ENTREVISTA

Tras polémica con Pelusita Cacho de la Cruz habló con El País y dio su versión

El actor, comediante, conductor y figura habla del final de "Cacho Bochinche", las peleas mediáticas y cómo vive lejos de los focos de la televisión

Cacho de la Cruz. Foto: Estefania Leal
Cacho de la Cruz. Foto: Estefania Leal

Pocas personas marcaron tanto la televisión uruguaya como Cacho de la Cruz y por eso sorprendió cuando se terminó Cacho Bochinche y pareció desaparecer de los medios y también de la vida pública.

“No voy al teatro, no voy al cine, me divierto yendo a la feria que tengo frente a casa y me divierto con los feriantes, esa es mi vida”, le contó a El País en su apartamento de Villa Biarritz. “Armo avioncitos, rompecabezas, ahora armé la cancha de Boca en un puzzle 3D y me deleito con mi hijo que está estudiando para concertista”, dice.

cacho de la cruz
Cacho de la Cruz. Foto: Archivo

También, cuenta lleva una vida sana. Hace gimnasia en la mañana y en el día hace ejercicio en la bicicleta fija. “Se terminaron para mí todas las farras, tengo muchas clases de whisky que todos vienen a degustar y les encanta, pero yo no tomo”, dice. “Me cuido para que cuando tenga que tomar el avión para irme, pueda subir bien las escaleras”.

Esta semana, sin embargo, sin quererlo y sin saberlo, estuvo en el centro de los noticia cuando uno de sus antiguos colaboradores, el payaso Pelusita dijo en una radio que De la Cruz “prácticamente arruinó mi vida”.

De la Cruz todavía recuerda cuando se conocieron con Pintos. “Era el payaso de Cubanin las galletas de El maestro cubano y un día me dijo que quería trabajar en el programa”, dice De La Cruz. “En casa de mi primera señora nos juntamos y ella fue la que dijo que no había nada más lindo que cuando nace un niño, la pelusita que tiene, y así surgió el nombre”.

1963: Cristina Morán forma parte del elennco de El Show del Mediodía (Teledoce) junto a Cacho De la Cruz y Alejandro Trotta.
Cristina Morán parte del elenco de "El Show del Mediodía" (Teledoce) junto a Cacho De la Cruz y Alejandro Trotta en 1963. Foto: Archivo.

En esta entrevista, De la Cruz repasa su vida, algunos conflictos mediáticos que ha tenido y dice que “si un día tenés la oportunidad de que nos juntemos con Pelusa, venite que estaré encantado de recibirlos”.

—¿Cómo le cayeron las declaraciones de Juan Carlos Pintos, “Pelusita”, hablando mal de usted?

—¿Pelusita salió a hablar mal de mí? No sabía nada.

Cacho de la Cruz
Cacho de la Cruz junto a Pelusita, Victor y Fermín. Foto: Archivo

—En una entrevista radial dijo que usted no le había avisado que terminaba Cacho Bochinche en 2010.

—-No me enteré de nada. Como terminó mi función artística no salí más. No tengo ningún tipo de declaración más que esa, y si quiere seguir hablando, que hable. Estoy más entretenido mirando las elecciones a presidente de Estados Unidos que son un poquito más importantes que nosotros y parece un chusmerío de barrio.

—Pero el programa infantil terminó abruptamente.

—La decisión de dejar de hacer Cacho Bochinche fue porque levantaron el programa. Me dijeron los directivos del canal: no va más y el sábado que viene es el último programa. Fue así, ¿qué otra cosa voy a hacer?, les avisé a todos que el sábado siguiente nos despedíamos, y se acabó el programa.

—Usted trabajó en tiempos de Horacio Scheck, quien marcó la televisión uruguaya. ¿Cómo era?

—No había, ni hay nadie que sepa más de televisión que el ingeniero en el Uruguay. La escuela de la televisión, la buena televisión, la dejó el ingeniero Scheck.

Cacho de la Cruz. Foto: Estefania Leal
Cacho de la Cruz. Foto: Estefania Leal

—Se dice que estaba pendiente de todo lo que pasaba en el canal.

—Miraba todo. Una vez me mandó llamar, cinco minutos antes de empezar el programa, para que me cambiara la corbata porque no combinaba con la escenografía. Encontrábamos a alguien en el público con corbata y se la pedíamos prestada un rato.

—Igualmente la televisión puede ser un tanto fría a la hora de tomar decisiones, como retirar un programa.

