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La odisea de Julio Ríos en Rusia: perdió los lentes, rompió el celular y lo "pasearon" en taxi

El relator tuvo una tarde accidentada en Samara, la ciudad en la que Uruguay logró un categórico triunfo ante Rusia. También acusó recibo por "el trajín" que implican los viajes y salidas al aire en Rusia teniendo en cuenta la diferencia horaria en relación con el país anfitrión. 

Julio Ríos
Julio Ríos en el centro de prensa de Samara

Julio Ríos palpitó la victoria de Uruguay que lo puso en octavos de final como primero en su grupo. A pesar de la alegría por el triunfo, no fue una buena tarde para el relator de Radio Carve y Canal 10. 

Las malas noticias comenzaron temprano cuando en el centro de prensa de la ciudad de Samara (donde se disputó el partido) el periodista deportivo perdió los lentes. Más tarde, se le cayó el celular que trajo de Montevideo para  la transmisión de su relato a través de Radio Carve. 

"Hoy ligo mal. El teléfono que traje de Uruguay para hacer las transmisiones se me cae al piso y se me rompe la pantalla táctil. Es un teléfono que vale 600 pesos pero al romperse la pantalla, la llamada entra pero no la puedo atender. Tuve que usar otra línea", aseguró en su programa Las voces del fútbol, donde  fue narrando en vivo su peripecia tras el encuentro. Añadió que mañana comprará otro aparato en Moscú. 

Pero los problemas para Julio no terminarían ahí. Finalizado el partido tenía que trasladarse hacia un estudio desde donde se emitiría el programa Los 11 del 10 - El debate. Junto a Sergio Gorzy, contrataron un servicio de Uber, pero el chofer no les entendía y los quería llevar al aeropuerto. 

"Es difícil llegar a una ciudad que no conocés, donde se habla un idioma que no dominás y tener que ir a un lugar que no sabemos dónde queda", resumió Julio la intrincada situación que fue relatando un vivo para la emisora 1010 AM. 

La peripecia sirvió para un acercamiento con Gorzy, con quien ha tenido fuertes cruces en la pantalla.  "Vamos compartiendo el taxi, Uber en realidad, y él ha tenido una actitud de generosidad para destacar", dijo Ríos sobre Gorzy. 

"El chofer de Uber hasta ayer trabajaba en un restaurante. No tiene ni idea de adónde vamos", complementó. 

Finalmente, Gorzy y Ríos llegaron a destino. La otra buena noticia para Julio Ríos fue el hallazgo de sus lentes. Aparecieron en el escritorio del colega Javier Máximo Goñi. 

De todos modos, el periodista reflexionó sobre el "trajín" que implica el trabajo diario durante la Copa del Mundo, sin descanso y con largos viajes  entre las sedes. 

"A veces se tiene una idea de que venís a estar panza arriba y disfrutar del campeonato del Mundo. Y la verdad es que cuando venís a laburar es muy complicado el tema, más en un país tan grande como este, donde las distancias  son enormes", aseguró. 

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