa que cuando él nació yo tenía 25 años y estaba recién empezando a forjarme un futuro. Hoy le puedo dar más calidad de presencia que antes, pero no puedo volver a atrás, no se puede cambiar el pasado", confesó emocionado.

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