¿RECONCILIACIÓN EN PUERTA?

Jimena Barón y Daniel Osvaldo volvieron a convivir en la cuarentena: "Se siente bien"

La cantante y actriz y el futbolista, separados y con acusaciones de violencia mediante, se reencontraron a pedido de su hijo, Morrison

Jimena Barón y Daniel Osvaldo, juntos en 2020. Foto: Instagram @baronjimena
Jimena Barón y Daniel Osvaldo, juntos en 2020. Foto: Instagram @baronjimena

Despacito por las piedras pero Jimena Barón cumplió 33 años y lo festejó, según contó en redes sociales, junto su hijo Morrison en la casa de su expareja, Daniel Osvaldo. Antes el pedido del nene, ella accedió a quedarse en la casa del exfutbolista para disfrutar de su día. Un posteo emotivo y varias fotos con risas cómplices hace que una vez más crezcan los rumores de una posible reconciliación. Ya lo intentaron en 2016 y no funcionó. Pero esta vez quién sabe.

“Fui a buscar a Momo, me dijo que no quería volver al departamento, que quería estar con su hermano mayor, el perro y el papá y ‘vos también quedate’. Padre adhiere, quedáte. ¿Se terminará el mundo? Me quedo”, cuenta Barón sobre cómo fue su cumpleaños.

“Hay pasto, recuerdo cómo se siente tener el sol en la cara, el perro y a mi hijo, el fin de la paz y el silencio, el quilombo que más extrañaba. Recuerdos 100.000 por segundo, un millón, 100.000 millones. Se abren vinos, potes de helado, se sigue recordando toneladas por minuto, pero se ríe”, continúa la cantante con aires de nostalgia.

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Fui a buscar a Momo, me dijo que no quería volver al departamento, que quería estar con el hermano el perro y el papá y con vos también, quedate. Padre adhiere, quedate. Se terminará el mundo? Me quedo. Hay pasto, recuerdo como se siente tener el sol en la cara, el perro y a mi hijo, el fin de la paz y el silencio, el quilombo que más extrañaba. Recuerdos cien mil por segundo, un millón, cien mil millones. Se abren vinos, potes de helado, se sigue recordando toneladas por minuto pero se ríe. Cumplo 33 años, se festeja, e inesperadamente es un cumpleaños de los mas lindos, muy inesperadamente. Momo nos regala un show de trap, se abre champán, pregunta si los sueños se cumplen. Daniel intenta justificar la torta ya comida (que hice yo hace 2 días) la vela y la bengala usada. El chiste del ensamble y las risas. Momo insiste en encender una bengala usada. Comienza eufórico a cantar el feliz cumpleaños en inglés, el padre en un acto patriótico se indigna. Bailamos hasta las 9 am. Vimos el amanecer. El alma se llena de curitas invisibles, se siente bien. Cuando el 2020 no podía ser más inesperado, se vuelve más inesperado. Lo abrazo, con todas las volteretas que me trae, lo abrazo muy fuerte. Me siento agradecida, en procesos de grandes aprendizajes, en búsqueda de cambios, de cierres, de nacimientos, de acomodar todo distinto y que se sienta mejor, de que sane lo que sigue jodiendo, de despedirlo, de perdonarme, no ser tan dura conmigo misma, de regalarme aceptación y sorpresa. Intento que no me afecte ni me lastime que piensan los demás de mí, mi vida, mis decisiones. Abrazo también las cagadas que me mandé e intento ser mejor persona todos los días, pero sin castigarme tanto. Los abrazo a ustedes del otro lado, que me llenan de amor, de verdad. Les agradezco la compañía incluso cuando anduve un poco desbrujulada. Les agradezco eso muchísimo. Los extraño, los veré cuando se pueda y les contaré y cantaré cosas distintas, estamos todos distintos verdad? Que así sea. Gracias por los mensajes y los lindos deseos, me siento muy feliz y afortunada 💓 Feliz cumpleaños para mí.

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Aseguró que fue “uno de sus cumpleaños más felices”, y sentenció que “el 2020 la sorprendió cuando pensó que no podía ser más inesperado”, en plena pandemia de coronavirus. “El alma se llena de curitas invisibles, se siente bien. Me siento agradecida, en procesos de grandes aprendizajes, en búsqueda de cambios, de que sane lo que sigue jodiendo, de despedirlo, de perdonarme, no ser tan dura conmigo misma, de regalarme aceptación y sorpresa”, agregó.

La semana pasada Barón tuvo un “coqueteo virtual” con Osvaldo , un intercambio que sus fanáticos no tardaron en notar, y a pesar de las polémicas que en su momento caracterizaron a la relación, ambos demuestran que dejaron atrás todos los rencores y lograron reinventarse como familia. Siempre que tienen algún tipo de acercamiento se encienden las alarmas de reconciliación, pero por el momento ninguno de los dos confirmó que se hayan dado una nueva oportunidad amorosa.

Barón y Osvaldo se conocieron en 2012 a través de una cadena de amigos que incluyó a Eugenia Tobal. Barón lo vio en el ciclo que estaba Tobal, Pura química, y a través de un productor llegó hasta el jugador que, por entonces, estaba fichado en Italia. Comenzaron la relación a través de mensajes de texto, hasta que ella, que estaba en plenas grabaciones de Sos mi hombre, dejó todo para irse con él.

Estuvieron juntos cuatro años que los pasaron entre Italia y Argentina. En 2014, nació Morrison -que es el cuarto hijo de Osvaldo- para luego, al volver a Argentina y ella retomar su carrera trunca de actriz, separarse entre agrias acusaciones de violencia que, después de un segundo intento, quedarion evidenciada en las primeras canciones de la carrera como cantante de Barón. El muchas veces mandó sus indirectas a través de las letras de su banda de rock.

También la disputa se trasladó a las redes sociales, un ambiente en el que Barón se ha manejado muy bien. Para el Día de la Madre, el resentimiento pareció haber cedido cuando Osvaldo la defendió en medio de una de sus polémicas habituales. Y en diciembre ella publicó una foto juntos.

pasado

Barón y las historias de sus recuerdos en casa de su ex

Esta inesperada convivencia parental -duermen en cuartos separados, aclaró la actriz, y no tienen relaciones sexuales, lo cual Jorge Rial puso en duda- le permitió a Jimena Barón hurgar en una especie de metafórico baúl de los recuerdos.

Así, en sus historias de Instagram mostró cajas y cajas de varios años atrás, llenas de ropa suya, que quedaron ahí abandonadas tras la separación. También mostró las cartas que sus amigas le habían escrito para que leyera en el avión cuando se fue a Italia a vivir con Daniel Osvaldo, y pañales de su hijo Morrison, que permanecían en un bolso.

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