COLUMNA FARANDULERA

Prefiero enfrentar el virus que tenerla de enemiga a Moria Casán

Nuestra columnista de la farándula analiza la situación de Moria Casán y su enfrentamiento con su colega Eduardo Feinmann

Moria Casán en Netflix
Moria Casán, una diva que más vale evitar. Foto: Netflix

Se podrá venir la pandemia que termine con los humanos, la mayor plaga de la historia o el hambre en el mundo; y prefiero sufrir cualquiera de esas cosas a enfrentarme a Moria Casán.

Es que una podrá estar o no de acuerdo con ella, pero es innegable que cuando ataca, te destruye; y con esto no me refiero al dichoso coronavirus, sino a la lengua de la Casán que es capaz de destruir familias, arruinar celebridades y hacer temblar a los capos de la televisión.

El que anduvo padeciendo en carne propia estos estragos fue Eduardo Feinmann, quien si bien no es santo de mi devoción, quedó en medio de este torbellino de verborragia.

Según me comentó mi amiga Irene, la Casán anduvo defenestrando a las “lacras de la moralina”, donde al comunicador que suele hacerle frente y criticarla a ella y a su hija, le pasó factura.

Todo comenzó cuando Casán invitó en su programa a un médico donde estuvieron hablando de medicamentos contra el coronavirus. Si bien no hay un medicamento contra esta pandemia, Feinmann se encarnizó con las críticas, y la Casán lo tildó de “enano fascista y flatulento”, entre una variedad de frases que harían sonrojar a Borges por su inventiva.

Sin dudas el coronavirus es un problema que preocupa a todos, pero si me dan a elegir, prefiero andar besando las baldosas de la plaza que enfrentarme a la lengua karateca de la Casán que puede no ser tan mortal como el virus este, pero es más complicado de vencer.

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