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Mirtha Legrand palpita su regreso a la pantalla, solo con los almuerzos

La diva volvería para su programa de los domingos, mientras que el de sábado de noche quedaría en manos de su nieta Juana Viale. 

Mirtha Legrand
Mirtha Legrand

"Mi deseo es volver, pero estoy en zona de riesgo, soy una mujer grande", dice Mirtha Legrand a LA NACION, mientras se encuentra a punto de almorzar en su piso de Palermo, aunque sin la mirada de millones de espectadores de por medio. En los últimos días comenzó a crecer el rumor de un posible regreso de la diva a la televisión, aunque no con la frecuencia que lo hacía antes de recluirse debido a la pandemia de coronarvirus. 

La estrella confirma  que "es muy posible" que realice uno de los programas semanales de su ciclo. Apelando al sentido común, retomaría el mando de sus clásicos almuerzos que ya transitan su temporada 52, pero dejaría las cenas sabatinas en manos de su nieta. "No quiero hacer más los dos programas, es muy agotador, me cansa mucho", reconoce. 

Los programas gozan de buena audiencia y Juana Viale adquirió soltura en la conducción luego de seis meses de entrenamiento frente a cámara. Sin embargo, el dilema surge una y otra vez: ¿vuelve o no vuelve Mirtha?, esa es la cuestión, casi como un interrogante shakesperiano sin resolución, al menos, por ahora. Tal como ella misma confirma, en cualquier momento, la reina madre de la televisión argentina regresará para ocupar su sitial de los domingos al mediodía. La propuesta cuenta con la venia de su nieto Nacho Viale, quien al frente de Storylab produce el programa y de Adrián Suar, máximo responsable de los destinos de la programación de eltrece. "Yo lo había pensado hace un tiempo. Sin haberlo hablado, coincidimos los tres, pero depende de la pandemia, del coronavirus. Si la situación afloja un poco, vuelvo, pero todo está muy bravo en este momento", asegura la diva. 

El deseo de Mirtha es estar en actividad, esa terapia que la contiene en los momentos más dolorosos. Así sucedió cuando perdió a Daniel Tinayre, su marido, y a su hijo Daniel. De igual forma cuando afrontó, el año pasado, la partida de su hermano José Martínez Suárez. Esta vez, al alejamiento de la vida laboral se sumó la muerte de Silvia, su hermana gemela, el 1° de mayo pasado. No hubo terapia frente a cámaras. El dolor se volvió más profundo. De todos modos, el temple de la diva la convierte en un ser resiliente. Su tono de voz intacto y las ganas de volver, pero cuidando sus energías: "Hacer los dos programas no me da tiempo para descansar el sábado a la noche. Luego de hacer la cena, me acuesto muy tarde y el domingo me tengo que levantar temprano. Iba a hacer los almuerzos casi sin dormir porque yo preparo mi programa. Llegaba a mi casa, luego de hacer, en vivo, La noche de Mirtha, y preparaba mi programa del domingo". 

"Juana está espléndida, me encanta, cada día lo hace mejor. Es muy espontánea, natural y encantadora. Se ve que estudia mucho. Es muy difícil hacer un programa así. Es muy complicado llevar adelante una mesa con tantos invitados y distintos temas. Si yo solo hago los almuerzos, sería La noche de Juana, ¿no es fantástica la combinación?", asegura. 

Mirtha se entusiasma con su ocurrencia y con volver pronto, cuando se amortigüe el impacto de "la tragedia mundial del coronavirus", tal como define la diva, quien el último fin de semana afrontó la noticia del accidente vial que sufrió su nieto Nacho mientras conducía su moto por la zona de Palermo rumbo al set donde su hermana grababa los programas. "Casi me desmayé cuando Marcela me llamó. Por suerte, estaba mi asistente Elvira al lado mío para sostenerme. Está bárbaro, acabo de hablar con él. Está haciendo su aislamiento, luego de haber pasado por el hospital y el sanatorio. Primero lo llevaron al Hospital Rivadavia, donde lo atendieron muy bien y luego lo llevaron al Mater Dei. Pronto volverá a la vida normal", concluyó la diva a punto de almorzar, pero sin las cámaras del otro lado de la mesa.

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