EN QUÉ ANDA

Julio Alonso, el retiro de un histórico de la televisión y la radio de Uruguay

El comunicador cuenta las razones que lo llevaron a abandonar los medios, mientras repasa anécdotas de su carrera que abarcan cinco décadas

Julio Alonso. Foto: Francisco Flores
Julio Alonso. Foto: Francisco Flores

Hablar con Julio Alonso es charlar con un histórico de los medios. Un libro abierto que tiene anécdotas de todo tipo, color y tamaño. Locutor, publicista, productor, empresario, conductor de televisión, no hay nada que no haya hecho este hombre que, los más jóvenes, conocemos por programas como La otra cara, Verano del…., y Los viajes del 12.

Alonso me recibe en su casa de Carrasco, a la que todavía no se adeca ya que se mudó hace poco porque su esposa, Anna Sheper sufre de la espalda y el otro domicilio les quedaba grande. Llevan Anna y Julio llevan 57 años casados.

julio alonso
Julio Alonso, un referente en los medios de nuestro país habla sobre su retiro de los medios. Foto: Archivo

Y él, que cumplió 56 años en los medios y tiene una primicia que aún no le dijo a nadie: se retira. Le queda, como asunto pendiente, un programa de preguntas y respuestas sobre viajes, un proyecto que no logró concretar.

“Fui muy audaz”, dice. “Con Jorge Lencina tuve un restaurante que se fundió", también tuvo una agencia de viajes y también una fábrica de dulces. "Me metí en todos los proyectos”, dice.

Todo cambió cuando hacía el penúltimo programa de Los viajes del 12. “Me bajaron directo al hospital y les di un susto enorme a mis compañeros”, dice Alonso quien ya atravesó cinco bypass y cinco stent, y dice que por suerte, ahora, la presión está controlada.

“Estaba cansado”, reconoce. Ahora se dedica a practicar deportes y jugar al tenis en las mañanas (siempre hizo deportes), cuidar de su esposa y estar junto a sus tres hijos y sus siete nietos. También continúa ampliando su colección de cerámicas de distintas partes del mundo y que adornan su casa. Y está escribiendo para un productor mexicano, un proyecto para Netflix que espera que salga.

Julio Alonso. Foto: Francisco Flores
Julio Alonso. Foto: Francisco Flores

“Un día estaba con mi señora y me explotó el oído y quedé sin audición. Inmediatamente me empezaron a pasar cosas raras. Me acuerdo que me operaron de cataratas, me vino vértigo por un año y medio que me hizo dejar de trabajar”, cuenta. Si bien ya había tenido vértigo antes, fue cuando era muchacho y jugaba al basquetbol. Fue gracias a ese deporte que comenzó a trabajar en CX30, viviendo en pensiones cercanas al Palacio Salvo donde estaban los estudios.

Pese a tanto viaje y programa exitoso, Alonso dice que de chico tuvo una niñez “fea” y “mi ambición siempre fue tener mi hogar”. Y en su juventud no pudo cristalizar lo que quería hacer, ser arquitecto. “Me faltaron dos o tres materias para recibirme. Tuve que dejar la carrera para tener un sustento y vivir”, porque su padre, fundador del Círculo de Periodistas, no lo ayudaba porque ganaba poco.

Cuando llegó a los medios, de la radio (de la que se enamoró desde el primero momentos) pasó a la televisión y de Canal 4 pasó al 12 sin escalas. Antes, abrió una agencia de publicidad,

En Canal 4 presentó Cantarela al mediodía, donde trabaja con Américo Torres, Cristina Morán, Mirtha Acevedo. “Estaban todos”, dice.

En Canal 4 pasaba todas las tarde de domingo con su programa “y fue una cosa que se vio mucho. Y eran siete horas del que estaban copadas conmigo, y me iba muy bien”, dice. “Pero un día me convence Miguel Olivencia, que era el gerente de Canal 12 para irme. Me hicieron un ofrecimiento increíble para ese momento. Y estuve 43 años en el 12. Creo que fui quien hice más años en el canal”.

Julio Alonso. Foto: Francisco Flores
Julio Alonso. Foto: Francisco Flores

Después vivió “la era Scheck en Canal 12, que era un hombre increíble, el señor televisión”, dice mientras se para decir el nombre de Horacio Scheck. “Él amó la televisión y todos quienes vivimos esa época, Horacio Scheck y Carlos Restano, fueron una dupla increíble para el canal, porque ayudaban todo el día”.

Cuando empezó a hacer el Carnaval de Río, eran tiempos de la dictadura, y el canal tuvo que pedir permiso, “porque las imágenes que traje eran muy fuertes. Era otro Carnaval. Pero qué pasaba, había que hacer los bailes, y no podías hacer uno solo, tenías que hacer el Scala que era picante y toda la madrugada estábamos trabajando. Y a la mañana Horacio Scheck quería playas y la vida en las costas cariocas. También estaba la parte social que no me la podía perder tampoco, porque allá también existe una elite muy diferenciada, con bailes muy paquetes donde los grandes actores de cine van al baile de gala. Y tenías que atender eso. Y descansábamos dos o tres horas al día”, cuenta Alonso que señala que en ese tiempo comenzaron a aparecer los nlocos que compiten en la calle. “Conjuntos, en el último carnaval, eran más de 500, y había que hacerlos”, dice Alonso. Para eso tenía una persona en Brasil que le decía cuál valía la pena, ya que hay conjuntos que el primer domingo, “mete tres millones de personas en el centro de Río”.

A Canal 12 trajo a Cacho Castaña cuando el argentino era el creador de la bailanta y todavía no cantaba tangos. “Cacho era un amigo. Me acuerdo que la primera vez que vino a Completísimo, hacíamos la conducción con Lila González, era la última media hora cuando se presentaba el artista. Entró al estudio que estábamos en vivo y me empezó a desabrochar el saco, me sacó la corbata y dijo: me gusta, y se fue. La cuestión es que lo presentamos y era un éxito. Cuando lo traje por segunda vez me hizo lo mismo, pero esta vez me sacó la corbata, sacó una y me la regaló. Todavía la tengo guardada”, recuerda.

Los viajes nace en 1981, cuando Alonso va a hacer la locución de Uruguay, en momentos que la selección estaba prácticamente eliminada del Mundial. “Nos tocó ir a Perú y el Círculo deportivo nos invitó a visitar Machu Pichu”. Todo el viaje se quedó al lado del guía, grabando lo que iba contando sobre la ciudad inca. “Me vine con seis rollos grabados. En Lima me compré unos discos de música y armé la redacción”. El sábado a la tarde Scheck le dijo que el miércoles salía el programa, y que esperaba un programa para la semana siguiente. Entre otras anécdotas que Alonso también cuenta, está el viaje que realizó a Alemania del Este (todavía estaba el Muro de Berlín que atravesó por un salvoconducto) para conocer la familia de su esposa; o cuando casi se estrella en el avión antes de llegar a la Antártida, en uno de los primeros vuelos a la base uruguaya. “La que pasamos no tiene nombre, del susto”.

Pese a las imágenes magníficas que se mostraban en sus programas de viaje, Alonso recuerda que el trabajo no era tan precioso como parecía. Por ejemplo al Carnaval de Rio, “los camarógrafos del canal no querían ir”, dice. “Era una penitencia, porque no dormís, no comés. Y, era verdad, ahora me analizo y veo que me costó la salud”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)