—Es lo lógico, por eso no entiendo la actitud de Pelusita. Además, el entrar en chusmeríos es feo porque la gente se adhiere a lo que sirve para continuar con el tema. El que dice, “no”, “ya está”, “ya pasó”, no sirve para nada. Sirve el que responde y permite que se agrande el tema. Si mañana me encuentro con Pelusa, le doy un abrazo porque es un compañero de trabajo.

—Igual siempre se dijo que usted era muy exigente en el trabajo.

Cacho Bochinche cumplió 38 años de existencia, y si me hubiese comportado mal, ya me hubiesen echado 20 veces. No llego a comprender qué momento tuvo Pelusa para decir eso. No llego a comprender tampoco qué cosa hice mal para que reaccione así. Era un personaje tan simpático y querido, que se está haciendo un gol en contra diciendo esto. La prueba es que no fui dueño de nada, trabajaba en una empresa y un día me dijeron “mañana se acaba”. Y no podía decirles: vénganse a casa que tengo 15 camas para todos.

—¿Ya se había visto metido en un tema mediático así?

—En 1973 o 1974, tenía un boliche en Punta del Este y se corrió la bola que estaba enfermo. Todavía tengo guardada la página de La Mañana que decía que Cacho de la Cruz estaba enfermo. Y la gente venía a verme para ver si estaba enfermo, o no. Fue vox populi que tenía una enfermedad pero era todo inventado.

—¿Y cómo se detiene este tipo de chismes que se inventan?

—No podés retrucar. Si retrucás sale alguien a decir que estás mintiendo. Por eso nunca aupé a una chiquilina haciendo Cacho Bochinche, porque la gente después habla mal.

—¿No extraña trabajar en televisión?

—Hice muchas cosas, entonces llega un momento que decís: si sigo un poco más la gente va a decir que me estoy comportando como un tonto. Entonces me dije: es mejor retirarse a tiempo, y fue así.

—¿Cómo ve a su hijo, Maxi de la Cruz en televisión?

—Maxi es un obrero capacitado de la televisión. El hacía un personaje en Maxianimados y vestido de superhéroe tenía que saltar de un altillo y caer como si fuera una pelota. Lo hizo seis o siete veces hasta que se puso a llorar delante de todos, con 14 años. Vienen y me dicen que estaba llorando. “Sí”, les digo, “está llorando de bronca porque no le sale. No me tiene bronca a mí”. Ahora le cuento esa anécdota y se mata de risa.

—Hoy no hay programas como Cacho Bochinche o El Show del Mediodía, ni hablar de las Telecachadas.

—Ni como se hacía la televisión en general, desde hace tiempo. Todos tenían el mismo sistema, todos eran amantes de la televisión y querían ser los mejores. Variaba de acuerdo al presupuesto, la sapiencia, los empleados, pero en definitiva todos querían hacer buena televisión y antes se hacía buena televisión. Ahora todos quieren mostrar una imagen y vender a los clientes, nada más.

—¿Cuándo sintió que estaba cambiando la televisión hacia ese lado?

—Cuando aún trabajaba ya se veía que la cosa venía por ese lado y no alcanzaba la plata para hacer la producción que se quería. Además, si no funcionaba, chau. De lo que me siento orgulloso es que hice 6.424 programas de televisión. Todos esos días trabajé en televisión y nunca tuve una pelea con nadie.

Hay planes para “armar algo” junto a Julio Alonso

—¿Nunca pensó en volver a hacer televisión?

—No, porque me falta el modismo de ahora. No hablo como se habla ahora y cuando llamo por teléfono a una señora por un sorteo, por ejemplo me presento, le pido perdón por la molestia y le pregunto cómo está. Ahora te llaman y cuando atienden dicen: “mi amor, ¿cómo te va, te agarré cocinando?”, no es así. No sirvo para eso y prefiero no ir a pasar vergüenza. También me visto diferente y de las canciones nuevas, no me gusta la gran mayoría. Soy de otra época, entonces es inevitable. Son ciclos y hay que entenderlos y hay que saber dejarlos morir. Si seguís trabajando es para pasarla mal y encima quedar como un viejo estúpido.

—¿Entonces no hay chances de volverlo a ver en televisión?

—Julio Alonso me llamó cuando estuve en el programa de Cristina Morán. Le dije que me hice acordar a una sardina que recién la sacaron de la lata y salta de la alegría. Me soltaron, le decía. Con Julio, a quien conozco desde hace varios años nos vamos a juntar. Él me llamó y me dijo de juntarnos porque tenemos muchas cosas para contarle a la gente de nuestra edad que no le gusta mucho lo que pasan en la televisión de hoy. La semana que viene vamos a reunirnos para armar algo. Entre los viajes que él hizo y mis bromas tenemos material para un programa. Además, tengo todas las cámaras e implementos en mi casa para hacerlo.

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