Arte 

Homenaje fronterizo a "kileros" en Melo

Nicolás Fariña, autor de la obra "El pobre que va por pan", contó detalles del conjunto escultórico inaugurado en la Ruta 8 camino a Aceguá

Escultura del kilero
Escultura del kilero (Foto: Mathías Olivera)

Forman (y formaron) parte de la vida cotidiana de Melo. Todo el que transitó alguna vez las calles de esa ciudad vio a un conductor en su moto cargando una docena (o más) de garrafas proveniente de la frontera con Brasil. Forma parte de su paisaje y es un espectáculo de habilidad y resistencia.

"No es para cualquiera", repiten los que saben. Se nota. En la capital de Cerro Largo se lo conocen como "motokileros" y tienen su homenaje en el acceso a esa ciudad, precisamente en la Ruta 8 que une a la ciudad fronteriza de Aceguá. Hacía allí van en busca del pan como también lo hicieron anteriormente los cargueros, el bicicletero y la señora con el surtido. Todos ellos tienen su representación y conforman un "Conjunto Escultórico" de obras hechas en base a chatarra dos metros de alto por tres de base.

Nicolás Fariña
Nicolás Fariña, artista a cargo del Conjunto escultórico

Nicolás Fariña (42) es el autor de estas esculturas y está orgulloso de ellas. Tras más de un año y medio de labor, las mismas fueron inauguradas el 27 de junio, en el marco de la conmemoración de los 225 años de la ciudad. La obra se bautizó "El pobre que va por pan" y, según el criterio de Fariña, "está en el lugar que tiene que estar".

Paseo escltórico
Conjunto escultórico camino a Aceguá (Fotos: Mathías Olivera)

"Uno a veces no toma dimensión de la importancia cultural que tiene para la región desde el punto de vista social, educativo y como atracción turística estas obras. Porque cuando uno vaya a Melo va a querer sacarse una foto ahí", explica.

Más allá del reconocimiento que recibió por su trabajo que hizo solo en un galpón del taller municipal de Melo, hay quienes no vacilaron en llamar este conjunto de obras un "homenaje al contrabando". Si bien Fariña escuchó comentarios de ese tipo, entiende que es simplificar una práctica que está en la idiosincrasia del melense."El que habla del contrabando de esa forma es que no conoce cómo es la vida en una ciudad de frontera", reflexiona Nicolás.

"En realidad es un monumento a la gente que se sacrifica y que va por traer el pan a su mesa. No lo veo como un monumento al contrabando", argumenta el escultor. Y reconoce: "Creo que en este tipo de lugares el contrabando hormiga tendría que estar permitido. El que debería ser combatido es el de gran escala, el que viene en containers. Pero esa gente que va con 5000 pesos para rebuscarse después con lo que consigue en su ciudad para pagar sus cuentas y vivir con ésto... La única situación que puede cambiar esta realidad es la igualdad de moneda y la generación de fuentes de trabajo".

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