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Julia Möller repasa su carrera, opina de la televisión actual y habla de su retiro

La ex Miss Uruguay y comunicadora repasa su carrera y habla sobre la televisión actual

Julia Möller
Julia Möller

Julia Möller es nieta de Julia Arévalo, la primera senadora comunista de Uruguay; fue Miss Uruguay en 1969, parte del ciclo periodístico En vivo y en directo, y por 20 años condujo Periscopio en la pantalla de TNU. Pero la gente la sigue recordando y preguntando por Punto Final, que cerraba la programación de Canal 4 y hace más de 30 años que salió de la pantalla.

—Usted tiene una larga carrera en los medios de nuestro país. ¿Qué opina de la televisión actual?

—Podría decir “me gusta” o “no me gusta”, pero creo que siempre fue así. Y creo que con el coronavirus, los canales a partir del año pasado cuando se aflojaron las medidas, empezaron a poner otra programación en los canales dando la posibilidad que gente uruguaya trabaje para los uruguayos.

—Entonces no tiene una mala impresión.

—Todo tiene sus cosas buenas y cosas malas. Esto lo digo porque me parece extraño que no haya hoy una programación para gente más grande. Casi todo, aunque es difícil generalizar, son propuestas que vienen de otros países y es para gente más joven que quiere distraerse, cuando se sabe que esa gente ya no mira tanta televisión porque, por lo general recurre a métodos que la informática le propone de otra manera. Ellos no tienen tiempo para sentarse a mirar una propuesta televisiva. Y no hay que olvidarse que tenemos una población mayoritariamente grande. Me parece que en ese aspecto faltan propuestas no tan baladíes.

—¿Pero no hay propuestas para gente adulta en la televisión?

—Me resulta extraño que hoy cuando todo está estudiado sociológicamente y desde el punto de vista del marketing, que desconozcan esa realidad que tan presente, por ejemplo los partidos políticos y empresas que saben dónde poner la publicidad para obtener un mejor resultado. De pronto hay un programa que no marca punta pero que sin embargo apunta a un nicho de público más adecuado.

—Eso de tener un nicho de público usted lo tiene claro desde que hacía Punto final, ¿no es así?

—(Se ríe) Es así. El tema de Punto final, fueron muchas cosas. La televisión terminaba bastante más temprano y para la gente que trabaja y estudia, le parecía novedoso. Otra cosa, recién salíamos de la dictadura y lo que tenía el Punto final era que mostraba uruguayos que por ahí la gente no conocía. Ver escritores, artistas, otras personas que venían de otros países. Y no tenía equipo de producción, era yo sola para hacerlo todo, pero le digo una cosa, tenía mucha ayuda de la gente.

—¿Cómo es eso?

—La gente me recomendaba personas, o de repente un invitado tenía un conocido con una actividad que le parecía que ameritaba ser difundida y me llamaban con los datos. Así, acorde hacía el programa fui agrandando el círculo para entrevistar. Porque estaba los 365 días del año. Casi todos los días en vivo, otras veces grababa tres episodios cuando me iba a de licencia.

—¿No lo sentía esclavizante?

—Nunca lo sentí así porque siempre fui con tantas ganas a trabajar, me supuso un gusto tan grande y aprendí tantas cosas; fue mi otra facultad. Porque el tema no era que tenía que demostrar lo que sabía, sino estar, más o menos, a la altura del entrevistado y preguntar cosas que la gente podía preguntarse en su casa.

—¿Siempre entendió lo que la gente podía estar preguntando?

—Por lo general siento que tenía una buena sintonía porque este año cumplo 20 años en Canal 5 y le digo una cosa, vaya donde vaya, para la gente soy Julia la de Punto final. La gente me pregunta cuándo vuelvo. Todavía no estoy en la grilla, pero me gustan los cambios que se han hecho en el canal. Igual no sé si seguir o me retiro.

—¿Por qué se retiraría?

—Porque ya son muchos años, también hay un criterio de la gente que está en los cargos directivos de producción de buscar rostros nuevos y por ahora no tengo ninguna propuesta que me haya interesado. Tal vez la busque por otro lado.

—¿Y hacer un programa como el que hizo Cristina Morán?

—No. Primero no espero llegar a esa edad, ni loca, pero si tuviera la mala suerte de llegar; ella es un ejemplo, dudo que haya gente con 90 años tan lúcida como esta señora; además espero no tener que trabajar. Siempre dije que me gustaría cerrar mi carrera y no que me la cierren.

—Comenzó siendo parte de En vivo y en directo...

—Sí, hasta que los militares dijeron que no se podían hacer más programas en vivo ni grabados. Eran todas series o novelas, nada de producción uruguaya porque podías crearle muchos conflictos.

—Y fue de las primeras comunicadoras en hablar acerca de sus problemas alimenticios.

—Sí, pero fue una anorexia emocional, no la padecí porque tuviera conflicto con mi físico. Tuve una crisis emocional muy grande y se me cerró el estómago y no comía. Rebajé como 15 kilos que era una barbaridad porque soy alta y me mandaron a hacer una cura del sueño. Pasé algunos momentos más dormida para sacarme de esa crisis emocional. Me llevó un año y medio recuperarse de ese gran disgusto.

—¿Es verdad que usted propuso al canal hacer Punto final?

—Había llevado dos propuestas y me habían dicho que no, y cuando salía les digo: "¿Y hacer un micro?" Ahí me preguntaron cómo se hacía y me mandaron hacer un piloto, que tenía una duración de seis minutos.

—¿Tiene el vestido del último programa?

—No me lo puse nunca más, pero lo tengo. Lo tengo guardado pero no me pruebo, por si no me cierra.

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