Obituario

El humor porteño perdió a uno de sus figuras más populares

A los 74 años murió Emilio Disi actor de éxitos del espectáculo argentino

Emilio Disi
Emilio Disi. 

Emilio Disi, quien murió ayer a los 74 años, representó toda una época del espectáculo argentino. Fue un actor de cine, televisión y teatro siempre vinculado a las versiones más populares de esas plataformas. Tenía un aspecto bonachón, familiero y de amigo de sus amigos y aunque podía parecer malhumorado, sus mayores éxitos los consiguió en la comedia.

Su despedida de los medios fue en noviembre de 2017 cuando charló con Susana Gimenez. Disi, presentado por la Gimenez como “el marido que más me duró”, interpretó a Mariano, el esposo de Susana Spadafucile, el personaje de la conductora en los sketchs de su programa durante 25 de los 30 años del ciclo.

En el living de la diva, habló de su lucha contra el cáncer de pulmón (Susana le recordó cómo le alertó siempre de que dejara de fumar) al que dijo estar enfrentando con optimismo se lo vio bastante desmejorado. En el último programa del año, Gimenez dijo que Disi, quien no estaba en el estudio, estaba en terapia intensiva pero que “iba a zafar”.

“Con esta enfermedad, si te deprimís, fuiste (...). Tenés que pelearlo y putearlo”, le había dicho Disi a Gimenez. “Cuando me lo dijeron, me fui a la calle y empecé a putear solo, y dudé si era femenino o masculino, porque me confundí con la quimio”.

Ayer Susana lo despidió a través de Instagram: “Adiós Emilio querido, compañero de tantos años de amistad y trabajo, jamás te podré olvidar. Descansa en paz”.

“Gracias por compartir tu talento”, escribió ayer Mirtha Legrand en su cuenta de Twitter junto a una imagen de Disi en su juventud.
Si el que hizo con Susana Gimenez fue su personaje más famoso para generaciones recientes, Disi integró dos o tres de las sagas populares más exitosas del cine argentino, Brigada explosiva, Los bañeros más locos del mundo, Los Extermineitors. En televisión, sus mayores éxitos fueron Los Piedra Gómez (donde también estaba su esposa de entonces, Dorys Del Valle), Los hijos de López y 099 Central.

RECUADRO

Algunos de sus personajes inolvidables

Los bañeros más locos del mundo (1987)
Es en realidad la tercera parte de la saga iniciada por Brigada explosiva y ahora los agentes (Disi, Fernández de Rosa, Carámbula y Renni) expulsados de la fuerza por una de sus torpezas habituales se hacen salvavidas de Mar del Plata. Se inauguró una nueva franquicia que ya va por la media docena de entregas. Disi participó en cuatro de ellas.
Susana Giménez  (1992-2016)
“Es el marido que más me duró”, dijo en broma Susana Gimenez sobre Mariano, el personaje de Disi en los tradicionales sketches de su programa. Ella es Susana Spadafuccile y la fórmula del número explotaba la complicidad entre Gimenez y Disi que había nacido en la década de 1970. Eso le daba una espontaneidad que superaba lo básico de los guiones.
Brigada Explosiva (1986)
La comedia familiar estaba protagonizada por un dream team de la época: Disi, Alberto Fernández de Rosa, Gino Renni, Berugo Carámbula, Moria Casán, Norman Erlich, Mario Castiglione y hasta Guillermo Francella. La película trataba sobre una inútil brigada de policía y fue tal el éxito que ese mismo año tuvo una secuela Brigada explosiva contra los ninjas.

También ocupó el salón de Jorge Porcel, en La peluquería de Don Mateo y tuvo un par de temporadas como capocómico de programas como Rompeportones y Petardos, donde trasladaba la fórmula y el deminuto vestuario femenino del teatro de revistas.

Había nacido Roberto Parada (su hermano, Pepe, fue un reconocido productor de espectáculos) y su primera película, tras un paso por la Comedia Nacional argentina, fue Humo de marihuana, un drama que alertaba sobre los males del por entonces exótico consumo de cannabis. Tras un comienzo como actor de repertorio, se volcó rápidamente al humor, un tono para el que parecía haber estado destinado desde siempre.
En un reportaje con el diario Clarín recordó cómo dejo sus pretensiones de ser un actor “serio” para dedicarse al humor. “En el San Martín, con El discípulo del diablo, de Bernard Shaw, dirigido por Gorostiza”, contó. “Yo hacía del hermano tonto. De arranque me puse una peluca rubia con flequillo, tipo Doris Day, y hablaba medio gangoso y apenas entré la gente se empezó a reír. No era la idea, claro. Con cada bocadillo que decía se venía el teatro abajo. El protagonista era Víctor Laplace, al que echaron por tentarse por lo que yo hacía. Y después, obviamente, me echaron a mí. Pero digamos que ahí descubrí lo bueno que es hacer reír”. Y vaya si lo demostró.

Allí desarrollaría el mayor tramo de su carrera y el que lo convertiría en una figura popularísima del espectáculo argentino. Su presencia combinaba cierta viveza porteña, capacidad de improvisación y una veta actoral que traía de sus tiempos de Conservatorio.

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